NO-DO del FINDE

Noviembre 20, 2009 por eduard

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CRÓNICA DEL SUBSUELO

Todo reducido a la dependencia. La estación de trabajo, impresora, scanner, altavoces, router, monitores, torres y el portátil, el niño bonito de la manzana. Enamorado de su eficacia, tratado con el máximo cariño y nutrido de las mejores aplicaciones. De repente, sin previo aviso, comienza a vacilar, un ruido similar al de un concurso de cocina donde preparar miles de diminutos huevos fritos, a las chispas de cientos de afiladores microscópicos en el disco duro, al crujido de las patatas en aceite hirviendo.

El pánico me invade, el terror es inevitable. Pienso en la cantidad de cosas que hago con él, en los trabajos pendientes, en el dinero que me costará arreglarlo, porque hay muchas maneras de perder a un ser querido, pero cuando su queja llega desde lo más hondo de las entrañas, el daño suele ser irremediable.

Tres años de vida y la desgracia se ha cebado con nuestra alianza. Nunca volverá a ser el mismo, lo sé.

Quizá puedan hacer algo los mecánicos, quizá los cirujanos, pero cuando te abren para examinarte, jamás recuperas tu antigua personalidad, te sientes violado y sucio. Compañero del alma, compañero.

¿Recuerdas el día que arreglé el cristal de la ventana, los dedos me quedaron sucios de silicona y luego al juntarnos quedaron adheridos a tus teclas, tuvimos que tratar el caso con terapia homeopática a base de agua caliente durante tres días, tres días que pasamos juntos día y noche, en la comida, en el trabajo, en el ocio, compartiendo el lecho conyugal. Animando con tus películas en las obligaciones maritales, la información meteorológica al despertar, las noticias, el correo. Cuánto hemos pasado juntos, y ahora; de súbito, la incerteza.

Pero, ¿Y cuando no existían los ordenadores? ¿Qué hacía? ¿Cómo vivía? ¿Quién era? Era yo sin duda, sin embargo algo cambió, ocupaba el tiempo en otras actividades.. ¿?… ¿En cuales? Tengo que esforzarme para recordar. ¿Estaré perdiendo cordura? ¿No concibo la existencia sin un ordenador personal? ¿Hasta aquí hemos llegado? Los tiempos cambian. Seguro, y nosotros con ellos, de ello hablo. De esa transformación deshumanizada que nos aísla y distancia, nos comunica y nos acerca dicen, que, como una droga, desinhibe nuestra idiosincrasia amparada en la clandestinidad, cayendo en la sartén que hace girar la tortilla en el aire, para que todos nuestros datos circulen con desparpajo por las redes sociales y  que las multinacionales puedan devorarlos.

Colgaré el último capítulo de Asesinos de Bloggers en honor a su sacrificio y el lunes será trasladado al Servicio Técnico Autorizado.

De paso sea dicho, aprovecharé la eventualidad por si las críticas vienen mal dadas.

Asesinos de Bloggers 5

Noviembre 18, 2009 por eduard

No era la primera vez que Jean Paul Bonnet conseguía una planta entera del Hotel Ritz para sus invitados y los miembros del servicio de seguridad. La sala de reuniones escogida además de lujosa era un auténtico búnker, gentileza del gobierno francés.

La Asesora Presidencial para la Seguridad Nacional Francesa Karen Dómine lideraba el gabinete de crisis. Personas de diferentes países y pertenecientes a distintos ámbitos se congregaron para tratar el asunto.

- Fanou, JM Morales, Jusamawi, Fatosme, Charlotte, Micro

- Basta – Mandó callar el subdirector del Zurich Bank. – Me sé de memoria los nombres de esa maldita lista.

Dinero de élite, hombres y mujeres poderosos, militares de países en guerra, consejeros de la banca suiza, asesores de la última generación en tecnologías.

Karen Dómine dio, con las siguientes palabras, por comenzada la sesión:

- Señoras, caballeros. Espero buenas noticias.

El teniente Ángel Monzón carecía de familia. Blake arregló lo de la incineración con un par de llamadas a la Jefatura de La Guardia Civil de Málaga junto con las diligencias diplomáticas de la sargento Maurer desde Berlín a Madrid.

Después de esparcir las cenizas en el mar, dejaron atrás el Malecón. La detective Duluc condujo respetando el silencio de Blake.  La ciudad de La Concepción de la Vega era su destino, el último domicilio conocido de Alex Piédrola, la pista de Milla Duluc.

- ¿Quiere parar a comer algo? – Dijo Blake a los 100 kilómetros, transcurrida poco más de una hora de trayecto.

- De acuerdo, pararemos en la próxima ciudad. Pero llámame Milla.

La zona norte de la isla presentó la otra cara de la naturaleza con exuberantes montañas de risueña vegetación y alegres ríos. El automóvil cogió un desvió ante una indicación a la ciudad de Borao. Pararon a repostar en la primera gasolinera con tienda de comestibles.

Mientras la detective entró a por provisiones para el resto del viaje, Blake se ocupó de la gasolina exponiéndose a las risas de un grupo de negras y flacas chiquillas que le observaban divertidas. Bastó una mueca germana para ahuyentarlas a la carrera. Miró a su alrededor pensativo, reflexionando sobre la vida de los habitantes de la isla.

Duluc regresó con el móvil pegado a la oreja y bolsas de comida en las manos.

- Era de la oficina del forense. Los informes del laboratorio. El GHB llevaba unas seis horas en el organismo de Monzón, su fortaleza evitó un efecto inmediato, si bien el manifestar cansancio en su primera noche en Santo Domingo, posiblemente fuera señal de que ya habían disuelto la droga en la bebida.

- ¿La chica?

- Tu conquista lleva horas en la sala de interrogatorios. Un tipo al que no conocían les pagó para distraeros. Mediana estatura, bermudas blancas y una sudadera gris con una capucha que oscurecía su rostro. Acento español y dólares en efectivo. Coincide con la versión de la amiga. Una camarera del local y algunos testigos confirman la coartada.

- ¿Vamos? – Propuso Blake tras guiñar un ojo a las niñas que seguían enredando con él como referente de pálida expresión.

Karen Dómine se paseaba por detrás de la fila de sillas ocupadas. Las manos recogidas a la espalda, el cuerpo firme, el cuello estirado con un agraciado perfil en lo alto. El cabello azabache recogido en un moño centelleante.

- Entonces ¿Hemos de aceptar que Narciso ha regresado? – Preguntó a la sala.

- Eso sería espantoso, el comienzo de una nueva pesadilla – Intervino un asesor de Caja Madrid – Pactamos eliminar a Narciso por nuestra propia seguridad. Es de lógica deducir quién puede ser el culpable de esta situación.

Todos los ojos se clavaron en Marina Lébedev, la heredera rusa de origen asiático, dueña de la mitad del imperio de las empresas punto com. Asesora de investigación tecnológica en varias universidades norteamericanas y una de las mujeres más ricas del mundo.

Sin mover un rasgo facial, con las manos entrelazadas frente al rostro, manifestó. – Narciso fue eliminado con el beneplácito de sus abogados. No me hago responsable que lo que esté ocurriendo. Lo que un día comenzamos como un juego se nos escapó de las manos, sin embargo gracias a nuestro poder logramos detener nuestra perversa codicia. Narciso fue un capricho, una retadora apuesta que no pude rechazar. ¿Lo han olvidado? Aposté contra todos ustedes.

Un incómodo murmullo contagioso recorrió la sala.

Milla no tardó en localizar la casa de Alex Piédrola, alias el Araña, el pirata informático. La casa, más que un hogar tenía aires de castillo de papel. Blake se aproximó ojeando las ventanas, la puerta a medio abrir lo invitó a entrar – Ve por detrás – Sugirió a la detective.

- Alex Piédrola – Avisó en voz alta – Somos de la policía, queremos hacerte unas preguntas. – El instinto le avisó de que algo no iba bien. Subió las escaleras y entró en la única habitación del piso. Sintió una corriente de aire y descubrió las cortinas agitadas, al desenfundar el arma tropezó con el cuerpo. – ¡Mierda! Tu debes ser el Araña. – confesó al cadáver levantándose del suelo. Sin pensarlo dos veces, saltó por la ventana, cayendo de pie sobre un pequeño y descuidado jardín.

- Milla – Gritó. – Va hacia ti.

El tiempo volvió a ser su principal enemigo. Dos disparos secos rompieron el sereno atardecer. La detective Duluc cayó al suelo, a escasos metros de la salida.

- Estoy bien. No me ha herido. Huyó por ahí. – Señaló con el dedo.

Blake sonrió el gesto y enfundó la automática. La detective Duluc le había tomado por un superhéroe si creía que iba a salir corriendo tras el sospechoso. Sin embargo tampoco perdió el norte. – Llama a la policía local. ¿Le has visto? Dales la descripción, que pongan controles en las carreteras. ¿Tienes autoridad para todo eso?

- Creo que aunque la tuviera no resultaría. Esto es la Republica Dominicana.

Blake no entendió el comentario, aunque si el contenido. Ayudó a Milla a levantarse. – Estamos cerca. – Cercioró.

Un grito desgarrado acaparó la atención de uno y otro, venía de la casa. Cuando llegaron encontraron a una anciana sacudiendo el cuerpo del Araña.

La señora Piédrola , después de unos tragos de café con ron, compartió una información vital. Desconsolada, habló con rencor de las malas compañías de su hijo. – Narciso – Maldecía. – Ese es el culpable de todo. Yo le dije que lo dejara, que ya teníamos suficiente plata, pero él, con sus problemas con las drogas. Porque Alex era un buen chico. Narciso le obligaba a trabajar para él, le compraba las máquinas de Internet y todos estos trastos. El era bueno, lo que dijeron que hacía con los niños fue una asquerosa patraña de los vecinos, nunca se metía en líos, siempre encerrado en su habitación, siempre con el jodido Narciso.

Milla requirió la presencia del equipo forense de la capital. Después contactó con la policía de la Concepción de la Vega para pedir refuerzos, un juez y alguien de asuntos sociales.

A miles de kilómetros, Karen Dómine, asesora presidencial, citaba a Ovidio.

- La hermosísima ninfa dio a luz de su vientre repleto un niño que también entonces podía ser amado y lo llamó Narciso.


Asesinos de Bloggers 4

Noviembre 17, 2009 por eduard

Desde su llegada al aeropuerto internacional de Las Américas, después de un sinnúmero de horas de vuelo, los dos hombres sintieron la bonanza de una tierra paradisíaca. Un policía de uniforme les recogió en el aeropuerto para llevarlos hasta Santo Domingo. Los poco menos de 20 kilómetros de trayecto valieron para evidenciar su salto al otro lado del mundo.

La detective Duluc les esperaba en el Palacio de Justicia de Ciudad Nueva, al oeste de la ciudad. Una secretaria les hizo pasar a una sala de reuniones con una mesa larga con hileras de sillas a cada lado.

El teniente Monzón, de cara a un ventanal, se dejó impresionar por el paisaje.

- Buen lugar para retirarse.

Blake se situó junto a él.

- ¿Crees qué seguimos una buena pista? Cuando le he dicho a Bonnet que íbamos al Caribe no lo ha encajado con mucha comprensión.

- Es evidente. La lista va en aumento. La Europol localizó al elemento en varios países de Europa, se le escapó y ahora está aquí, con altas probabilidades de que dé el salto a los Estados Unidos. – Hizo un silencio y prosiguió – Empiezo a dudar de nuestro perfil. Puede que estemos radicalmente equivocados, que se trate una especie de organización.

- ¿Una organización? ¿Con qué propósito? Es absurdo.

- Tal vez no sea tan absurdo. Buenos días señores, soy la detective de Homicidios Milla Duluc.

Milla Duluc entró como un torbellino, en pocos minutos hicieron las presentaciones, pidió café y después de disculparse por haberles recibido allí a causa de un juicio en el cual debía declarar como imputada, intercambiaron información sobre la investigación.

- ¿Encontraron algo interesante los forenses?

- ¿Además del GHB? Nada. El asesino se dedicó a contemplar como moría. Todavía faltan las pruebas del laboratorio, pero diría que se trata de alguien muy meticuloso. Dudo mucho que encontremos huellas en el lugar del crimen.

- ¿Cabe la posibilidad de que aún esté en el país? – Pregunto el teniente.

La detective extendió un fax sobre la mesa. – Lo recibimos hace seis horas – Era un informe de la DEA, un cadáver de idéntico perfil en Monterrey, México. – El FBI no deja de llamarnos pidiendo explicaciones. Dicen haber interceptado una información relativa a un asesino en serie que se guía por la telaraña de la red.  Aprovechó la pausa para mirar al teniente.

- Eso depende de la lista de contactos. ¿No es así? – Añadió retomando el hilo de la conversación y advirtiendo el estado de los dos hombres – Miren, vayan al hotel, dense una ducha, coman y descansen. Conseguiré una patrulla que les lleve. Yo pasaré por la tarde.

La paranoia hizo mella en la comunidad de los bloggers afectados. Acosados por el pánico comenzaron a acusarse unos a otros, a comunicarse con ambigüedades, hacerse pasar por el asesino. La situación volvía locos a los expertos de Barcelona que tenían que vérselas con las autoridades de otros países para garantizar la seguridad de los nombres de la lista.

El Mercure Commercial resultó ser un hotel con maravillosas vistas y todos los lujos que uno pudiera desear, ideal para tonificar cuerpo y mente. La detective Duluc llegó a media tarde, ataviada como una turista más se le podrían atribuir millones de puestos laborables, menos el de policía.

- Ya les hablé lo de mi paso por Delitos Informáticos. Recuerdo que cazamos un tremendo pirata, un hacker de primera línea. Convocaba concursos y retos en su web, en ocasiones de pago. Lo estuvimos interrogando por ser sospechoso en un caso de pederastia. Probaba de hacerse pasar por chalado con gestos extravagantes o contando historias inverosímiles. En un momento dado me habló de un juego de rol en el cual los participantes, personas las altas esferas, debían convertirse en los clones de sus elegidos. Escogían a un cibernauta determinado para replicar su presencia en la red, creando una segunda dimensión paralela para los jugadores. Las reglas del juego eran un secreto compartido únicamente por ellos. Supuse que sería una de sus delirantes historias. Recuerdo que también dijo algo referente a las estadísticas, que el número de visitas estaba vinculado a apuestas de mucho dinero.

- ¿Me pierdo o no entiendo nada? – Dijo Blake. – ¿Un juego, detective?

- Espere. Llámeme Milla, lo hacen todos en el departamento -  Apuntó la policía con una sonrisa. – Un juego, si. Una historia de película, pero lo curioso es que después de haber encerrado al tipejo, durante los siguientes meses se sucedieron una serie de raros suicidios en la isla. Un asunto que levantó ampollas en su día. En Santo Domingo no tenemos motivos para el suicidio.

El móvil de Monzón sonó rompiendo la asombrosa teoría de Milla.

- Les aconsejo que esta noche salgan a divertirse, olvídense por unas horas del caso. La isla tiene mucho por ofrecerles.

- ¿Y usted? ¿No viene con nosotros?

- Estoy casada inspector. Y de servicio. Les estaré vigilando. – Bromeó.

Blake y Monzón aterrizaron en la parte occidental de la capital, en un lugar llamado Fenómeno, bebían atrincherados en la barra, rodeados de la pista de baile a rebosar de turistas y buscones. Pactaron relajarse, lo cual consumaban catando el ron local.

- Alerta teniente. Un par de mulatas no nos pierden de vista. ¿Estaremos en peligro?

- Posiblemente en peligro de muerte.

En la curva de la barra, dos preciosas mulatas reían divertidas cuando miraban hacia los dos hombres. Bailando y sonriendo intermitentemente.

- Hagamos una avanzadilla de reconocimiento. – Propuso Blake devolviendo sugerentes miradas.

- Te dejo el camino libre. Yo prefiero volver al hotel, tomaré una copa en la terraza que da al jardín mientras echo un vistazo al portátil. Quiero comprobar ciertos detalles del caso.

- ¿Estás seguro teniente? – Hablaban casi a gritos, el reggaetón retumbando a través de los altavoces obligó a Monzón a despedirse agitando la mano al tiempo que partía.

06:10 de la mañana. Blake, con cara de resaca pero expresión feliz, decidió pasar por la habitación de Monzón antes de entrar en la suya. Estaba satisfecho y todo a su alrededor le parecía hermoso y perfecto.

Monzón no respondió a los golpes de la puerta. Blake insistió y por defecto profesional comprobó la cerradura. La puerta estaba abierta. Blacke llamó al teniente adentrándose en la oscuridad. La luz de la luna perfiló a Monzón en la terraza, acomodado frente al portátil.

- Despierta teniente. Tengo que contártelo amigo. Fíjate que amanecida.

Blake apoyó las manos en el respaldo de la silla, a las espaldas de su amigo. De repente la irradiación del portátil lo sobrecogió.

- Os voy a matar a todos. –Las letras en mayúsculas, rojo sobre negro.

- No. Imposible. – Blake realizó media vuelta para encararse a su colega. Ángel Monzón yacía inerte, con aspecto de dormir, una marcada expresión de paz en el rostro. No respiraba.

- Buen lugar para retirarse, dijiste al llegar; tu deseo se ha cumplido demasiado pronto. – Dijo Blake sentándose a su lado a contemplar el hermoso amanecer.

Asesinos de Bloggers 3

Noviembre 15, 2009 por eduard

eastwooddatarblog

Tomás Hernández halló consuelo en el tipo que conoció en el bar de debajo de su casa. Establecieron una conversación amistosa, la cual Tomás aprovechó para rajar sobre sus problemas laborales, luego hablaron de deporte y de chicas. El amigo pagó las tres primeras rondas. El otro se sintió obligado.

- Pon dos más – Pidió a la camarera mientras el compañero la devoraba con los ojos – ¿Entonces es verdad que tienes un blog y te conectas con gente de todo el mundo? Debe ser alucinante.  Oye ¿Y de qué habláis?

- No sé. Cada uno cuenta lo suyo – La cerveza junto con el cansancio estimularon a Tomás a dar respuestas absurdas, mientras su nuevo amigo parecía disfrutar de la compañía. – Yo cuento cuentos. – Se carcajeaba celebrando cada pausa con un trago.

- Estoy mareado – Acabó por confesar sujetándose la frente con la mano sobre el rostro empalidecido. – Voy a vomitar.

Al salir a la calle, después de soltar la papilla, el amable desconocido preguntó, ¿Vives muy lejos? Si quieres te puedo acompañar. Vas muy bebido.

Tomás frunció las cejas y asintió con los labios contraídos.

- Vivo aquí mismo, en ese portal. Oye, tengo cerveza. ¿Tomamos la penúltima? Habrán algunas Presidente y un par de Budweiser frías. ¿Qué dices?

- No sé, es un poco tarde. ¿Hay vecinos?

- Que se jodan los vecinos. – Voceó – Sólo hay una vieja sorda como una tapia. Vamos, te enseñaré lo que hago en el blog. Oye, no me has dicho tu nombre.

eastwooddatar- Me llamo Jimmy.

Los dos hombres penetraron en el portal, antes de cruzar el umbral, el oportuno agregado oteó hacia sendas esquinas de la calle.

Eran las tres y media de la madrugada en Barcelona cuando llegó el primer aviso de alerta. En las oficinas que ocupaba la unidad, dormitaba la mitad del personal, unos por cansancio y otros por la guardia. Los expertos en informática habían hecho un trabajo excepcional al reducir el número de direcciones IP calientes de los servidores, desviándolas para controlar las comunicaciones desde allí.

Blake y el teniente compartían despacho, ambos adaptados a la situación, ambos diana del insomnio.

El teniente insistió para que las mujeres durmieran en un hotel. Lo creyó oportuno para ellas y adecuado para el grupo.

El especialista en programación Hèctor Martí volvía a su puesto con un café cuando pasó por detrás de su compañero, quien agotado, se había quedado dormido con la cabeza entre los brazos enlazados. Desde el despacho, Blake observó la conducta del agente a través de la puerta de cristal, paralizado frente al ordenador. El detalle despertó la intuición del germano. El ruido advirtió al teniente, quien incorporado de un salto, siguió a Blake fuera del despacho.

- ¿Qué ocurre Martí? ¿Qué ha visto? – Quiso saber al llegar junto a él.

La pantalla piloto, de enormes dimensiones, colgaba del techo mostrando un plano de seis blogs cada dos segundos, el sistema interno realizaba un bug constante, controlado a su vez por un cortafuegos configurado a un programa para alertar de la entrada de cualquier IP caliente. El monitor comenzó a parpadear, la interfaz a realizar algoritmos a un ritmo frenético.

- Es el programa de seguridad. Recibe una entrada masiva de protocolos TCP. Enormes cantidades de información; terminará por bloquearlo.

Otro agente, a tres mesas de la suya, llamó la atención al alzar su brazo.

- Lo tengo. No lo tengo. Pero sé cómo ha entrado. A través de un puerto trasero ha variado el nivel de las IP para acceder a los blogs de la lista y dejar, a cada uno, un mensaje en la sección de comentarios.

Los dos agentes azuzaron sus dedos galopantes sobre el teclado hasta dar con el comentario. La amenaza en todos y cada uno de los monitores conectados originó un riguroso silencio en la sala. Los bloggers de la lista lo recibirían al mismo tiempo.

- Os voy a matar a todos. – Versaba, tajante y letal.

Tras el pausado silencio de la sala, Blake elevó la voz.

- Arriba, vamos. Acabamos de relacionarnos con el objetivo. Un sujeto formado en programación. Un ciudadano común que no tiene dificultades para tomar aviones o trenes; pasa desapercibido. Comerciales, empresarios, vendedores, empecemos a trazar un círculo.  – Blake intentó transmitir ánimos.

El tiempo transcurre denso. 06:45hs de la mañana, amanece, se trabaja entre el vaivén de los agentes y un equipo de limpiadoras. Las chicas que regresaron a las 06:00hs se ocuparon de establecer una centralita. La mayor parte de la unidad atiende llamadas y efectúa búsquedas de datos a través de una veintena de ordenadores. El mal olor mutó por el aroma del café junto con el del ambientador que dejó el equipo de limpieza. Los aseos sirvieron para los que tuvieron guardia. La luz de Barcelona entró por las ventanas.

Las llamadas importantes las derivaban a Blake y a Monzón, quienes mientras esperaban respuestas del departamento de informática en Holanda, cedido temporalmente por Jean Paul Bonnet, intentaban ponerse en contacto con policías de otros países, tarea harto compleja por las dificultades del idioma, culturales y políticas.

- Inspector – Gritó una de las chicas saltándose el protocolo visiblemente exaltada – De Ámsterdam; es un agente de la Europol.

Cuando Blake colgó, con la sala a la expectativa, lo hizo con una mueca de preocupación. Alzó el rostro y encontró ojos y oídos a la espera.

- Esta pasada noche, – Relató con circunspecta expresión – desde la otra punta del mundo, en la República Dominicana, el asesino ha actuado on-line. Después usó el ordenador del blogger asesinado para difundir su mensaje. Y lo peor, una amenaza límite para los nominados. Sabe que le perseguimos. Posee estudios superiores y aunque dudo de su paso por la universidad, deberemos investigarlo.

- Podría ser un militar, quizás retirado, encajaría con el perfil. Este nivel de instrucción no se enseña en la facultad, explicaría la facilidad para desplazarse. Los militares tienen sus propias rutas de vuelo. El uniforme sería su mejor disfraz para pasar desapercibido. – Aventuró el teniente Monzón en pie detrás de Blake, los brazos cruzados, la voz grave y clara.

- Señor – Interrumpió la otra operadora – Tengo línea con Santo Domingo. Es la detective a la que han asignado el caso del cadáver número 7. Insiste en hablar con el responsable de la investigación.

Blake recogió el auricular inalámbrico dando media vuelta y encarándose a una ventana con vistas al mar. El sol irradiaba su poderío astral sobre el Mediterráneo, exhibiendo la oscilación de sus aguas en un sendero de destellos y brillos juguetones. – ¿Hola? Soy el inspector Blake. ¿Con quién hablo?

- Encantada inspector, soy Milla Duluc detective de homicidios de Santo Domingo. No le quiero hacer el tiempo, pero tengo una teoría. Hace tiempo estuve destinada al departamento de delitos informáticos ¿Sabe? Yo también escribo en un blog.  Tengo algo que decirle inspector. Algo que no va a gustarle.eastwoodpipaderechaB-N 2

Blake se sentó y permaneció, durante unos minutos, reflexivo tras la conversación, la mirada perdida más la acusada fatiga de la noche en vela.

- Teniente – Dijo en un murmullo – Consigue transporte aéreo, nos vamos al Caribe.

NO-DO

Noviembre 13, 2009 por eduard

nodo copia

A razón de la baja audiencia durante los fines de semana, detalle significativo del nivel de vida de mis correligionarios, el espacio quedará ocupado por las noticias del mundo y la publicidad.

Nuestros reporteros han observado ciertos detalles éticos en contra de su propia profesión, los cuales a pesar de su inconsciencia, han documentado la noticia para nuestro respetable público.

¿Por qué, las televisiones, cuándo dan noticias bélicas y no tienen imágenes documentales de lo sucedido emiten planos de botas sucias y perdidas? ¿Se ha convertido esto en una directriz? De similar manera comentan los accidentes de tráfico, la toma de un anónimo vehículo accidentado y seguidamente un zapato sucio y perdido. La escena se repite en los atentados terroristas con más cantidad. Varían los números y los modelos, según el tema, zapatilla deportiva de marca, sandalia con medio pie dentro, si se trata de pobres: de un niño, si sobre ricos: calzado italiano. No obstante, el fenómeno no termina aquí; en el campo de los informativos sobre homicidios, la policía va más allá, ¿Por qué cuándo se dan noticias de un delito ofrecen tomas de los guantes asépticos de los investigadores? Si sobre drogadictos y toxicómanos que empiezan bebiendo porros y terminan pinchándose marihuana, entonces ofrecen primeros planos de jeringuillas y pañuelos de papel manchados de sangre donde poder apreciar los marginados virus del sida dando brincos. El resto de noticias sobre crímenes se zanjan de igual manera, orientando la cámara al lugar donde tiran la mierda los agentes de la autoridad, los flexibles guantes blancos de látex, nitrilo y vinilo decorados con manchas sospechosas, junto a los objetos que examinaron y desecharon, un zapato sucio y perdido pinchado en una jeringuilla, por ejemplo.

Zapatos solitarios, desparejados, caprichos de la naturaleza, a veces tan inclemente con sus hijos. Zapatos que jamás gozarán de la fortuna de una pareja de su mismo modelo y con su mismo número, la misma cola adhesiva, la piel, la suela, los tacones. Criaturas que vinieron al mundo a sufrir su desventura con resignación y  nulo derecho a roce. Criaturas de Dios.

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Pon dos más – Pidió a la camarera mientras el compañero la devoraba con los ojos – ¿Entonces es verdad que tienes un Blog y te conectas con gente de todo el mundo? Debe ser alucinante.  Oye ¿Y de qué habláis?

La amenaza en todos y cada uno de los monitores conectados provocó un riguroso silencio. Los bloggers de la lista lo recibirían al mismo tiempo.

-Os voy a matar a todos. – Versaba, tajante y letal.

El sol irradiaba su poderío astral sobre el Mediterráneo, exhibiendo la oscilación de sus aguas con un sendero de destellos y brillos juguetones. – ¿Hola? Soy el inspector Blake. ¿Con quién hablo?

- Encantada inspector, soy Milla Duluc, detective de homicidios de la ciudad de Santo Domingo.

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Asesinos de Bloggers 2

Noviembre 12, 2009 por eduard

Blog de la Calle

Jean Paul Bonnet era director del departamento de Delincuencia Organizada de la Europol, cuyo objetivo radicaba en gestionar la información confidencial entre los distintos cuerpos de seguridad de la CE, potenciar la cooperación entre las policías competentes, financiar y proteger las operaciones encubiertas.

Una pequeña calle lateral de Mauritskade oculta el Laan van Roos, un restaurante con diseño de palacete. Blake se sintió fuera de lugar.

- Los langostinos afeitados con cappuccino de caviar y el apio con trufas de invierno son mi recomendación gastronómica. No me haga el desprecio inspector.

La Haya es una ciudad cosmopolita, sede del gobierno de los Países Bajos. Ciudad de palacios, museos, embajadas y ministerios. La mayoría de ciudadanos son diplomáticos extranjeros acomodados y vertiginosamente civilizados, profesionales especializados en gozar de la buena vida.

- Vamos a llevar este caso como si se tratara de una red de contenidos sexuales, de tal modo que podremos contar con los recursos del departamento de informática y a sus mejores rastreadores, le proporcionaré una autorización oficial para movilizar una unidad de asalto en cualquier país de la CE, en la situación que ustedes estimen oportuna.

euro-en-la-sede-del-banco-central-europeoBlake recelaba de aquel tipo tan aséptico, educado y elegante. Desde su llegada a La Haya la percepción que tenía sobre el poder sufrió inquietantes sensaciones. La ciudad le impresionó por la cantidad de parques y palacios que exhibía, la predisposición de sus habitantes por servirle, la distancia con la realidad del mundo de verdad.

- Hemos configurado un equipo para dirigir la investigación. Los responsables de la misma serán usted y un teniente de la brigada de narcotráfico de Málaga que no tardará en conocer.

Continuaron la reunión en una cafetería del Rotterdam AirPort, Jean Paul Bonnet hizo las presentaciones al tiempo que depositó los billetes de la KLM junto al maletín que colocó encima de la mesa.

- Por cuestiones estratégicas hemos decidido establecer una oficina central en Barcelona, la ciudad cuenta con buena zona portuaria, varios aeropuertos en un radio aceptable, y está cerca de territorio francés. – Bonnet abrió su maletín para sacar una carpeta con documentos. – Aquí lo tienen todo. Viajarán en condición de diplomáticos. En el aeropuerto de Barcelona les recogerá el equipo que tendrán bajo sus órdenes. Ellos les proporcionarán el material para ponerse al día. Jean Paul Bonnet se incorporó de repente, ofreció su mano a modo de despedida y partió apresuradamente.

El teniente Ángel Monzón había pasado los últimos años persiguiendo las nuevas mafias instaladas en la Costa del Sol, en cooperación con el Departamento del Tesoro, desmantelando clanes italianos, rusos, rumanos, marroquíes. Localizando y deteniendo capos, desarticulando redes de prostitución, convirtiéndose en el azote de los narcotraficantes y sus propiedades adquiridas a través del blanqueo de dinero.

Durante el viaje a Barcelona los responsables directos de la investigación mantuvieron una conversación más amena. Ambos se cayeron bien y confiaron en hacer un buen trabajo. Ambos recogieron la misma información en el mismo instante, ambos móviles con GPS incorporado anunciaron la noticia de la nueva víctima; el cadáver apareció en Barcelona.

Dejando las presentaciones para un mejor momento, Blake, Monzón y el personal que fuera al aeropuerto para recogerlos, se desviaron para hacer acto de presencia en el lugar de los hechos.

- Una mujer de unos treinta y pocos, no hay signos de violencia, la puerta está en perfecto estado. Tiene una hija adolescente que es quien la encontró al volver de una fiesta. Vivían las dos solas, el marido murió en un accidente de tráfico hace diez años.

Un inspector de homicidios les puso al corriente mientras los forenses tomaban fotografías e inspeccionaban la zona. Un exceso de gente en un piso tan reducido.

- La chica ¿Dónde está?

- Abajo, en la cafetería de la esquina con una de nuestras agentes. La llevaremos al hospital para hacerle un reconocimiento psicológico.

MascaraChorradas, pensó Blake, siempre el tiempo en su contra. – ¿Han mirado en el botiquín? – Preguntó mientras observaba la mesa donde yacía medio cuerpo tendido junto a la torre del PC, puesto que no llegó a caer de la silla. Se desvaneció sin darse cuenta.  – No usan – Respondió el inspector – Por el registro en la cocina diría que eran vegetarianas o seguían dietas naturales.

El teniente Monzón estudió al personal asignado, entre las dos agentes femeninas eligió la más joven. A Blake el gesto le cogió desprevenido, sintiéndose de repente como un idiota.

- ¿Cuál es su nombre agente?

- Sofía Delibes señor.

- Bien Sofía. Quiero que bajes a la cafetería donde está la hija y que hables con ella. Pero antes quiero que vayas a su habitación y hagas un análisis rápido de lo que veas. No tenemos tiempo para frivolidades, así que se directa, háblale de lnternet, pregúntale con quién se conectaba la madre, seguro que la curiosidad sumada a sus conocimientos de estudiante la impulsaban a averiguar lo que hacía su madre en la red, esta contradicción la desorientará, debes aprovechar los momentos de perplejidad para las preguntas importantes. ¿Has entendido lo que quiero decir, Sofía?

- Si señor.

El teniente dirigió su mirada al hombre más cercano.

- ¿Cuál es su nombre agente?

- Enrique Contreras, señor.

- Agente Contreras. Va usted a localizar el servidor al que se conectaba la mujer, el del móvil, las llamadas de las últimas 24 horas, comidas por encargo, cartero, baño, ducha. Vello púbico. Posibilidades de visitas masculinas. ¿Entendido agente Contreras?

Miró al resto del grupo y ordenó en voz alta: ¡Los vecinos! Salieron en estampida. El teniente topó con el rostro de Blake haciéndole una mueca de complicidad cuando sonó el móvil del inspector.

- Blake, soy Maurer – Nunca utilizaba el nombre de pila estando de servicio, Agneta Maurer era una profesional que no mezclaba el trabajo con sus asuntos privados, un portento de voluntad y entereza. Blake intuyó buenas y malas noticias. – Conozco a alguien en Uruguay, un antiguo compañero de facultad. De vez en cuando nos intercambiamos algún correo. Esta madrugada me mandó un recorte de prensa adjunto. En Chile, en las afueras de Valparaíso, han hallado otro cadáver con las mismas pautas.

- El efecto dominó ha empezado a extenderse.

- Ya te gustaría. Pasaste algo por alto cuando revisaste el ordenador de Arnold. Observaste que las direcciones habituales de los bloggers eran los únicos contactos del muchacho, pero no se te ocurrió contrastarla con las demás víctimas.

- Joder. No es lo que estoy pensando, ¿Verdad?

- Ya lo creo que si. Todas coinciden, están vinculadas unas con otras. Las víctimas se conocían entre ellas. Ahora viene lo peor: Especulamos con la probabilidad de unos 40 contactos repartidos a lo largo y ancho de este mundo. Es un cálculo aproximado. Quedan más de 30 bloggers a punto de ser asesinados.

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