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Esquizofrenia II (Segunda parte)

22/09/2008

Es una sombra en movimiento, una voz de mujer tarareando una melodía trágica, el saxo desangrándose en un rincón oscuro, los dedos del hipnótico pianista flotando encima del teclado, el batería muerto no pierde el ritmo, los platos, la caja, el bombo, rastreando las notas como un cadáver fiel, detrás de un contrabajo tan grave que hace temblar las paredes.

Siento la sofocación, el sudor conquistando mi pellejo, la frente empapada, las manos trémulas, la mente rebuscando entre los vertederos del cerebro. Reconozco que soy un genio atravesando un mal momento. Lo deduzco a causa de la fiebre, ahora que no oigo las voces porque sufro el desvarío del delirio.

Veo llegar a mamá, con una jeringuilla con la aguja rebosante de heroína, la dejo hacer en mi delgado brazo de niño. El sopor es placentero, me arropa esbozando la sábana, luego se tiende junto a mí, me besa y me abraza. Mi espíritu consagrado al vínculo umbilical, naufragando en el océano de la soledad, derecho hacia el hundimiento, la oscuridad y el silencio.

– ¿Eso vas a escribir? Deja que me burle del gran genio. Fantástico, sorprendente, extraordinario. Generaciones futuras recordarán al hombre que tan profundos pensamientos compartió con la humanidad, la luz que vertió sobre las dudas existenciales, el puente que tendió para conseguir un mundo mejor.

– ¿Lo oyen? ¿Ustedes lo oyen?

– Sólo tú. ¿Cuándo lo entenderás? Eres el único, fuiste elegido al azar y nada ni nadie lo va a cambiar. Cuando tuviste oportunidad de luchar, no lo hiciste, saboreando soluciones en el fondo de un vaso o jugando con el vaivén del émbolo interno de una jeringa. Y hoy te encuentras, intoxicado de miserias, clamando por tu desdicha. Patético desgraciado.

-¡¡Cállate!! ¡Cállate! ¡Cállate!

– Lo empeoraste.

– ¡Cállate! ¡Cállate! Va de retro Satán.

– Llámame por mi nombre. Déjate de juegos estúpidos y llámame por mi nombre. No te servirá de nada taparte los oídos, me oirás igual, o incluso, por provocarme, quizás más fuerte.

– Por favor, por favor. Déjame. – (Sollozo y sonora absorción de mucosidades).

– Te daré una tregua a cambio de que me llames con mi nombre, sin ambigüedades ni retóricas baratas. Tal cual. Quiero que admitas mi presencia mientras nombras la realidad.

Es innegable que siempre fui un cobarde, mi voluntad fue producto de una ilusión, mi carácter una fantasía y mis obras el resultado de una mezcolanza de química, física y matemáticas. Nada que ver con el talento. ¿Dije yo eso? Maldita sea la realidad.

Hablo con Satanás. Es cierto.

El Feroz Miedo a lo Desconocido

El Feroz Miedo a lo Desconocido

– ¡¡Basta!! Nómbrame con celeridad, de lo contrario te obligaré a matar!

Matar, la palabra colgó viva e ingrávida, ondeando entre el humo contaminado del escritorio sin terminar de enunciarse, salpicando con su eco, matar, matar. Algunas de las imágenes de mi última misión como agente especial se infiltraron en mi mente, la situación desmejoró, mis defensas cayeron una tras otra, volvieron los sudores, las sofocaciones, las ansias, los temblores, los escalofríos, el aterrador despropósito. Empiezo a plantearme un cambio de sexo, ¿Dónde escondí la pistola? Mamá tarda en regresar. Los aviones caen del cielo y el ferrocarril arrolla la puerta de mi casa.

– No necesitas ninguna pistola, en la cocina hay un cuchillo para cortar jamón. Es aún más fácil, más rápido y más espectacular. Ve a por él. ¡Y deja de sollozar como una mujerzuela! Mamá no volverá. Sabes el por qué, ¿Verdad? ¿Ó acaso quieres que te refresque la memoria?

La lucha se hizo descarnada, la advertencia ignoró el papel de la amenaza dando pasó directo a la acción, el maléfico probó confundirme con recuerdos e imágenes impúdicas. Renegué a la desesperada, abducido por una energía razonable de cuya clarividencia me valí para lanzarme de cabeza contra la pared, rebotando con las notas graves del contrabajo, y en consecuencia, obligando a variar el ritmo de la orquesta.

Al recuperar el sentido contemplé los muebles volcados, los objetos por los suelos y mi cuerpo doblado entre la pared y la moqueta, la cual quedó hecha una mierda gracias a las manchas de sangre. Jamás necesité un trago con tanta urgencia.

Debía actuar con rapidez, pensé mientras comprobaba las gemas de los dedos teñidas de sangre, el accidentado golpe me concedió unos instantes de discernimiento. Un pequeño pero oportuno margen, un instante precioso que no podía dejar pasar.

Concentré todas mis fuerzas en proferir sin dolor el nombre del maligno. El pretendido nombramiento del obseso acosador. Con el vómito en la garganta y la sangre resbalando por el rostro, pronuncié con voz alta y clara.

– Esquizofrenia.

Una concordia descendió de forma gradual, la siguieron la calma, el silencio, la paz, la fatiga, el sueño. Y en el sueño el equilibrio, la estabilidad, la aceptación, un sueño que, aunque reparador, garantizaba una condenada perturbación.

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4 comentarios leave one →
  1. carlos adrian permalink
    04/05/2012 3:52

    es un exelente material solamente que no encuentro la primera parte

  2. 07/04/2010 17:37

    Durante cierto tiempo, viví con un par de amigos en una casa que compartíamos en plan hippie.
    Estábamos en el salón, tomando un café y de repente uno de ellos comenzó a protestar tapándose los oídos, gritaba No, No, No, cuando se giró alertado por nuestra presencia, ¿Es que no las oís? ¿No oís las voces?
    Eso si me dio miedo. Estar allí con él, compartiendo el espacio material pero no el metafísico. Un humano en otra dimensión, la impotencia de no poder hacer nada, la perplejidad de no oír las voces que le atormentaban, el desamparo de sus ojos porque no las oíamos. Puro miedo Charlotte.

  3. 07/04/2010 17:14

    Lo leí dos veces. La primera vez sentí como el pulso se me acelraba a medida que iba leyendo. La segunda ya fue más relajada.

    En fin que puedo decir…no sé…es simplemente esquizofrénico…

  4. gotik viktorianisch permalink
    03/01/2010 23:50

    EXCELENTE, ME ENCANTO!!! sera porque yo soy una ezquizofrenica?? JAJAJAJAJA pero ami… ami nunca me atraparan…. ncedfhué32.@.42.wiencc_:ñ 😀

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