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Asesinato en el Blog Express

21/10/2008

Ilustración by autor

Ilustración by autor

Dice, pues cúrrate un Blog. Ponte al día compadre.

¿Cómo? ¿Qué qué?

– Esta claro, un Blog.

– Al final te soltaré una hostia y se te quitarán las ganas de vacilarme. Eh capullo.

– Que no primo, un Blog. Internet, ¿Sabes qué es Internet, no?

– No te pases. ¿Me tomas por julái, primo? Sé hasta un chiste de Internet.

– ¿Ves colega? Para eso sirve un Blog, para contar chistes o lo que quieras. Tú podrías contar taco de vainas de los siete que te has tirado preso.

El silencio se entrometió en la conversación como un alma en pena. Los dos hombres caminaban por la vera enlodada del Besos, en paralelo al puente de la autopista. Resultaba evidente su preferencia por andar entre los desperdicios del vertedero improvisado por el vecindario que a la descubierta sobre la calzada.

Eran tipos fornidos y curtidos, de pellejos agrietados y rostros cuarteados, moldeados por calaveras usadas y desfigurados por la rabiosa mordedura de la vida. Si bien vestían aunque ajados aseados, pulcros y perfumados, y sus cabelleras engominadas destellaban bajo el sol de un caluroso Septiembre.

Sin embargo, existía un vínculo y una diferencia entre ambos, si bien estaban unidos por el sentimiento de la amistad, pensaban de modos totalmente diferentes. Uno era optimista, positivo, alegre, a la contra del otro, pesimista, deprimente, violento.

B doble, B doble, B doble, arroba todo lo que puedas, punto con.

El optimista alzó las cejas sin comprender.

– El chiste compadre, es el chiste de Internet. ¿Lo coges o qué? – Explicó el pesimista con cólera reprimida y los ojos clavados en los de su camarada. – Si lo coges suéltalo ya que me has dejado mazo cortado.

El otro rostro cambió de expresión, desviando surcos y arrugas, mudando la máscara del alma y rompiendo a reír con ganas.

Joder colega – Dijo el pesimista entre lágrimas, toses y carcajadas – Menos mal, pareces un toli, cago en la puta.

Luego de un rato, volvían a caminar concentrados en el paso.

¿Sabes? Hace cuatro años que no veo a mis hijos. La parienta se los llevo al pueblo cuando vendió la casa y se piró con el moro de mierda.

El optimista le miró de soslayo sin nada que decir.

– En la pensión me aburro más que en el chabolo. No puedo dormir, el coco no me deja tranquilo, le doy muchas vueltas a las cosas.

Su amigo continuó siendo más fiel al silencio que esclavo de las palabras.

– No sé qué coño voy hacer.

Trás ese silencio, el optimista se repitió.

– Haz un Blog, compi. Cuéntalo todo.

– Pero, ¿qué pasa con tu rollo? Tú te has quedado colgado, ¿verdad?

Volvieron a mirarse sin expresar más que lo que dijeron sus labios callados. A la orilla opuesta del río seco, descendía el nivel del suelo asfaltado y asomaban, como ojos muertos, las ventanas de edificios grises de cemento. Incluso se abrían paso algunos vehículos a motor. Un coche patrulla pasó a marcha reducida, sigiloso y perverso.

A los veinte minutos los dos hombres detectaron a los policías apoyados sobre el capó del vehículo bajo la sombra del puente.

– Estos nos buscan compadre. – Dijo el pesimista.

El optimista entornó los ojos, escudriñando entre la cortina del calor del mediodía a los agentes. Dando por bueno el examen, asintió con la cabeza.

– Me quieren a mí. Buscan a un soplón con ruina encima.

El pesimista habló al fin.

– Son chavales, deben tener churumbeles pequeños en todavía. Eh, colega. ¿Qué vamos a hacer a nuestra edad y con esta ruina de vida?

– ¿Lo ves ahora? Dime viejo, ¿qué podemos hacer?

– Pues te lo voy a decir, lo colgaremos en el Blog de la Parroquia. La asistenta se pondrá tela de contenta, va a flipar compi.

– Tú estás fatal con el rollo del Blog ese. Te han comido el coco que no veas. El Opus Dei, ¿A qué sí?

– Son evangelistas.

– Que importa. Todos se dedican a lo mismo. Mucha cháchara pero van versados en latín para llenar el saco.

El ruido del tráfico del puente en hora punta, amortiguó el sonido de las detonaciones.

En el arco, las sombras dibujaron los perfiles del coche patrulla y a los dos policías derribados encima de sus propios lagos de sangre, mientras que al fondo, dos hombres continuaban con el paso firme y en silencio.

El pesimista pensando en la vida y el optimista en el Blog.

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2 comentarios leave one →
  1. eduardblanco permalink
    25/10/2008 21:10

    Gracias Misterio Dogmático

  2. Rurouni Abi permalink
    21/10/2008 23:16

    el final no pudo ser mejor.

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