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¿A que huelen las Flores en el Mundo del Arte?

10/11/2008

 El Verdadero David

El Verdadero David

Vivo rodeado de traseros eruditos, culos que cuando desempeñan las consabidas necesidades orgánicas, creen que la mierda les huele a flores; no como la mía que apesta a pura mierda.

Entre una de las profesiones que anuncia mi tarjeta de pretensiones, es la de pintor. Hago un poco de todo, pero si intentó sobrevivir me debo a los retratos al óleo.

Como no pertenezco a la élite del mercado del arte (Que nada tiene que ver con el arte en sí) me veo obligado a ajustar precios y a cobrar a plazos. Sin embargo, pintar retratos es lo más ingrato que existe en mi mundo, pues tengo que afinar el pincel para sacar el parecido razonable. No es como las ramas de un árbol o la altura de una montaña. La boca, la nariz, los ojos, las orejas, a gusto del consumidor que además de feo tengo que replicarlo en bonito. Hallar un equilibrio entre la cruda realidad y la fantasía, en ocasiones incluso combinar con el color de los muebles donde ira colgado. Con todo, tiene que ser un rostro simétrico, de agradable sonrisa, bellos ojos y orejas perfectas, sea como sea el modelo.

Cuadros que no me pagaron, que me pagaron y terminaron en un sótano de trastos viejos. Negociaciones que tuve que afrontar sobre el tamaño y el color a cambio de unos precios irrisorios. Dejaré caer un dato, sólo el valor económico del material de los aceites, la tela, los pinceles, etc., a veces es similar al que cobro por un lienzo.

Si bien lo que quería era relatar como los compradores creen estar regateando en un mercado de camellos marroquí, como de repente se vuelven técnicos en dicha materia y versados en tonos y perspectivas.

Y por no romper el hilo argumental, demostrar que de igual manera se refleja el entorno social actual. Si mi médico se equivoca en la prescripción de un medicamento se denomina malentendido, si mi abogado la jode porque olvidó firmar unas documentos se denomina contratiempo, si mi jefe me echa del trabajo con ignominiosas artimañas se denomina contrariedad, etc. Cuando yo sufro un malentendido, un contratiempo o una contrariedad, me dicen, la cagaste; entonces asumo las consecuencias, repito el trabajo, no lo cobró, me disculpo y mi mierda huele a eso.

Cuando es a la inversa, la conciencia pierde el sentido práctico del remordimiento. El resultado es siempre el mismo: Te jodes. Lo normal a este nivel social que podríamos describir como personas que por sus circunstancias personales cobran un salario tres, cuatro o cinco veces más alto que el mínimo profesional. Con sus puestos de pagas dobles asegurados sienten la vida de un modo distinto al resto de culos, poco o nada les importa las consecuencias de un mal trabajo, porque ello no altera sus existencias artificiales y frívolas, pues no perciben la situación real.

Son fáciles de reconocer, se tornan míseros al comprar un cuadro y sus necesidades fisiológicas, a ellos les siguen oliendo a flores.

¡¡¡En Narraciones (EN LA PÁGINA DE INICIO, ARRIBA A LA DERECHA) CUENTOS Y RELATOS CORTOS COMPLETOS!!!

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2 comentarios leave one →
  1. 11/11/2008 19:14

    LOS EDUARDOS SOMOS ASÍ

  2. EDUArdo m permalink
    10/11/2008 23:16

    Me gusto mucho tu blog

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