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La Inteligencia del Chimancé

15/01/2009

trabajando

trabajando/Tinta del Autor del Blog

Apenas recuerdo nada de mi vida anterior y lo que recuerdo tiene relativa importancia. La biografía de un primate radica en la exposición del lenguaje que utiliza. Por ejemplo: Lo que no me destruye me hará más fuerte, aseveró un filósofo al que admiré durante mis estudios sobre la humanidad. Pero la máxima duró lo que duró en mi conciencia aprender bajo el credo del engaño, sólo fue verdad durante un corto lapso de tiempo. Que te inoculen cuatro infecciones en el cuerpo, a ver si luego te sientes mejor.

Pero usted defiende una postura radical en contra del programa científico – Intervino la presentadora y periodista – Incluso ha sido acusado por sus congéneres de manipulador, de ofrecer una interpretación falsa.

-¿Una interpretación falsa? Bueno, pero, ¿De quién, cómo y cuándo? La historia de la conciencia se inicia con la primera mentira. El destino de una palabra depende de las variantes matemáticas de sus contextos. La perspectiva de quien determina la composición de los hechos es el elemento principal. Llámelo líder, dirigente, representante o como quiera.

El chimpancé entornó los ojos dejando que su mirada se detuviera en la litografía enmarcada del Hombre de Vitruvio de Da Vinci que decoraba una pared de cartón piedra, la observó rascándose la oreja derecha con el brazo izquierdo por encima de la cabeza, los peludos dedos de la otra mano tamborileando sobre la superficie translúcida de la mesa.

Si bien, por mucho rastro que dejaran los laboratorios denunciados, me sería imposible demostrar la verdad. Interpreté la fórmula para dar una descripción concisa y clara que de nada sirvió. Los libros que escribí, los ideales que defendí, la comunidad a la cual representé, las injusticias que denuncié, siempre de la mano del hombre bueno, lejos de comprender el urdir del hermano lobo. Al fin y al cabo, el mono y el lobo formaron parte del plan, pues fueron propuestos por la misma revolución genética.

Luchamos y morimos contra el peso de la mentira, de la misma mentira con que se nutren investigadores y científicos del mundo entero; nos convirtieron en dogma para especular sobre nuestras vidas en las sobremesas políticas. Fuimos comprados, vendidos, torturados, repelidos y, con alevosía, traicionados. Yo y miles de jóvenes de mi especie.

Hablo de ellos en primera persona, pues en ellos me reencarno y a ellos invoco en mi sueño cada noche. Y con el poder que me ha sido otorgado manifiesto que jamás, ningún otro primate volverá a ser cobaya para la comunidad científica internacional.

El chimpancé saltó de la silla realizando una fugaz voltereta sobre el hombro. Tras reincorporarse del suelo, brincó hasta la mesa. Replicó una segunda voltereta empujado por la inercia de su cuerpo, yendo a parar junto al botellín de agua mineral y los vasos, a escasos centímetros de la cara empalidecida de la presentadora. Su conducta adquirió un talante desconcertante, tal vez lo que contaba le arrastrase a evocar la génesis del argumento en primera persona. Se sirvió un vaso de agua con gestos ágiles, sin derramar una sola gota, mientras hacía muecas graciosas con la boca, grande y rosada.

– Volvemos en unos minutos; después de la publicidad. No se vayan.

Dijo la entrevistadora expresando una patente perplejidad, esbozando una trémula sonrisa de plástico asegurada en unos miles de dólares.

Al lado opuesto del plató, un chimpancé empleado por el programa como Realizador alzó el extenso brazo como señal convenida para que el público aplaudiera: un grupo de humanos obedeció al unísono.

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One Comment leave one →
  1. 15/01/2009 12:15

    Le veo muy reivindicativo ultimamente, eso está bien.
    Me gusta su relato, sugerente y cínico.
    Y no nos diferenciamos mucho de su “Chimpancé”, yo diría que continúa habiendo mucho “Mono” suelto que ocupa escaños en el congreso, que despacha ungüentos en farmancias rancias, que alecciona a los jóvenes, que presenta programas para merluzos, que bendice cogotes con agua de un pozo sin fe y sin fondo…
    La sociedad es un embuste, un zoo abierto a la estupidez.
    Para eso sirven las llamadas de atención, para intentar arrojar luz sobre el pensamiento, para camelarnos aunque sea de refilón al sentido común.

    Y en cuanto a mi actuación, sí, fue un éxito. Lo pasamos todos muy bien, tanto los espectadores como yo.
    Espero que algún día, venga a verme.

    Saludos de chaisse -longue

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