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Yo quiero ser Escritor

26/01/2009

PanaderaMortal/Anónimo-Mex

PanaderaMortal/Anónimo-Mex

La situación económica que soportamos se convirtió en una obsesión terrible para mi padre, quién, a causa del naufragio de la empresa, sufrió dos vaticinadores infartos. La fábrica Galletas Mordisquito que deberían haber heredado hijos y más tarde nietos, se diluía como el humo de los puros que le prohibió el Doctor Pellejos. El legado de la saga concluía porque el mayor de los vástagos murió en la guerra, el segundo de una gripe traicionera y el tercero era yo, lo cual provocó el tercero y último de los paros cardiacos.

Mi aquiescencia llevó a mamá a una grave enfermedad, ya no por la fábrica de galletas, el agujero del banco o el descrédito social, eso son tonterías respecto a los sentimientos de una madre, la depresión le llegó por mí culpa.

Dulce vago inútil, me llamaba con cariño. Me convertí en la oveja negra de la familia. Tíos, primos, sobrinos, todos ellos me señalaban con el dedo como el ejemplo a no seguir. Culpándome de los acontecimientos postreros con desprecio, tildándome de maricón de playa, destripaterrones, soplagaitas y soplapollas (Estas dos últimas variables se daban según la época del año).

Yo era joven entonces, por consiguiente soñador e inconsciente. Y quería ser escritor, he aquí el corazón del argumento. Escritor ni más ni menos, se reían mis tutores, incluso les provocaba la carcajada cuando sugería ganarme las algarrobas a golpe de plumazos.

Así que me lo propuse más por orgullo que por ganas, y como el orden de los factores no altera el producto, obtuve inmejorables resultados.

Descubrí mi oportunidad en la prensa local, un espacio donde me dejarían explayarme a gusto, respetarían mi prosa y, por la cuenta que les traía, mis rarezas. Estaba seguro de contar con el apoyo del público; simplemente, porque más pronto que tarde todo el mundo palma.

Elegí el género elegíaco, in memoriam, Rip, Caput. Mi lanzamiento como autor. Poemas con tetrámetros de cuatro versos elucubrando sobre la muerte, tributos a los difuntos recientes, rimas que eclipsarían el día más oscuro y frío: Las esquelas funerarias.

La alegría regresó al hogar con la noticia de la nueva empresa, aunque ignoro por qué mamá jamás volvió a sonreír. Con mi salario sufragué facturas, platos, techos y las ropas que hoy nos cubren.

Y lo más importante, me convertí en un escritor de éxito que vive y vivirá de la inmortalidad de sus textos.

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2 comentarios leave one →
  1. 26/01/2009 19:35

    ¿Optimista? Hombre deseemosle ser un escritor aunque sea de 100 hojas… o que tenga un blog, uno de esos con dos o tres lectores que animan… ¿no?

  2. 26/01/2009 10:59

    Muy optimista, sin duda. ¿No será usted el próximo premio Planeta encubierto, verdad?
    Fabrica de galletas, secadero de jamones…. Me parece que no somos buenos empresarios, mejor seguir emborronando cuartillas.
    Siento la tardanza, estaba de gira levantina. Los artistas somos así, unos baúles de carne y hueso que van y vienen.
    Nos vemos en lo oscuro

    Saludos de lamparita de gas

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