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Suerte de los Cajeros Automaticos

23/02/2009

Mala Sort

Mala Sort/Ilustración de la casa

(Ensayo delirante de un Forense de Guardia Alcohólico)

Incompatible con la Cordura y la Buena Alimentación

No es el final, por abrumador que pueda parecer, cuando los matasanos te tratan como a un despojo que apenas merece la atención de un triste historial clínico. Una carpeta de bordes deteriorados, con su interior lleno de analíticas, ingresos, tratamientos, infecciones. El color marrón desgastado del sobre, decolorando hacia un amarillo ceniciento y rancio, con la etiqueta identificativa a medio desenganchar, en el centro casi. Número, nombre, apellidos y fecha de nacimiento, borrándose a la misma velocidad que tú maldita estampa, para terminar cual tediosa crónica sin interés para los ecos sociales.

Ni cuando la tragicomedia laboral te da la espalda abogando mil y una crisis. Jubilándote con menos posibilidades que una tortuga Pata Palo en Montmeló. Tampoco al rebuscar en la agenda, con los funerales prescritos en orden cronológico, aquellos teléfonos tan cercanos, memorizados a fuerza de la costumbre, un día disueltos en el ocho infinito, y al llegar a la Z, aquel vacío que tanto terror produce.

Hoy te conjuras por seguir siendo socio vitalicio del club de gánsteres jubilados. Tremendos ejemplares de ferias ambulantes. Fascistas, anarquistas, hortelanos del asfalto alojados en un gigantesco chándal del Todo a Cien, desempleados aburridos, locos depresivos, divorciados sin amantes a quienes acariciar, resignados ante un destino irremediable, deambulando con el hombre invisible que quisieron ser y no fueron. Bipolaridades inflamables a ambos lados de la línea.

No se rinde uno después de resistir tanto. Aunque hayas descubierto que vives y mueres en la red de una estafa larvada desde antes de tu propia existencia, urdida para beneficios del oportunismo. La sensación de que todo está entretejido, la sospecha de que todo queda atrás sin más sentido que un recuerdo emborronado.

Tampoco es el final cuando, harto de reproches y rencores, te abandonas, dejas de leer, de escribir, de comer, de dormir, de follar. Sin embargo, está cerca. Se manifiesta en el calor del suelo y el hervor de las paredes, estás a poca distancia del infierno.

En capilla, donde se contradicen las más drásticas osadías, definitivas e irreversibles; porque de súbito, se apagará la luz y la sinfonía matemática enmudecerá para siempre.

Es al buscar en el fondo del bolsillo donde crece el agujero, cuanto más crece menos pesa. Sin alternativas para mantener ni el sofá del asilo donde palmar. Entonces es que llegaste. Cuando te retan a no regresar. Ni te enteraste y ya se repartieron tus bienes. Pobre imbécil. Poniendo tanta fe en la filantropía, en la generosidad y la solidaridad. Pensando que los gestos desinteresados limpiarían los errores del pasado.

Suerte del sistema económico actual, ideal para el hospedaje durante las noches más crudas del invierno. Durmiendo al abrigo de los Cajeros Automáticos de las grandes capitales.

(Dedicado a los Sin Techo de las grandes capitales.)

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6 comentarios leave one →
  1. 24/02/2009 20:46

    ¡Mandeeeee!!!!!!

  2. 24/02/2009 19:33

    Perdón, el anterior comentario es de El hombre invisible. Es lo que tiene coger el ordenador de otros y no cambiar el remitente.

  3. 24/02/2009 19:32

    Gran relato. Me encantan algunas de sus imágenes, de ironía que podría calificar de “turolense” (siempre tiro para la tierra inexistente, al final): “tortuga pata palo en Montmeló”, “club de gánsters jubilados”. Genial. Aunque yo voto por crear un CLUB DE JUBILADOS GÁNSTERS, y darles una ocupación digna para sus horas de asueto.

    Gracias por la dirección del Museu. Ya lo conocía. Les envié un proyecto de exposición con mis botijos, pero no respondieron. Tal vez no lo hice adecuadamente (es decir, en persona y con un bate de béisbol visible).

  4. 23/02/2009 21:49

    El guardian del dinero es quien no lo tiene… jugoso argumento.

    El jinete pálido es el título de una pelicula mítica de Clint ¿o es que usted está palidito? Verá que no pregunto por lo de jinete, que me lo veo venir…

  5. 23/02/2009 18:59

    Cierto, bien podría inspirar un relato lo que piensan desde ahí dentro cuando nos ven titubear, disimular o entrar a jugártela en el mejor de los casos.

  6. 23/02/2009 17:45

    Crudo retrato de la realidad que nos ha tocado vivir.Lo curioso es cuando los habitantes de los cajeros automáticos echan el pestillo por dentro y duermen rodeados de dinero.Nosotros les miramos desde la calle sin poder entrar.Los observamos como a monos de feria enjaulados.Ellos se ríen de nosotros pues, al menos por un tiempo, se interponen en nuestro camino a la terrible felicidad del extracto bancario.

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