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A la Muerte no le falta Sentido del Humor

26/02/2009

Copia al oleo del Autor del Blog

Copia al oleo del Autor del BLog

“El jinete pálido cabalgó entre las sombras de la noche sin detenerse un instante, y al amanecer, después de un corto reposo para tomar refrigerio, continuó con la persecución. Atravesando tierras de sembrados con trigo reseco presto para la siega. Cruzando verdes praderas surcadas por vivarachos riachuelos. Penetrando en bosques de pinares grandiosos y en cuyo suelo nacía con abundancia la mandrágora y la datura. Jinete y yegua ascendieron y descendieron escarpadas montañas bajo el planear morboso de los buitres, serpentearon por espinosas veredas, franquearon los territorios del lobo. El jinete habló con pastores y a la gente que se cruzaba le decía que era el Secretario de la Muerte en busca de un fugitivo que logró escapar de la soga.

– Lo delata la herida del cuello causada por el esparto. Durante el atardecer, el olivo yace triste sin un ahorcado. Si lo vieran, harán el favor de avisar. Estoy de servicio las 24 horas, laborables y festivos.

– ¿Y si no?

Preguntó el que moriría aquella misma noche de un ataque al corazón.”

Vázquez me despedirá después de esto, – Pensó el autor del cuento. – Y con una semana de retraso. Estoy acabado.

Fue a la cocina, se sirvió un vodka con limón y hielo y cogió el paquete de cigarrillos escondido en el armario de las sartenes aún por estrenar.

De regreso al escritorio, volvió a leer el cuento mientras tomaba la copa fumando un cigarrillo. – ¡Esto es una puta mierda! – Exclamó en voz alta, antes de romper a reír de puro nerviosismo.

– “De servicio las 24 horas.Profundo y desgarrador. – Ironizó.

Sabía que no le quedaba tiempo para escribir otro relato. La revista entraba en imprenta en unas horas. Dudaba si inventarse una excusa tan increíble que por ello fuera imposible de desmentir o enviarlo tal cual y esperar el desarrollo de los acontecimientos. Si bien, el teléfono seguía descolgado y en obligado silencio.

A la tercera vodka con limón sin hielo, media docena de cigarrillos y un par de ensayos que no pasaron de las seis líneas, la frustración mezclada con el alcohol motivó una ilusión fraudulenta. Volvió a releer el primer manuscrito sin lograr contener las carcajadas al llegar al desenlace, donde decidía la suerte de un campesino contestón con un infarto de miocardio. – “¿Y si no?” – Dijo riéndose de su propia improvisación.

Al terminar con la cuarta copa, decidió echarse en el sofá a descansar unos minutos. La fatiga lo llevó hasta un extraño sueño, el sueño hasta un lejano destino.

Fue la asistenta quien encontró el cadáver por la mañana. Por lo visto el diagnóstico resultó unánime entre los MataSanos de urgencias.

– Infarto fulminante.

Comentarista Infantil

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3 comentarios leave one →
  1. fernando permalink
    12/08/2009 8:51

    un relato curioso, agradable de leer, y con mucho humor negro…

  2. 28/02/2009 9:58

    Opino lo mismo… pero lo voy a releer para buscar una relación que quizás me ha pasado desapercibida entre el jinete y el autor frustrado

  3. 27/02/2009 17:14

    Muy bueno, un texto redondito, como a mi me gustan…

    Saludos!!!

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