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Historia de una Actriz Ilustrada

26/03/2009

calibre38

Sin quitarse el abrigo se acomodó en la silla para los clientes.

Siéntese por favor

Dije queriendo dejar una sutil constancia de mi notable ingenio. No obstante, soy culpable de dejarme fascinar. Era la mujer más bella jamás vista, insólita como un felino por descubrir, atrayente como la gravedad de la tierra y sugestiva como el mirar de una serpiente. Derrochaba elegancia natural, con una superioridad inusual para las mujeres de aquellos tiempos.

Quiero encargarle un trabajo. Que siga a alguien, porque eso es lo que hace ¿Verdad Sr. Mórtimer? Seguir a la gente.

No moví un músculo facial, dejando que nuestras miradas se fundieran en un mutuo deseo. Si bien, un estúpido lapsus impidió que mantuviera los ojos atentos. Mientras fumaba, dibujaba órbitas de humo en forma gradual y ascendente; otra demostración de mis habilidades, uno de los círculos humeantes se me metió en el ojo, decorándolo como un tomate partido. Y lo peor, cohibiendo la excitación que, sin duda, mi virilidad provocaba en ella.

Sepa usted que me he informado de su pasado – Dijo de repente, dejándome con la mandíbula colgando de un cigarrillo. – Su paso por prisión y sus tres divorcios (El cuarto estaba al caer) Su expulsión con deshonor del cuerpo de policía.

No siga por favor – Interrumpí – Me halaga tanta afición por mi biografía. Pero ¿A qué se debe el honor? ¿Si puede saberse?

Quiero contratarle Sr. Mórtimer. Tengo mis razones personales y dinero para remunerar facturas y gastos extras.

Tengo una reputación moral que sufragar Srta. Parker, la cual, como bien se ha documentado, está en entredicho.

Cincuenta dólares la hora. Doscientos por adelantado.

Trato hecho.

Comencé por ella, intentando fotografiar el recuerdo de sus marmoleas posaderas al partir en cuanto terminamos la entrevista. Angie Parker, nombre auténtico: Angélica Morales. Actriz, 31 años, metro setenta y tres, 90, 60, 90, europea, blindada por un agente anónimo que queda fuera del asunto. La Srta. Parker cometió el error de acudir a la comisaría personalmente a denunciar el acoso, mejor dicho, la supuesta persecución de un hombre al que nunca vio. Con todo, lejos de cohibirse a causa del trato policial, se envalentonó. Por expreso deseo de la casualidad, el sargento de guardia le proporcionó mi dirección.

angelica

Durante dos semanas no abrí las ventanas del despacho con la intención de contener el aroma de su perfume, también así mantuve la sesera centrada en el caso, y en caso de necesidad, un ambiente idóneo para la práctica del onanismo. Dormía de día y la seguía de noche. Aunque tuve que pedir un salvoconducto para que dejaran de vetarme la entrada a los locales que solía frecuentar. Infiltrado en la vanguardia de los famosos, pasé percibido. Sin embargo, ello no impidió el resultado de mis pesquisas, sobornos al personal de cocina, camareros, peluqueras, jardineros. A pesar de peinar la ciudad como el sedoso pelo de una muñeca, no di con una jodida pista. Y no podía defraudar a aquella mujer, existían posibilidades de boda si todo salía bien, razón por la cual decidí arriesgarme acercándome más.

Engrasé el viejo Colt y lo enfundé en el cinto. Acicalado como le hubiera gustado a la madre que nunca conocí, decidí convertirme en la sombra de su sombra. Aquella noche de estreno, descubrí al sospechoso entre bastidores, a pocos metros de mí, alto y fornido, con abrigo largo, cándido e inexperto. Aprovechando un cambio de escenario a media luz, probé emboscarlo pipa en mano. Caí sorprendido, atrapado en mi propio plan, con el frío cañón de un hierro presionándome el cogote. Al girarme para enfrentarme al captor, me quedé tonto, sordo y mudo.

Dejo el caso. Le devolveré hasta el último dólar. Búsquese a otro.

Pero, ¿Qué ocurrió? ¿A qué viene esta conducta? ¿Tuvo problemas?

La cité en el despacho esa misma madrugada. Mientras la esperé, bebiendo y fumando, me rompí la cabeza buscando cómo asimilarlo. Una definición; horror. Lo vi con mis propios ojos y no iba a verlo más porque era imposible. ¡Imposible!

Usted lo sabía. Está buscando a un tonto para que cargue con el muerto, si se puede llamar de este modo. Alguien que lo asesine por miedo, o lo denuncie para que lo linchen. ¿Quién es, Parker? ¿El fantasma de su abuela? ¿Un científico loco? Rompo el contrato delante de usted. Ahora váyase y no vuelva nunca. Hablo muy en serio.

Aseguré quitando el seguro al Colt del 45, apuntando justo en medio de los pechos más hermosos que jamás volvería a ver.

Si mi pasado ya era una caja de truenos dada mi profesión, haber suscrito la existencia de un hombre invisible me hubiera costado el permiso de armas y tal vez la reclusión en un loquero. Razón por la cual: Ustedes no me conocen, yo a ustedes tampoco. Y esta conversación jamás tuvo lugar.littledni

Dedicado a la Pluma de Gas y al Pincel Invisible

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7 comentarios leave one →
  1. 31/03/2009 10:02

    Emocionada y embarcada tiene a nuestra escritora/actriz. Yo también hago lo mismo y le agradezco el detalle. Voy a enviarle 3 jamones (invisibles) por el detalle.

  2. 29/03/2009 19:38

    Es relato, con su correspondiente ilustración, es suyo Srta. Parker, constaba en la letra pequeña del contrato. En cuanto a mí, conque les haya gustado me doy por muy satisfecho

    Una viuda farera que cada atardecer se acerca al acantilado para verter su mirada más allá del horizonte, el pelo al viento, el rugir de las olas, esperando ver al esposo que se tragó la mar.
    Espero que la veamos pronto en los Oscar´s. O como mínimo que podamos descargarnos el corto por internet.

    De verdad me alegró por usted, aproveche mientras pueda que la vida es una caja de sorpresas.

    Un avrasso vonita

  3. 29/03/2009 19:11

    uauuuuuu. Nos ha dedicado un relato negro y brillante, de purpulina literaria. Estoy encantada, feliz como unas castañuelas aragonesas.
    Me ha dejado sin palabras, de verdad se lo digo. Y ya tengo al señor invisible empeñado en comprarse una gabardina beige.
    Y lo que más me fascina es que me ha convertido en una tía cañón.
    Quiero decirle, señor Blanco, ¿podría colgar su relato y con su correspondiente ilustración en mi blog? Es que una es vanidosa hasta la médula.
    Y disculpe que no haya entrado por aquí antes. Acabo de llegar de Sallent de Gállego de ejercer de jurado en el concurso literario de “Relatos de Luis del val”, junto a otros colegas escritores.
    Ya ve, me pasó el dia de acá para allá. Mañana parto hacia Alicante, voy a rodar un cortometraje en Tabarca con la escuela de cine de Berlín, ¿a que suena fenomenal? Hago el papel d euna viuda que es farera. A mi me gustaría que me sacaran con viso negro y despeinada, al estilo de Fellini, pero mucho me temo que me aten un pañuelo en la cabeza y me retraten más fea que un pecao.
    En fin, me alegra llevarme su relato entre los dientes.
    Espero su contestación ferviente.

    Saludos visibles y admirados

  4. 27/03/2009 12:45

    “muy bueno también” es un halago subliminal que mi corazón, alegre como unas castañuelas cordobesas, le agradece, más aún aludiendo a un prometedor escritor como es Mario de los Santos.

  5. 27/03/2009 11:24

    Buenísimo retrato de la pareja… salvo que el hombre invisible no es tan inquietante, diria yo que tiene hasta cara de buena persona, fijese… jojojo he disfrutado mucho. ¡Verá cuando lo lea la prima!

    Además, coincidencia, ayer leí un relato de Mario de los Santos titulado “Colt”, muy bueno también.

  6. 27/03/2009 9:17

    Espacio faltaría para quemarlos a todos.

  7. 27/03/2009 8:39

    Novela negra… de lo mejor. Aparte de felicitarte por otro estupendo relato, quería agradecerte el aviso por los comentarios en mi nuevo blog, ya está solucionado. Un saludo.

    Pd.- Sepa usted que le recirdé mientras observaba a un grupo de políticos ( nutrido y muy variado, tanto por la derecha como por la izquierda) y un par de jueces ser devorados por las llamas en una de las múltiples Fallas que decoraron Valencia la pasada semana.

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