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Silvia and Charly Blues. Designios del Destino

14/04/2009

Blues Blog/Ilustración Eduard Blanco

Blues Blog/Ilustración Eduard Blanco

Encaswrado al teclado, contemplando ensimismado como los dedos conducían en diferentes direcciones la armonía. Sonando de forma natural, imprevisible e hipnótica.

Estoy escuchando a Charly escupir al pronunciar la P de PBlues, dedicando la letra a la botella de whiskey. Contrayendo su rostro con cada estrofa, los ojos entornados a la desesperanza.

Charly Wesson toca y canta en el Mandrake-Club a cambio de comida y bebida. Nadie sabe donde duerme y a nadie le importa. Es un borracho importante, tanto como para haberse bebido un maravilloso matrimonio, un esplendido trabajo y su dignidad. Pienso qué le pasará por la cabeza cuando improvisa estas melodías.

Una noche apareció en el club tambaleándose, jamás le vi antes, estaba a punto de ir a echarle de una patada en el culo cuando el local se inundó de notas intensas y vivas, acaparando el vacío con sus escalas infinitas. Desde entonces el Boss le deja tocar.

El Boss pensó en ampliar el espectáculo y colocó un letrero en la puerta para buscar una cantante. A Sophía Smith la trajo el otoño una noche de viento y lluvia. Negra, de Harlem, esbelta y con una voz colosal. El Boss la contrató por dos dólares la sesión.

A Sophía, la vida la ponía a prueba en cada actuación y ella se resistía a sucumbir cantando para el grupo de idiotas forrados con el asunto de los camiones de licor. Nunca cruzó una palabra con Charly, si bien cuando juntaban sus talentos, los ángeles del cielo bajaban a escucharlos.

Johnny Green toca el contrabajo en las sombras, junto a Mick Lender, el batería. No sé desde cuando están ahí, sólo sé que están, porque el jefe les paga un dólar por sesión. En alguna ocasión hemos tomado unas copas. No acostumbramos a charlar entre nosotros, nos suponemos y con una simple mirada nos basta y sobra.

Desde donde me encuentro, les miro con bendita indiferencia, como si contemplase una escultura del parque con los pájaros que la cubren de excrementos afinando bemoles en el interior de mi reposa sombreros.

La noche del tiroteo en el Mandrake-Club una bala perdida rozó a Sophía en el cuello. Otro proyectil, en su fatídico trayecto, rebotó en una columna antes de incrustarse en la mano izquierda de Charly Wesson.

Jhonny y Mike, apostados detrás del escenario entre el bombo y el contrabajo, respondieron al fuego con sus pistolas.

Cuando las tragedias suceden a nuestro alrededor, nos provoca una sensación contradictoria, de raro remordimiento. Nos sentimos felices por haber salido ilesos, afortunados por lo que poseemos, después de comprobar que una vida puede llegar a valer menos que el plomo de una bala del 44. En consecuencia, tomamos decisiones que, creyendo nuestras, no son más que designios del destino.

Sophía y Charly se casaron en 1935, procrearon siete doncellas y dos varones y acabaron felizmente sus vidas en Springfield como dueños dependientes de una moderna armería que bautizaron como Smith & Wesson y donde consagraron sus esfuerzos a vender la famosa marca de armas cuya inicial coincidía con la de sus apellidos.

38s


4 comentarios leave one →
  1. 15/04/2009 10:57

    Que balas más oportunas.
    No obstante siempre es mejor doblegarse al destino que tratar de doblegarlo.

  2. 15/04/2009 8:54

    Cuanto admiro a la gente como usted, capaz de llenarlo todo de humo y ambiente blues… Jaloza escribió un relato “Dios es un trompetista negro” que también nadaba en estos ambientes y también me encantó.

    El relato es bueno: “Es un borracho importante, tanto como para haberse bebido un maravilloso matrimonio, un esplendido trabajo y su dignidad”, superior.

    Si lo piensas es maravilloso que cada cual tenga su visión, su estilo, sus ideas, su motivación…

    La grafía muy adecuada. Veo que usted está creciendo por ahí además.

    Sin dudarlo, usted debe olvidar a las francesas y meterse en los bares de saxofones.

  3. annefatosme permalink
    14/04/2009 20:22

    Hoy su escritura suena a blues. A blues de verdad.Negro con olor a whisky, tabaco y polvora. Me ha hecho pasar un buen rato.

  4. 14/04/2009 18:20

    Cuando las tragedias suceden a nuestro alrededor, nos provoca una sensación contradictoria, de raro remordimiento.

    Me ha encantado eso. Al fin alguien no egoista que no piensa “Mal De Muchos, Consuelo de Tontos”

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