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Sexo, Sudor y Sangre en el Barrio Residencial

16/04/2009

 Diseño Anónimo Internet Retocado

Fotos: Anónimo Internet- Retocado por EB

Edgar Notorius cumplía condena por un crimen que no cometió. Pero como en todos los presidios, la respuesta a la pregunta del millón siempre fue la misma: Yo no lo hice.

Notorius era un tipo normal, electricista de profesión, divorciado y solitario. Dentro de su normalidad habría que hacer notar su desarrollada anatomía, el montón de músculos que movía al reponer un cable a su sitio. Con la grasienta camiseta de mangas cortas ceñida a los voluptuosos pectorales, los jeans americanos marcando de marca y un rostro de actor de cine francés con tupé de rockero italiano.

Hacía poco del divorcio que lo arruinó, pero el destino quiso compensarle con una sorprendente herencia por parte de una tía materna, quien le dejó la preciosa casa en Utopic-Park.

La mudanza provocó una revolución entre las amas de casa de la urbanización. De repente les dio por correr cada amanecer, antes de llevar los niños al colegio, escuchando consejos de belleza a través de los auriculares del Ipod sujeto a la cintura y un tensiómetro digital cogido al brazo. Chándal y zapatillas deportivas de estreno.

Notorius no pudo reprimir su extrañeza al coincidir con tanto Footing a la misma hora que salía con la furgoneta, sorteando los saludos de las corredoras mientras conducía hacia su destino, del cual apenas distaba; como del resto de direcciones donde había algo por reparar.

Las amas de casa lo recibían con sus mejores virtudes, duchadas y perfumadas, ataviadas con sugerentes batas orientales de seda, con el cinturón a medio desatar y maquillajes de guerra para la distancia corta.

Con lo que no contaron fue con la integridad de aquel hombre solitario de pasado misterioso, quien rechazó sus bienintencionadas atenciones con educada cortesía. Esto no gustó en absoluto al colectivo femenino.

Los maridos de las revolucionadas mujeres oyeron sus cotilleos, sin saberlo cayeron en la trama urdida por sus propias esposas. Frases sueltas al cruzar la reunión semanal del club de lectura al ir a servirse una copa, conversaciones telefónicas al subir por la escalera, palabras apasionadas pronunciadas en mitad de un sueño agitado.

warsex2

Los viernes por la noche los hombres bebían cerveza en la bolera. Luego de ir a por unas pizzas terminaban la noche jugando unas partidas al Póker.

– ¿Por qué no le damos la bienvenida al barrio con una caja de cerveza? No sabemos quién es, puede que estemos equivocados.

– Mientras nosotros hacemos nuestros trabajos, él campa a sus anchas entre las mujeres. Frida me contó que vino a arreglar el juego de luces del jardín, y lo primero que hizo fue quitarse la camiseta. ¿Qué tenéis que decir a eso?

– Joder. Estamos en agosto, a más de 40º al mediodía, en la solana del jardín. Resulta bastante normal. Todos los hacemos.

– No sólo eso, joder. Evelyn me dijo que cuando vino para arreglar la llave de paso del sótano, bajaron los dos y, bueno, parece ser que…No estoy seguro, pero parece que,.. Evelyn no me dijo, pero las cosas…

-¿Estás seguro de lo que dices? ¿Cuándo tuvisteis la última pelea?

– ¿Qué insinúas? Evelyn nunca me…No jodas, No….

– ¡Mierda! Tiene razón. Ese pedazo de cabrón se está, está, hace el …, eh. Mierda. ¡Con nuestras mujeres! ¿Vamos a quedarnos de brazos cruzados?

Los esposos, creyéndose traicionados, decidieron ir a hablar con el electricista. Borrachos y ciegos de adrenalina partieron a gran velocidad, haciendo el imbécil al volante.

El asunto se torció al girar en una oscura calle rodeada de palmeras, el Todoterreno más adelantado golpeó y arrolló, de un modo impactante, a una pareja de ciclistas. Una carnicería. El  destino quiso ahora que el autor del accidente resultara ser el encargado de un concesionario de la Ford que contaba con talleres propios.

Entre todos los presentes, hombres de impecables carreras y respetables padres de familia, abogados, dentistas, cirujanos y un policía, compusieron el plan. Entraron en su garaje mientras Notorius dormía, rompieron el intermitente de su furgoneta, mancharon  los focos rotos con sangre de las víctimas, frotaron las ropas atropelladas sobre el capó. En el interior, salpicaron con whiskey el tapizado, ensuciaron los pedales con la tierra  de donde se cometió el doble homicidio,con la cual tuvieron el detalle de guardar un poquito en una bolsa de plástico.

La misma tierra que luego adhirieron a las ruedas y en los bajos con un poco de barro seco.

Cuando Notorius estaba siendo trasladado al coche patrulla, entrevió a sus vecinas comiendo tartas y pasteles bajo el porche, ataviadas con horribles batas de algodón, sin maquillar y con rulos por toda la cabeza; a su vez, ellas contemplaron, con una cruel e indescriptible tranquilidad, como la policía se llevaba al detenido por un doble homicidio que, como todas bien sabían, Edgar Notorius jamás cometió.

rulos-copia

Dedicado a La Marquesa de Merteuil y a su Blog

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9 comentarios leave one →
  1. 19/04/2009 11:20

    La gira fue genial. Y el rodaje en Tabarca, fantástico. Me daba pena regresar, fijese usted. Le recomiendo encarecidamente visitar la isla. Eso sí, cuidese de las gaviotas, a mí me atacaron dos veces, las muy tunantas.
    Ahora que he vuelto, prometo seguirle la huella de dinosaurio.
    Yo confieso que estoy vaga. Viviendo de rentas literarias.
    En fin…

    Saludos de marea

  2. 18/04/2009 11:39

    Amigos, señorita Morales, amigos.
    Le mando un privado con el número de un fontanero que antes salía de repartidor en un anuncio de la Cocacola. Y lo mejor: No es de confianza.

    Un inmenso placer saber de usted, lástima que poco; aunque mejor eso que nada. ¿Cómo le fue con la gira? – Bien, gracias.

    Un Croac del increíble Hombre Sapo

  3. 18/04/2009 10:31

    Está ganando adeptos, señor Blanco. Si es que no hay nada mejor que un fontanero cachas en una mañana de agosto. Por cierto, ¿conoce a alguno de confianza?
    Siempre es un placer leerle.

    Saludos de antaño

  4. 17/04/2009 22:24

    Grandiosa la desgracia del pobre Notorius, que ni cató hembra ni cometió delito y acabó con el pero de los destinos.
    Excelente como siempre amigo Eduard, excelente de veras. Un saludo a estas intempestivas horas.

  5. 17/04/2009 19:57

    No sé si mejorada, pero diste en el blanco, inspirada, ¿Cómo no? A mi me repatean las series de televisión, y mira por donde a esta, mi mujer me enganchó a base de insistir e insistir. Ahora tenemos las temporadas completas. Hasta el niño se pilló.

  6. 17/04/2009 19:52

    Mujeres perversas. Una versión Desperate Housewives a lo Eduardo Blanco, es decir, mejorado.

  7. 17/04/2009 16:08

    Sencillo y directo, como un golpe bajo.

  8. annefatosme permalink
    16/04/2009 22:45

    Es usted un encanto eduard pero al ser francesa y al no ser el castellano mi lengua materna suelo expresarme de una manera un tanto confusa.
    ¿Acaso puede pensar leyendo mi tierna corespondencia que, yo, Anne,(discreto seudónimo) pudiera ser la perversa Marquesa de Merteuil ni siquiera un solo segundo?
    Siento desilusionarlo pero no soy más que la cándida Madame de Tourvel.
    Me ha encantado su relato. Le debo uno.

  9. 16/04/2009 22:34

    Jaja entoinces lo malas que han de ser las mujeres como esas….y los hombres creídos ni cuento…aseguro que no tengo labios tan dulces como esos jaja ….. gracias por los cometnarios 😉

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