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La Segunda Oportunidad

13/05/2009

Freedoom

NUEVA YORK. (EUROPA PRESS).- Un hombre que pasó 22 años en el corredor de la muerte en una cárcel de Tennessee fue absuelto ayer de los cargos que se le imputaban, dos años después de que el Tribunal Supremo reconociese incoherencias en su condena, dictada en 1986.

La fiscalía pidió la retirada de todos los cargos contra Paul House y el juez especial Jon Blackwood aceptó la solicitud, por lo que desde ayer el acusado ha dejado de ser tal. De esta forma, House, que ya se encontraba en libertad previa fianza, no será ejecutado el próximo mes, como estaba previsto, por la violación y muerte de la joven Carolyn Muncey en 1985.

El caso de House, que actualmente padece esclerosis múltiple y precisa de una silla de ruedas para desplazarse, fue promovida por la asociación Innocence Project, cuyo co director, Peter Neufeld, celebró que por fin el hombre haya sido declarado “inocente” y reconoció las imprecisiones de la condena.

A su favor, House tenía la presentación de nuevas pruebas de ADN y de una investigación más exhaustiva, según informaciones de la CNN. Así, entre otras novedades, se pudo comprobar que ni el semen, ni las uñas, ni los cigarrillos encontrados en el lugar del crimen correspondían con los del condenado por los hechos.

¿Qué se siente ante tremenda injusticia? ¿Cuál es la indemnización para 22 años de pesadilla y tortura? ¿Cuál el sentimiento hacia o contra tus semejantes? ¿Cómo se recupera el tiempo perdido en un caso así? ¿Qué haría el exculpado si pusieran en sus manos un botón que al presionarse lanzara una bomba nuclear?

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5 comentarios leave one →
  1. 18/05/2009 22:26

    El problema no es darle un botón nuclear. Lo patético es escuchar a gente decir que estas situaciones no son sino daños colaterales del sistema en el que vivimos.Con eso se quedan tan tranquilos pues parece que ya han resuelto el problema.Este pobre hombre será olvidado en un par de días y a lo más recibirá algo de dinero para comprarse una silla de ruedas mejor.

  2. 13/05/2009 15:14

    ¿Segunda oportunidad? Lo dudo, estimado eduard. Segunda oportunidad es volver a tirar los dados, volver a jugar con la suerte, intentar. Pero a este hombre anclado a una condena ochentera, ¿que le puede ser otorgado?

    Ya lo decía un maestro de la Universidad: esos años, esos días, esas horas perdidas (así sean sólo dos), ¿quién te las devuelve?

    P.D. No le den un botón nuclear, confíen en mí.

  3. 13/05/2009 11:11

    Tu texto me recuerda al caso expuesto en la película:
    En nombre del padre. Tremendas injusticias, imposibles de reparar.

  4. Gerardo permalink
    13/05/2009 10:44

    Hola Eduard!

    Muchas gracias por tu comentario. La verdad es que me apenó bastante enterarme ayer por la mañana que Antonio Vega ya no vivía. Lo apreciaba mucho. Y sí, son tres lágrimas en realidad 🙂

    Me gusta tu blog. Lo seguiré.

    Un saludo.

  5. 13/05/2009 10:42

    La vida es extraña y cruel.

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