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Los Niños del Baloncesto

16/05/2009

  Ilustrador Loco

Ilustrador Loco

Las rayas de colores trazaban las áreas sobre el parquet. A cada lado de la mesa arbitral, los equipos ante sus entrenadores exponiendo la estrategia de juego.

El pabellón contaba con unas excelentes instalaciones, iluminación exterior e interior, sistema de megafonía, energía reciclable, contador digital y una terraza con cafetería, desde donde uno podía disfrutar del partido cómodamente.

El equipo tenía partido como cada sábado, de este modo los padres nos regodeábamos al madrugar y conducir al joven jugador a una población ubicada a 20 o 30 kilómetros de distancia. Al llegar, resultaba inevitable entre nosotros, comparar las estructuras y los servicios de colegios y pabellones.

Aquel sábado tocó en la capital, en una academia de enseñanza privada.

Durante el recreo de las gradas, madres y padres de ambos equipos hacían de espectadores y aficionados. Establecí un breve diálogo con los papás del equipo local, de quienes deduje que además de ser progenitores ejercían de profesores del mismo centro. Demostrando poseer una civilizada amabilidad combinada con una noble deportividad, tuvimos unos minutos de plácida conversación.

El árbitro detiene el juego encarado frente a la mesa, gesticula sus decisiones con firmeza y seriedad. Los árbitros oficiales de mesa acatan en robótico silencio. Todo es tan sumamente aséptico.

Entonces caigo en la cuenta, primero creo haber reconocido a los gemelos, sin embargo los jugadores del equipo contrario son, aunque diferentes, iguales. Diez chavales con la misma altura, peso, rasgos físicos, la manera de moverse. Miro a los nuestros, un grupo de niños de ocho a nueve años, normales, unos más altos que otros, más o menos flacos, más o menos obesos, más o menos guapos.

Nunca fui dueño de mi callada discreción, sino todo lo contrario, esclavo de mis palabras. Un hecho que no pocas veces me trajo de cabeza.

Me giré con dulzura hacia la profesora y madre que animaba a mi lado.

Qué casualidad, ¿no? Todos vuestros jugadores son altos. No hay ninguno bajito. Los diez. Parecen huevos de supermercado, Les harán control de peso, ¿Verdad? ¡Qué increíble semejante parecido!

La mujer volvió los ojos con expresiva sorpresa y con la boca de besugo a medio hervir, corte de pelo masculino con puntas erizadas teñidas de rojo, tal vez a causa del momento.

Ay, si Dijo distraída No me había fijado. Desvió su atención al partido, soltando algún grito de ánimo a su hijito, rubio, alto y guapo. ¿Listo? No me fue posible obtener más datos, aquello olía mal, mi instinto vibró como el consolador de una ninfómana. Simulé un amago de infarto para despistar y poder entrever como la profesora le susurraba algo al oído del profesor.

No ha sido nada, disculpen el malentendido. Son gases. Me pasa a menudo. No se preocupen, gracias, gracias. Y perdonen.

Aproveché el vacío hecho alrededor de mi hedor para salir como un rehén más, adhiriéndome a las paredes recién encaladas, desapareciendo como el padre alcohólico que cada sábado se las ingeniaba para reconocer los bares de la zona. Con el cual me crucé camino a mi misión. A los dos nos convino un pacto mutuo de silencio.

Salí al exterior con un nombre en mente: el Doctor Mengele, los experimentos de Auschwitz. Era imposible. Los Niños de Brasil. En busca de un rincón donde vomitar, el destino llevó a mis pasos hacia la parte del edificio donde se hallaban las aulas, junto a un edificio todavía más bajo y extraño, adherido como un sótano hermanado, una escalera adosada a la pared descendía hasta la pequeña puerta enrejada. Al asomarme por la salida de aire de debajo de la cornisa, vislumbré el instrumental clásico de un laboratorio. Me llamó la atención que la mayor parte del material estuviera cubierto con grandes sábanas. La misma salida de aire sirvió de coladero, luego de estar a punto de quedarme obturado, caí al interior intentando amortiguar el golpe en vano.

Di con el interruptor, la luz inundó el espacio científico de microscopios, tubos, probetas, urnas ratoniles, etc., agarré la sábana para lanzarla hacia el suelo, el lienzo se deslizó por la propia inercia de su peso descubriendo seis balas de cristal traslúcido del tamaño de un individuo cada una.

Ahí estaban los jugadores de reserva, flotando en el interior de las cápsulas frigoríficas, alimentados por tubos y conservados en líquido simbiótico. El descubrimiento de las células madre despertó el engendro. Los experimentos de Auschwitz habían sido reemprendidos por los seguidores del Doctor Mengele 50 años más tarde.

No debería haber entrado aquí – Dijo la voz cantante del grupo. Los profesores y algunos adultos más me acorralaron. ¿Por qué ha venido? ¿Quién es usted?

Son unos monstruos, ¿Cuánto creen que mantendrán el secreto? Soy asesor euro parlamentario. Tengo contactos ¿Saben? – Solté el bulo a la desesperada, antes de comenzar a resentirme de los golpes.

Mi mujer se quedó viuda y mi hijo sin un papá que lo llevara al baloncesto. Oficialmente, a causa de mi alcoholismo crónico, me atropelló un automóvil al salir a buscar un local para beber. Así lo dictaminó el forense. El mismo forense local que, tiempo atrás, había adoptado a uno de aquellos niños.Comentarista Infantillittledni

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9 comentarios leave one →
  1. 05/05/2017 12:46

    Es un goce encontrar a alguien que realmente sabe lo que están hablando en la red . Queda claro, que sabes cómo llevar un post a la luz y que sea interesante. Más peña tiene que leer esto.

  2. 18/05/2009 20:25

    Wow,wow, wow, partidazo del DKW, sufrido último cuarto gracias a la retransmisión de la lotería por parte de la televisión española. (Por la puta cara)

    Ricky Rubio, el hijo que sueñan todas las madres, el novio que sueñan todas las adolescentes, el jugador que sueña todo equipo de baloncesto.

    Con todo, gracias por avisarme porque andaba de guardia, inspeccionando el terreno de los alrededores por lo de las minas terrestres, ya sabe.

    Yo le puedo ofrecer mi casa a modo de trampolín si se acerca a Badalona.

    Teniente Colombo

  3. 18/05/2009 19:24

    Espero esté viendo en directo al Joventut… puro arte, puro baloncesto… cuanto envidio a quien pueda disfrutar los domingos de ese equipo

  4. 17/05/2009 7:35

    Perdone que llegue tarde, Eduard, ayer tuve comunión precisamente de mi hija que juega al baloncesto. Comprenderá al saber que tan solo han ganado un partido en toda la temporada que pertenece a uno de esos equipos en los que hay bajitas, alguna regordeta y encima juegan todas el mismo tiempo. Así no se puede, ya se lo recrimino al entrenador. ¡Saca a mi hija y que le pasen balones, ostias!

    Y veo que en Cataluña también hay equipos así. Aquí hay un par de esos, que vienen uniformados, las jugadoras tienen muecas iguales en el rostro y ejecutan las entradas a canasta con una mecánica identica.

    De cualquier forma recuerdo que en mi juventud (yo fui joven aunque no se lo crea) existía una forma de reclutamiento para el CAI que se llamaba “operación altura” y era lo que usted describe… yo hice las pruebas contra ellos, fui desestimado y recuerdo mi sensación de impotencia al verlos tan guapos, altos y con su baloncesto mecánico y perfecto.

    No me canso de repetirle a mis vástagos que el baloncesto, como casi todo, está en la cabeza y no en el cuerpo. Ella es única. Los clones NO.

    Para contrarestar esto le voy a poner en mi blog un relato de pasoón exacerbada…

  5. 16/05/2009 21:53

    Uno que ha pasado la mitad de su vida frente al televisor, se cree cualquier cosa que parezca científica, que huela a laboratorio y a conspiración (escalofrío delicioso).

    Me recuerda The Stepford wives (Frank Oz, 2004)

    (También me recuerda a Mary Wollstonecraft Shelley, pero eso fue en 1818)

  6. 16/05/2009 20:36

    Lo que me resulta raro, es que el loco de Tellerda no diga nada, pensando yo que ser’ia el primero en encestar.

  7. 16/05/2009 19:32

    El comentario te sirve para las dos ‘ultimas entradas. Pareces catalana.
    Que lista eres.
    Moi

  8. annefatosme permalink
    16/05/2009 18:29

    Pues Melodie, la niña inglesa desaparecida y seguramente asesinada en Portugal fue seleccionada genéticamente al igual que sus hermanos. Algo salió mal. La niña era hiperactiva y su madre no la soportaba. Curioso ¿Verdad?

  9. 16/05/2009 17:32

    Lo perfecto no existe.

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