Skip to content

Yo Quiero ser Escritor 2

04/06/2009

*Inicio la serie de las entradas más vistas, según las estadísticas, y las más valiosas, según mi opinión.
lacopa-de-la-muerte-copia-del-autor

La situación económica que soportamos se convirtió en una obsesión terrible para mi padre, quién, a causa del naufragio de la empresa, sufrió dos vaticinadores infartos. La fábrica Galletas Mordisquito que deberían haber heredado hijos y más tarde nietos, se diluía como el humo de los puros que le prohibió el Doctor Pellejos. El legado de la saga concluía porque el mayor de los vástagos murió en la guerra, el segundo de una gripe traicionera y el tercero era yo, lo cual provocó el tercero y último de los paros cardiacos.

Mi aquiescencia llevó a mamá a una grave enfermedad, ya no por la fábrica de galletas, el agujero del banco o el descrédito social, eso son tonterías respecto a los sentimientos de una madre, la depresión le llegó por mí culpa.

Dulce vago inútil, me llamaba con cariño. Me convertí en la oveja negra de la familia. Tíos, primos, sobrinos, todos ellos me señalaban con el dedo como el ejemplo a no seguir. Culpándome de los acontecimientos postreros con desprecio, tildándome de maricón de playa, destripaterrones, soplagaitas y soplapollas (Estas dos últimas variables se daban según la época del año).

Yo era joven entonces, por consiguiente soñador e inconsciente. Y quería ser escritor, he aquí el corazón del argumento. Escritor ni más ni menos, se reían mis tutores, incluso les provocaba la carcajada cuando sugería ganarme las algarrobas a golpe de plumazos.

Así que me lo propuse más por orgullo que por ganas, y como el orden de los factores no altera el producto, obtuve inmejorables resultados.

Descubrí mi oportunidad en la prensa local, un espacio donde me dejarían explayarme a gusto, respetarían mi prosa y, por la cuenta que les traía, mis rarezas. Estaba seguro de contar con el apoyo del público; simplemente, porque más pronto que tarde todo el mundo palma.

Elegí el género elegíaco, in memoriam, Rip, Caput. Mi lanzamiento como autor. Poemas con tetrámetros de cuatro versos elucubrando sobre la muerte, tributos a los difuntos recientes, rimas que eclipsarían el día más oscuro y frío: Las esquelas funerarias.

La alegría regresó al hogar con la noticia de la nueva empresa, aunque ignoro por qué mamá jamás volvió a sonreír. Con mi salario sufragué facturas, platos, techos y las ropas que hoy nos cubren.

Y lo más importante, me convertí en un escritor de éxito que vive y vivirá de la inmortalidad de sus textos.

fadapadrina

Anuncios
5 comentarios leave one →
  1. 03/07/2009 19:16

    esta muy wueno y brillante

  2. ricardo permalink
    06/06/2009 15:39

    Muy bueno!

  3. 04/06/2009 13:35

    Jajajaja…. supongo que no debes tener mucha competencia en ese género!!!!

    Disculpa la broma. Me encantó tu relato. Rápido, agil, breve, irónico….. Hasta la frase final, que me parece un perfecto cierre que golpea al lector.

    Felicidades.

  4. 04/06/2009 12:55

    Me sugirió un tema para escribir un cuento, pero no puedo. A cambio he destacado uno (cuento rescatado, una nueva y discreta sección) que explica algunas cosas.

  5. 04/06/2009 11:56

    ¡Un humor buenísimo, Eduard, todavía me estoy muriendo de la risa! Con un poco de suerte seré tu proxima clienta.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: