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La Mirada de Dios

22/06/2009

NEDA

Hay miradas que nos dejan perplejos, con tal intensidad que pueden llegar a ser peligrosas para nuestra propia integridad. La primera vez que experimenté aquella mirada fue hace unos tres años, en un accidente de tráfico. Del cielo me cayó un muñeco que al parecer venía en moto por la vía opuesta, si bien llegó obligado por su destino.

Después de realizar varias eses y jugar con las luces con la intención de detener al grueso de la tropa rodada que me seguía, salí a auxiliar al muñeco. Lo bauticé como muñeco porque al verlo caer no percibí ningún asomo defensivo por parte de articulación alguna, con todo fue lo primero que pensé, albergando una tímida esperanza en el corazón, supongo que un proceso intuitivo para romper la realidad con un milagro.

Joder, fueron unos segundos horribles, llamé a urgencias, un médico me dirigió mientras iba siendo cercado por las luces de los automóviles, sólo con el muñeco, el interior de su casco en mi regazo; a la mierda con lo que decían por el móvil, aquél chaval parecía una fuente de sangre cada vez que probaba respirar. Entonces me miró, del recuadro del casco asomó una última mirada suplicando vida, aterrada al sentir la facilidad de cómo moría, de la manera más estúpida e imprevisible, rápida y efectiva. No estaba en sus planes, ni todavía ni de esa forma.

En Teherán, la mirada de la muchacha iraní, de nombre Neda, la replicó idéntica, uno se pregunta qué le pasará por la cabeza en esos instantes. Vivir, es en lo único que piensas, no hay madres, hijos ni amantes cuando sabes que miras la vida por última vez, la cual impiadosa y casual, de un zarpazo certero, te exilia de la condición humana.

Tal vez la conviertan en mártir, navegando por la red he observado la mayoría de fotos ya con los ojos cerrados y el rostro ensangrentado, la realidad superaría la ficción y la estampa de una hermosa Neda en vida no vendería igual.

La muerte por un disparo de Neda navega por internet. Es fácil de encontrar.

Yo me tomaría la postrera mirada de esa muchacha como la mirada de Dios, girando sus oscuros ojos grandes hacia la cámara, a través de la cual nos mira a todos y a todos nos pide explicaciones, ¿Por qué, por quién tiene que morir una joven llena de ilusiones y sueños? ¿Cuál es el precio a pagar? Esta vez es una mirada acusatoria, mientras contemplas la grabación desde el ordenador, desde el sillón de casa o en una pantalla de plasma. El mensaje es claro, nos pide cuentas, nos mira esperando que hagamos algo porque ella se está muriendo vertiginosamente. ¿Y qué pasa con nosotros? ¿Para eso queríamos tener todo el acceso a la información? Para quedarnos impasibles ante la más clara injusticia.

Bueno, quizá tengo la repuesta, la sangre no salpicó los zapatos a nuestros gobernantes. Durmamos en paz, pues. Nuestros hijos están a salvo de ese balazo letal. Es una mera cuestión geográfica. Naces aquí, naces allí, pero aún tengo una duda. ¿Tiene patria la conciencia? ¿Estamos adaptando nuestras costumbres a los nuevos tiempos? ¿Afilando los colmillos para remorder mejor las conciencias? ¿Nos quitará el sueño la última mirada de Neda?fadapadrinafadapadrina

fadapadrina

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One Comment leave one →
  1. 23/06/2009 9:48

    El exceso conduce tarde o temprano al letargo. Yo, por mi parte no veo los telediarios. Leo el periódico. No quiero que la violencia a fuerza de verla a la hora de la comida y de la cena se vuelva un acto banal.
    Me gusta mucho como has planteado y desarollado tu pensamiento.
    Anna

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