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Mediterraneo

06/09/2009

mediterraneo

A las tres de la tarde el sol se sitúa en vertical, parpadeando en cada uno uno de los destellos que refleja el mar mecido con mimo por la brisa, en continuo vaivén salado, profundizando sobre la ecuación cromática del verde o el azul, del mar o la mar.
La playa, meta de las olas más infantiles, demarcada por las calas que antaño fueron valiosos escondites de impiadosos piratas con patente de corso, extendida como una alfombra de arena blanca y blanda dispuesta para la contemplación y la relajación de los sentidos.
La orilla con guijarros de colores yendo y viniendo en grupas líquidas de sal, cabalgando, revolviéndose, revolcándose. Borrando las huellas de los pies descalzos, el rastro de niños, jóvenes y viejos. El paseo marino bajo las gaviotas, la bella panorámica, el aire puro con sabor a sal.
Wilson Pope disfrutaba del evento, consciente de ello, pues a sus setenta y siete años, ¿Quién no iba a serlo? A esa edad, qué diantres se podía pretender más que gozar de la naturaleza en estado puro, los nietos y despertar al día siguiente. Esto pensaba nuestro hombre mientras paseaba plácidamente bajo el calor del sol, olvidando por completo que también debía pretender una muerte digna y que era hora de que fuera calculando la jugada. ¿Qué esperaba? ¿Acaso la inmortalidad?
Morir viendo el rostro desencajado de una enfermera, rodeado de médicos dando órdenes, violado por plásticos y aceros en un entorno de urgencia a vida o muerte. Escuchando las conversaciones ajenas y lejanas de los facultados, sintiendo el trato de purgatorio, cumplimentando los trámites consecuentes antes de fallecer.
Wilson Pope tuvo fortuna a la hora de abandonar la vida. Sufrió un infarto fulminante durante su paseo por la orilla, a las tres de la tarde, con el sol en lo más alto. Se desplomó discretamente con el mar impreso en los ojos, la brisa marina acariciando su yerto cuerpo, el sol peleando contra su inevitable enfriamiento.
Porque puestos a morir por morir, mejor morir frente al Mediterráneo, consolado por su luz, sus aromas y sus colores.

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8 comentarios leave one →
  1. 08/09/2009 21:09

    Llego después de las lágrimas y de la emoción. Llego tarde en definitiva.Me uno a los halagos.El texto, además, trata un lugar coḿún en todos los que vivimos: imaginar nuestra propia muerte. No por ello estamos menos vivos.

  2. 08/09/2009 15:29

    Demasiado halago, podría terminar creyéndomelo, entonces perdería la libertad de hacerlo sin ningún objetivo más que el de expresar.
    Si yo supiera escribir…..cuantas cosas contaría.

    Toy mocionado,…Gracias.

  3. 08/09/2009 12:58

    Hace unos días tuve el mismo pensamiento: La forma de morir. Yo lo ubiqué en los Pirineos, quizás cayendo por una brecha o en la falda de una montaña… el concepto es el mismo. Supongo que llega un momento en el que la vida carece de los retos o la madurez propia encuentra lo valioso entre la paja…

    Eso si, usted lo ha expresado de manera sobresaliente.

  4. 08/09/2009 5:26

    Y morir por morir, quieren morirse al sol, …… etc. No puedo creer que esté escribiendo esto, pero suena mejor a plena sal que a pleno sol, aunque no sean mutuamente excluyentes, pero en cuanto a las canciones del Noi sí lo son. Cualquier lugar es bueno excepto un hospital o una cárcel. IMHO. Al fin y al cabo, se trata solamente de un cambio de piel o de vestimenta… Abrazo y beso para ti. Se te extraña, por si insistes en no saberlo.

  5. 07/09/2009 8:09

    No se me ocurre mejor forma de morir que mirando al mar, que sintiendo el calor del sol y saboreando el aire salado.
    Será por mi complejo de sirena , pero creo que también deseo lo mismo 🙂 aunque cuanto más tarde llegue ese salado final mejor…

  6. 07/09/2009 7:54

    Si esto no es poesía… Y mira que es difícil escribir sobre el mar, da pereza, como yo mismo escribí hace poco. Serrat y tú deberíais ser los padrinos de boda.

    Salud.

  7. 07/09/2009 7:03

    Gracias por tu comentario Anne. La muerte es caprichosa e inevitable, pero un viaje asegurado, nos guste o no pensar en ello. Saco conclusiones de tus palabras que no voy a decir aqui, pero creo leer entre lineas aún siendo escasas.

  8. annefatosme permalink
    06/09/2009 22:01

    Una prosa muy bonita eduard, con cadencia de mar. Me gustaría morir así frente la mar y de golpe.

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