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Huída Clínica

21/09/2009

Huída Clínica

Después de tanto trajinar con enfermeras y médicos, conseguí el alta para salir de aquella clínica de arquitectura modernista. El equipo al completo me acompañó hasta el umbral de la imponente salida arcada. En vista del cariño procesado por aquellos seres atrincherados en el interior de sus batas blancas, aprehendí a la enfermera de color por la cintura y echándola hacia atrás la besé apasionadamente. Luego, entre silbidos y aplausos, le estreché la mano al Doctor Feelgood y saludé al resto apelotonado tras las sombras del interior.

-Gracias por todo Doctor Feelgood, estar en sus manos ha hecho posible este milagro, apenas recuerdo cómo llegué aquí, supongo que hecho una mierda. Disculpe mi lenguaje. Sin embargo usted y su equipo me acogieron y me curaron, me regresaron a la realidad. Les estaré eternamente agradecido a todos. De todo corazón, juro que jamás les olvidaré.

– Date prisa cariño.

Dijo Margaret tamborileando el volante del Mustang descapotable con los dedos enguantados, un sombrero de ala ancha con plumas y unas enormes gafas de sol ambarinas.

– Ya voy cariño; fíjate amor mío, son una gente estupenda.

Herman dio un ágil brinco para aposentar su trasero en el asiento del acompañante, sin un segundo que perder, se inclinó hacia Margaret y le estampó un intenso beso en la boca. Volvieron los silbidos y los aplausos.

El automóvil emprendió su marcha con el personal sanitario saludando su partida desde el mismo sendero. Herman se volvió agitando la mano.

El camino era de tierra, nivelado por los guijarros que partían los neumáticos al circular y delimitado por una hilera de frondosos setos, así mismo rodeaba un jardín circular con tres o cuatro naranjos a punto de florecer, una vieja higuera para el calor del verano, bancos de piedra y, justo en el centro, agua fresca brotando con alegría de una fuente de mármol gris.

Herman, pletórico de felicidad, rebuscaba con el dial de la radio música de su gusto, tarareando las canciones al oído de su hermosa rescatadora, o de repente contemplando y escuchando con admiración las hojas de los árboles abofeteadas por el viento. El sabor de la libertad.

Una vez realizada la vuelta completa, el descapotable americano se detuvo delante de puerta de la clínica, donde seguía el mismo grupo de personas a la espera. Herman le dio un beso a los labios a Margaret.

– Todo ira bien cariño. Ten fe en mí. Te quiero.

Dicho esto, saltó del Mustang de igual manera con que se había acomodado minutos antes, subió la pequeña escalinata de piedra roja y estrechó su mano a la del Doctor Feelgood con profundo respeto.

– Buenas tardes Doctor Feelgood. Soy Herman Klein ¿Me recuerda?

Herman Klein. Claro que te recuerdo. Aquí nos acordamos de todos nuestros pacientes ¿Cómo ha ido el viaje Herman? Estás cansado.

– Tenemos su habitación lista Señor Klein. – Intervino la enfermera holandesa de color, a la cual Herman desnudó con la mirada.

– ¿Tu eras Betty, verdad?

La enfermera dio un paso hacia atrás al tiempo que un muchacho rubio, de ojos claros, imberbe, con cara de bollo francés y enorme como un camión de tres ejes, se aproximó a Herman,

– Despídete de tu mujer Herman. Tiene que marcharse.

– Me cago en…; claro, claro, cómo no, adiós, adiós cariño, te echaré de menos, te escribiré todos los días, pensaré en ti todo el tiempo.

Margaret alzó la mano sin volverse, empequeñeciendo el Mustang hasta desintegrarse en la polvareda como por arte de magia.

Así mismo Herman fue engullido por la puerta modernista, seguido del equipo médico y sanitarios a contrato temporal, tales como enfermeras o celadores inmigrantes. De estos últimos, uno de ellos cerró el portón de madera con una moderna llave de seguridad y apagó las luces de aquella parte del edificio. Dejando de súbito el paisaje a merced de oscuras tinieblas y tenebrosas brumas, vacío y con un silencio roto a intervalos por el cantar de los grillos.

ATESE

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7 comentarios leave one →
  1. 23/09/2009 9:44

    Estad usted en plena forma por lo que veo.
    Willkommen back (en germglish)

  2. annefatosme permalink
    22/09/2009 14:34

    Eduard, gracias por interesarte por mi salud. tengo un tendón del hombro lesionado y me parece que en breve voy a tener que pasar por el quirófano. Vaya par de tullidos! Pero no te quepa la menor duda de que, como tú, me pienso dar a la fuga. Y se bueno con los que te cuidan!
    Ánimo.

  3. 21/09/2009 21:53

    Welcome back

    Tururuman Cacapote

  4. 21/09/2009 16:25

    Bien hecho por la huída, LDA! Bienvenido de vuelta a la vida!!! La frase “fue todo un éxito me hizo reír, con risa de verdad. Qué bueno que estás de regreso. Te dejo un regalito para que te recuperes más rápido. Un besote.

  5. 21/09/2009 16:20

    Gracias por tu interés. Celebro que te gustara el Blog.

  6. jcjurado permalink
    21/09/2009 15:22

    Ayer descubrí tu fantástico blog, y hoy me llevado la agradable sorpresa de que ya estás en casa.

  7. annefatosme permalink
    21/09/2009 8:48

    Compruebo con alegría que en el quirófano no te imputaron ni un ápice de chispa ni de imaginación ni nada que afecte a tu modo de escribir tan tuyo. Me he reído con tu relato, tan veloz como un mustang, aunque el final resulta un tanto inquietante. El nombre del medico, antes he escrito sin querer sádico, vete a saber porque!, me ha hecho gracia.
    Un abrazo muy precavido a un convaleciente, que a decir verdad parece estar en plena forma

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