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Yo Quería Ser Escritor

16/10/2009

Biografia Datar

En mis narraciones tengo a gala escribir sobre los extremos que se rozan, cualquiera que haya leído alguno de mis cuentos habrá percibido la corta distancia entre la vida o la muerte. No son cuentos alegres que arranquen muchas sonrisas. Sin embargo hay que, rozando la ironía, provocan el humor inteligente en confabulación con la reflexión.

Convaleciente las últimas semanas a causa de un tumor cerebral en el omoplato derecho, sin ideas y un creciente pánico a la hoja en blanco, resolví variar mi estrategia laboral para tonificar la imaginación, y dicho sea de paso, incitar mi sentido de la voluntad en busca de la inspiración.

En un principio colgué cuentos que no eran más que el resultado de copiar y pegar texto de los relatos de mis colegas blogeros, los mismos que luego, a través de sus comentarios, halagaban sus propias historias sin advertir las coincidencias.

Ante la imposibilidad de continuar, pues apenas quedan textos que copiar sin levantar sospechas, mi sentencia ha sido colgar una entrada que la semana pasada hallé por azar. A pesar de los emocionantes y positivos comentarios de mis grandes colegas Anne, Yolanda, Angélica y JM Morales, quienes pensarán que tiro por lo fácil, posiblemente si errar.

Referido cuento había sido escrito por mi propia mano, si en alguna ocasión lo vi o moví, nunca lo releí, por lo cual tenía olvidado su contenido.

Durante el regreso de las tenebrosas nieblas de la inconsciencia, volví a descubrirlo, ésta vez lo ojeé, me dejé llevar por el verso y terminé por sonreír.

Pido disculpas para los que ya lo leyeron, al tiempo que espero sea del agrado del resto de la humanidad. Como poco que os arranque esa sonrisa.

Ahí va:

La situación económica que soportamos se convirtió en una obsesión terrible para mi padre, quién, a causa del naufragio de la empresa, sufrió dos vaticinadores infartos. La fábrica Galletas Mordisquito que deberían haber heredado hijos y más tarde nietos, se diluía como el humo de los puros que le prohibió el Doctor Pellejos. El legado de la saga concluía porque el mayor de los vástagos murió en la guerra, el segundo de una gripe traicionera y el tercero era yo, lo cual provocó el tercero y último de los paros cardíacos.

Mi aquiescencia llevó a mamá a una grave enfermedad, ya no por la fábrica de galletas, el agujero del banco o el descrédito social, eso son tonterías respecto a los sentimientos de una madre, la depresión le llegó por culpa mía.

Dulce vago inútil, me llamaba con cariño. Me convertí en la oveja negra de la familia. Tíos, primos, sobrinos, todos ellos me señalaban con el dedo como el ejemplo a no seguir. Culpándome de los acontecimientos postreros con desprecio, tildándome de maricón de playa, destripaterrones, soplagaitas y soplapollas (Estas dos últimas variables se daban según la época del año).

Yo era joven entonces, por consiguiente soñador e inconsciente. Y quería ser escritor, hete aquí el corazón del argumento. Escritor ni más ni menos, se reían mis tutores, incluso les provocaba la carcajada cuando sugería ganarme las algarrobas a golpe de plumazos.

Así que me lo propuse más por orgullo que por ganas, y como el orden de los factores no altera el producto, obtuve inmejorables resultados.

Descubrí mi oportunidad en la prensa local, un espacio donde me dejarían explayarme a gusto, respetarían mi prosa y, por la cuenta que les traía, mis rarezas. Estaba seguro de contar con el apoyo del público; simplemente, porque más pronto que tarde todo el mundo palma.

Elegí el género elegíaco, in memoriam, Rip, Caput. Mi lanzamiento como autor. Poemas con tetrámetros de cuatro versos elucubrando sobre la muerte, tributos a los difuntos recientes, rimas que eclipsarían el día más oscuro y frío: Las Esquelas Funerarias.

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8 comentarios leave one →
  1. 25/10/2009 15:45

    Te he escrito lo que pienso, como haces tú. Aunque pienso también que siempre dejamos cosas en el teclado y otras, se nos van sin permiso y entonces es tarde, pero de eso se trata el oficio de lector de un blogger, de la combinación lo más sabia y armoniosa posible, de palabras y silencios, sabiendo que casi nunca tenemos la oportunidad de arrugar el papel y tirarlo al cesto de la basura luego de haber clicado el botón “enviar comentario”.

    Supongo que tu velada queja, que me pides comprobar, no se refiere a los comentarios de esta entrada… Aparte de una amenaza de darte tu merecido, que a todas luces es una felicitación estilizadamente afectuosa de algún amigo/a tuyo, sólo puedo ver admiración en cada uno, cada cual, naturalmente, con el estilo particular del lector. Y, claro, hay algunos particularmente… particulares. :- )

    Esta tampoco será la última.

  2. 21/10/2009 8:26

    Estimada Karen, me has enviado un comentario digno de enmarcar, incluso de colgar como una entrada más. La disección que has hecho sobre mi escritura me ha llegado al alma, pues tampoco me considero ningún erudito, quizás un contador de historias que busca metáforas o analogías que den de pensar. La mayoría con una base real sin desvelar. Será por el contenido vainilla de la pipa o por dejar volar la imaginación sin tabús, sin normas ni falsas moralidades.
    Y como en la escritura, tal vez también tenga algo de músico, al menos eso avalan las dos guitarras que tengo y el órgano, si bien casi forman parte de un pasado más jovial y libre. De hecho tengo en mi haber el recuerdo de actuar en algún teatro o festival de estar por casa. De veras me ha sorprendido que hayas usado esa descripción para expresar tu opinión, tan positiva y afable.
    Esta sensibilidad sólo puede llegar de una jardinera que ama las flores y su entorno.
    Como podrás comprobar no todos los comentarios entrantes llevan la misma intención, tu misma puedes contrastarlo.
    Agradecido que por fin hayas osado asomar a mi ventana y dejar plasmadas tus letras, espero no sea la última ocasión que lo hagas.

    Regadera Mix

  3. 21/10/2009 3:11

    Eduard, creo que nunca en mi corta vida :- ) he pasado del segundo párrafo de ningún escritor que remotamente pudiera considerarse similar a ti. Por qué en tu caso es diferente, me resulta un verdadero misterio. No sé si espolvoreas el contenido inagotable de tu pipa sobre las palabras que van saliendo en la caja de texto o si es el humo que despide el que hace el trabajo sucio, pero algo hay que no se ve ni se escucha, actuando tras bambalinas en cada escrito tuyo. Al menos en lo que a mí respecta. Y a juzgar por los comentarios de tus fans, difícilmente se trate de un caso aislado.

    El estilo es admirable, extravagante por completo y a la vez armonioso, con un ritmo envidiable. ¿Eres músico, además? Si no lo eres, deberías. Tus contenidos conforman casi siempre la combinación más fantástica que recuerdo haber visto de los absurdos más insidiosos, provocativos y desfachatados que flotan cada cual por su lado o se arremolinan o se disparan en todas direcciones, pero que al finalizar cada relato caen suavemente, como por arte de magia, cada uno en su sitio exacto y todo cobra sentido de repente… o te deja en un profundo estado de conmoción existencial. No puedo imaginar cómo lo haces. Seguramente no lo haces y eso debe ser parte del secreto y de lo irrepetible de tu… hacer.

    Esta entrada es un ejemplo perfecto de lo anterior, que te ruego tomes como un cumplido, desde la primera palabra hasta la última, por si este comentario ha resultado algo críptico.

  4. 20/10/2009 21:09

    Hablar bien de los muertos es fácil.Eso lo hace cualquiera. La prueba de un verdadero escritor es hablar bien de los vivos y dormir a pierna suelta cada noche.

  5. 19/10/2009 16:37

    La oveja negra, el diferente, el rarito, el eterno incomprendido es el que acaba triunfando tal y como usted lo ha hecho.
    Me encanta como se ve a si mismo, con humor y mucha picardía, eso para mi es de admirar.
    En cuanto a las carcajadas de sus profesores, que poca profesionalidad, reirse de sus sueños, pero por lo que veo surjió efecto y aqui está usted deleitándonos con sus escritos.

    Sigo siendo su fan nº1 aunque con poco tiempo entre las manos 😦

  6. 16/10/2009 16:43

    ¡Cómo eres! Lástima que no tengo tiempo de darte lo que mereces, pero en unos días, en cuanto me libere…

    No se como entender ese tumor cerebral en el omoplato… Phenomenon?

  7. 16/10/2009 15:36

    Grandes tumbos dio la vida hasta acabar como escritor de esquelas. Por la catadura del sujeto daría cualquier cosa por leer alguna, a ser posible mordisqueando una deliciosa galleta “mordisqu¡tos”
    Saludos

  8. JChef permalink
    16/10/2009 11:22

    Cada uno busca la inspiración donde la haya. Y tu blog rezuma originalidad.
    Me has dejado con una sonrisa en los labios y con un nudo en el estómago.
    Un abrazo, escritor.

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