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Asesinos de Bloggers 3

15/11/2009

eastwooddatarblog

Tomás Hernández halló consuelo en el tipo que conoció en el bar de debajo de su casa. Establecieron una conversación amistosa, la cual Tomás aprovechó para rajar sobre sus problemas laborales, luego hablaron de deporte y de chicas. El amigo pagó las tres primeras rondas. El otro se sintió obligado.

– Pon dos más – Pidió a la camarera mientras el compañero la devoraba con los ojos – ¿Entonces es verdad que tienes un blog y te conectas con gente de todo el mundo? Debe ser alucinante.  Oye ¿Y de qué habláis?

– No sé. Cada uno cuenta lo suyo – La cerveza junto con el cansancio estimularon a Tomás a dar respuestas absurdas, mientras su nuevo amigo parecía disfrutar de la compañía. – Yo cuento cuentos. – Se carcajeaba celebrando cada pausa con un trago.

– Estoy mareado – Acabó por confesar sujetándose la frente con la mano sobre el rostro empalidecido. – Voy a vomitar.

Al salir a la calle, después de soltar la papilla, el amable desconocido preguntó, ¿Vives muy lejos? Si quieres te puedo acompañar. Vas muy bebido.

Tomás frunció las cejas y asintió con los labios contraídos.

– Vivo aquí mismo, en ese portal. Oye, tengo cerveza. ¿Tomamos la penúltima? Habrán algunas Presidente y un par de Budweiser frías. ¿Qué dices?

– No sé, es un poco tarde. ¿Hay vecinos?

– Que se jodan los vecinos. – Voceó – Sólo hay una vieja sorda como una tapia. Vamos, te enseñaré lo que hago en el blog. Oye, no me has dicho tu nombre.

eastwooddatar– Me llamo Jimmy.

Los dos hombres penetraron en el portal, antes de cruzar el umbral, el oportuno agregado oteó hacia sendas esquinas de la calle.

Eran las tres y media de la madrugada en Barcelona cuando llegó el primer aviso de alerta. En las oficinas que ocupaba la unidad, dormitaba la mitad del personal, unos por cansancio y otros por la guardia. Los expertos en informática habían hecho un trabajo excepcional al reducir el número de direcciones IP calientes de los servidores, desviándolas para controlar las comunicaciones desde allí.

Blake y el teniente compartían despacho, ambos adaptados a la situación, ambos diana del insomnio.

El teniente insistió para que las mujeres durmieran en un hotel. Lo creyó oportuno para ellas y adecuado para el grupo.

El especialista en programación Hèctor Martí volvía a su puesto con un café cuando pasó por detrás de su compañero, quien agotado, se había quedado dormido con la cabeza entre los brazos enlazados. Desde el despacho, Blake observó la conducta del agente a través de la puerta de cristal, paralizado frente al ordenador. El detalle despertó la intuición del germano. El ruido advirtió al teniente, quien incorporado de un salto, siguió a Blake fuera del despacho.

– ¿Qué ocurre Martí? ¿Qué ha visto? – Quiso saber al llegar junto a él.

La pantalla piloto, de enormes dimensiones, colgaba del techo mostrando un plano de seis blogs cada dos segundos, el sistema interno realizaba un bug constante, controlado a su vez por un cortafuegos configurado a un programa para alertar de la entrada de cualquier IP caliente. El monitor comenzó a parpadear, la interfaz a realizar algoritmos a un ritmo frenético.

– Es el programa de seguridad. Recibe una entrada masiva de protocolos TCP. Enormes cantidades de información; terminará por bloquearlo.

Otro agente, a tres mesas de la suya, llamó la atención al alzar su brazo.

– Lo tengo. No lo tengo. Pero sé cómo ha entrado. A través de un puerto trasero ha variado el nivel de las IP para acceder a los blogs de la lista y dejar, a cada uno, un mensaje en la sección de comentarios.

Los dos agentes azuzaron sus dedos galopantes sobre el teclado hasta dar con el comentario. La amenaza en todos y cada uno de los monitores conectados originó un riguroso silencio en la sala. Los bloggers de la lista lo recibirían al mismo tiempo.

Os voy a matar a todos. – Versaba, tajante y letal.

Tras el pausado silencio de la sala, Blake elevó la voz.

– Arriba, vamos. Acabamos de relacionarnos con el objetivo. Un sujeto formado en programación. Un ciudadano común que no tiene dificultades para tomar aviones o trenes; pasa desapercibido. Comerciales, empresarios, vendedores, empecemos a trazar un círculo.  – Blake intentó transmitir ánimos.

El tiempo transcurre denso. 06:45hs de la mañana, amanece, se trabaja entre el vaivén de los agentes y un equipo de limpiadoras. Las chicas que regresaron a las 06:00hs se ocuparon de establecer una centralita. La mayor parte de la unidad atiende llamadas y efectúa búsquedas de datos a través de una veintena de ordenadores. El mal olor mutó por el aroma del café junto con el del ambientador que dejó el equipo de limpieza. Los aseos sirvieron para los que tuvieron guardia. La luz de Barcelona entró por las ventanas.

Las llamadas importantes las derivaban a Blake y a Monzón, quienes mientras esperaban respuestas del departamento de informática en Holanda, cedido temporalmente por Jean Paul Bonnet, intentaban ponerse en contacto con policías de otros países, tarea harto compleja por las dificultades del idioma, culturales y políticas.

– Inspector – Gritó una de las chicas saltándose el protocolo visiblemente exaltada – De Ámsterdam; es un agente de la Europol.

Cuando Blake colgó, con la sala a la expectativa, lo hizo con una mueca de preocupación. Alzó el rostro y encontró ojos y oídos a la espera.

– Esta pasada noche, – Relató con circunspecta expresión – desde la otra punta del mundo, en la República Dominicana, el asesino ha actuado on-line. Después usó el ordenador del blogger asesinado para difundir su mensaje. Y lo peor, una amenaza límite para los nominados. Sabe que le perseguimos. Posee estudios superiores y aunque dudo de su paso por la universidad, deberemos investigarlo.

– Podría ser un militar, quizás retirado, encajaría con el perfil. Este nivel de instrucción no se enseña en la facultad, explicaría la facilidad para desplazarse. Los militares tienen sus propias rutas de vuelo. El uniforme sería su mejor disfraz para pasar desapercibido. – Aventuró el teniente Monzón en pie detrás de Blake, los brazos cruzados, la voz grave y clara.

– Señor – Interrumpió la otra operadora – Tengo línea con Santo Domingo. Es la detective a la que han asignado el caso del cadáver número 7. Insiste en hablar con el responsable de la investigación.

Blake recogió el auricular inalámbrico dando media vuelta y encarándose a una ventana con vistas al mar. El sol irradiaba su poderío astral sobre el Mediterráneo, exhibiendo la oscilación de sus aguas en un sendero de destellos y brillos juguetones. – ¿Hola? Soy el inspector Blake. ¿Con quién hablo?

– Encantada inspector, soy Milla Duluc detective de homicidios de Santo Domingo. No le quiero hacer el tiempo, pero tengo una teoría. Hace tiempo estuve destinada al departamento de delitos informáticos ¿Sabe? Yo también escribo en un blog.  Tengo algo que decirle inspector. Algo que no va a gustarle.eastwoodpipaderechaB-N 2

Blake se sentó y permaneció, durante unos minutos, reflexivo tras la conversación, la mirada perdida más la acusada fatiga de la noche en vela.

– Teniente – Dijo en un murmullo – Consigue transporte aéreo, nos vamos al Caribe.

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12 comentarios leave one →
  1. 17/11/2009 16:36

    Eh, l’amore…! In guerra e l’amore tutto è permesso. Queste è un mondo difficile, signore professore… L. B.

  2. 16/11/2009 23:36

    Que bien te lo haces venir, para viajar al Caribe. Cuidado, que es época de huracanes…

  3. 16/11/2009 21:24

    Peor me lo pones.Son famosos los brevajes que Lucrezia utilizaba para cambiar de marido.¿Sabéis de qué país africano los traía?

  4. 16/11/2009 19:14

    Me parece que estáis descuidando la guardia, como si esto fuera una historia de ficción. La lista se va reduciendo, y vamos quedando menos.
    Yo no navegaría muy tranquilo.

    Gitano y flamenco, LocoDatar, Detective de Casos Perdidos y Delincuente Habitual en Libertad Condicional, Filósofo, Pensador y Poeta Desencadenado.

    PD Queste è un mondo difficile…

  5. 16/11/2009 18:30

    Il signore è sbagliato. Me refería, naturalmente, al café keniano.

    Lucrezia B.

  6. 16/11/2009 17:17

    Cruzo los dedos porque no seas tú el próximo blogger en caer.No nos puedes dejar sin los siguientes capítulos.Ándate con cuidado, la combinación de café dominicano y galleta danesa oculta el sabor del más potente de los venenos.

  7. 16/11/2009 14:04

    Fascinante. ¿Hay algo que podamos hacer para que los capítulos aparezcan con mayor frecuencia?

    Donde vivo, a los pobres músicos “de palos” (percusionistas vernáculos) los atiborran de ron cada 1/2 hora y así siguen tocando sin tregua hasta que amanece, a veces por dos o tres días seguidos…. Para no ser menos, te dejo una humeante taza del mejor café del mundo (que NO es colombiano, naturalmente) y un plato con galletitas danesas, como corresponde. No estoy segura de que te gusten las galletas, pero también se aprende con el ensayo-error.

  8. chrieseli permalink
    16/11/2009 11:59

    Concuerdo plenamente con Anne. No me quedan uñas. Espero mientras pincho nerviosa cada 5 segundos exactos en mi bandeja de entrada.

  9. 16/11/2009 8:50

    Eduard, a parte de estar muy bien escrito el tercer capitulo, mezclas con maestría suspense con detalles que dan al relato una corporalidad muy humana: descripción de olores matutinos en una oficina, a café, a ambientador; Blake mirando al mar. Y has conseguido lo más difícil: enganchar al lector. Espero con impaciencia el cuarto capitulo.
    Una lectora adicta.

  10. 16/11/2009 6:26

    Perfecta puesta en escena y no menos perfecto el relato de los hechos. Sigo a la espera.
    Por cierto, muy bueno el Clint customizado.

  11. 16/11/2009 5:40

    Alea Jacta Est….

  12. JChef permalink
    15/11/2009 21:55

    Ahora que recuerdo, esta mañana había un comentario en el spam del blog. Creo que lo dejaré ahí hasta la próxima entrega…

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