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Asesinos de Bloggers 4

17/11/2009

Desde su llegada al aeropuerto internacional de Las Américas, después de un sinnúmero de horas de vuelo, los dos hombres sintieron la bonanza de una tierra paradisíaca. Un policía de uniforme les recogió en el aeropuerto para llevarlos hasta Santo Domingo. Los poco menos de 20 kilómetros de trayecto valieron para evidenciar su salto al otro lado del mundo.

La detective Duluc les esperaba en el Palacio de Justicia de Ciudad Nueva, al oeste de la ciudad. Una secretaria les hizo pasar a una sala de reuniones con una mesa larga con hileras de sillas a cada lado.

El teniente Monzón, de cara a un ventanal, se dejó impresionar por el paisaje.

– Buen lugar para retirarse.

Blake se situó junto a él.

– ¿Crees qué seguimos una buena pista? Cuando le he dicho a Bonnet que íbamos al Caribe no lo ha encajado con mucha comprensión.

– Es evidente. La lista va en aumento. La Europol localizó al elemento en varios países de Europa, se le escapó y ahora está aquí, con altas probabilidades de que dé el salto a los Estados Unidos. – Hizo un silencio y prosiguió – Empiezo a dudar de nuestro perfil. Puede que estemos radicalmente equivocados, que se trate una especie de organización.

– ¿Una organización? ¿Con qué propósito? Es absurdo.

– Tal vez no sea tan absurdo. Buenos días señores, soy la detective de Homicidios Milla Duluc.

Milla Duluc entró como un torbellino, en pocos minutos hicieron las presentaciones, pidió café y después de disculparse por haberles recibido allí a causa de un juicio en el cual debía declarar como imputada, intercambiaron información sobre la investigación.

– ¿Encontraron algo interesante los forenses?

– ¿Además del GHB? Nada. El asesino se dedicó a contemplar como moría. Todavía faltan las pruebas del laboratorio, pero diría que se trata de alguien muy meticuloso. Dudo mucho que encontremos huellas en el lugar del crimen.

– ¿Cabe la posibilidad de que aún esté en el país? – Pregunto el teniente.

La detective extendió un fax sobre la mesa. – Lo recibimos hace seis horas – Era un informe de la DEA, un cadáver de idéntico perfil en Monterrey, México. – El FBI no deja de llamarnos pidiendo explicaciones. Dicen haber interceptado una información relativa a un asesino en serie que se guía por la telaraña de la red.  Aprovechó la pausa para mirar al teniente.

– Eso depende de la lista de contactos. ¿No es así? – Añadió retomando el hilo de la conversación y advirtiendo el estado de los dos hombres – Miren, vayan al hotel, dense una ducha, coman y descansen. Conseguiré una patrulla que les lleve. Yo pasaré por la tarde.

La paranoia hizo mella en la comunidad de los bloggers afectados. Acosados por el pánico comenzaron a acusarse unos a otros, a comunicarse con ambigüedades, hacerse pasar por el asesino. La situación volvía locos a los expertos de Barcelona que tenían que vérselas con las autoridades de otros países para garantizar la seguridad de los nombres de la lista.

El Mercure Commercial resultó ser un hotel con maravillosas vistas y todos los lujos que uno pudiera desear, ideal para tonificar cuerpo y mente. La detective Duluc llegó a media tarde, ataviada como una turista más se le podrían atribuir millones de puestos laborables, menos el de policía.

– Ya les hablé lo de mi paso por Delitos Informáticos. Recuerdo que cazamos un tremendo pirata, un hacker de primera línea. Convocaba concursos y retos en su web, en ocasiones de pago. Lo estuvimos interrogando por ser sospechoso en un caso de pederastia. Probaba de hacerse pasar por chalado con gestos extravagantes o contando historias inverosímiles. En un momento dado me habló de un juego de rol en el cual los participantes, personas las altas esferas, debían convertirse en los clones de sus elegidos. Escogían a un cibernauta determinado para replicar su presencia en la red, creando una segunda dimensión paralela para los jugadores. Las reglas del juego eran un secreto compartido únicamente por ellos. Supuse que sería una de sus delirantes historias. Recuerdo que también dijo algo referente a las estadísticas, que el número de visitas estaba vinculado a apuestas de mucho dinero.

– ¿Me pierdo o no entiendo nada? – Dijo Blake. – ¿Un juego, detective?

– Espere. Llámeme Milla, lo hacen todos en el departamento –  Apuntó la policía con una sonrisa. – Un juego, si. Una historia de película, pero lo curioso es que después de haber encerrado al tipejo, durante los siguientes meses se sucedieron una serie de raros suicidios en la isla. Un asunto que levantó ampollas en su día. En Santo Domingo no tenemos motivos para el suicidio.

El móvil de Monzón sonó rompiendo la asombrosa teoría de Milla.

– Les aconsejo que esta noche salgan a divertirse, olvídense por unas horas del caso. La isla tiene mucho por ofrecerles.

– ¿Y usted? ¿No viene con nosotros?

– Estoy casada inspector. Y de servicio. Les estaré vigilando. – Bromeó.

Blake y Monzón aterrizaron en la parte occidental de la capital, en un lugar llamado Fenómeno, bebían atrincherados en la barra, rodeados de la pista de baile a rebosar de turistas y buscones. Pactaron relajarse, lo cual consumaban catando el ron local.

– Alerta teniente. Un par de mulatas no nos pierden de vista. ¿Estaremos en peligro?

– Posiblemente en peligro de muerte.

En la curva de la barra, dos preciosas mulatas reían divertidas cuando miraban hacia los dos hombres. Bailando y sonriendo intermitentemente.

– Hagamos una avanzadilla de reconocimiento. – Propuso Blake devolviendo sugerentes miradas.

– Te dejo el camino libre. Yo prefiero volver al hotel, tomaré una copa en la terraza que da al jardín mientras echo un vistazo al portátil. Quiero comprobar ciertos detalles del caso.

– ¿Estás seguro teniente? – Hablaban casi a gritos, el reggaetón retumbando a través de los altavoces obligó a Monzón a despedirse agitando la mano al tiempo que partía.

06:10 de la mañana. Blake, con cara de resaca pero expresión feliz, decidió pasar por la habitación de Monzón antes de entrar en la suya. Estaba satisfecho y todo a su alrededor le parecía hermoso y perfecto.

Monzón no respondió a los golpes de la puerta. Blake insistió y por defecto profesional comprobó la cerradura. La puerta estaba abierta. Blacke llamó al teniente adentrándose en la oscuridad. La luz de la luna perfiló a Monzón en la terraza, acomodado frente al portátil.

– Despierta teniente. Tengo que contártelo amigo. Fíjate que amanecida.

Blake apoyó las manos en el respaldo de la silla, a las espaldas de su amigo. De repente la irradiación del portátil lo sobrecogió.

Os voy a matar a todos. –Las letras en mayúsculas, rojo sobre negro.

– No. Imposible. – Blake realizó media vuelta para encararse a su colega. Ángel Monzón yacía inerte, con aspecto de dormir, una marcada expresión de paz en el rostro. No respiraba.

– Buen lugar para retirarse, dijiste al llegar; tu deseo se ha cumplido demasiado pronto. – Dijo Blake sentándose a su lado a contemplar el hermoso amanecer.

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9 comentarios leave one →
  1. JChef permalink
    18/11/2009 20:21

    (Al oído) Eduard deberías comprobar la IP de la que se hace llamar Karen…o tal vez la mía…

  2. chrieseli permalink
    18/11/2009 12:01

    Por lo que más quieras, sigue!!!!!!!!!. Ya no tengo uñas y estoy empezando a creerme todo, tanto así que alucino por las noches intentanto resolver el caso.

  3. 17/11/2009 23:44

    ¡Uuuuuy! ¡Menos mal que se disculpó! Un lugar tan sórdido…. tan inapropiado para recibir a unos delegados extranjeros….. (a pesar de los ventanales). Y como turista, ¿eh? Ya veo para qué me pidió la cámara fotográfica, me pareció extraña su insistencia, pero ya comprendo todo.

    Eduard, creo que sí, que aunque es una novela sensacional y todos tus lectores/implicados/sospechosos/víctimas potenciales enfrentamos el pánico mezclado con la atracción fatal; creo que lo mejor es que el final esté cerca, ya que empiezan a aparecer signos de inestabilidad mental…. paranoia, delirios de grandeza y de persecución, personalidades múltiples, nombres y avatares ficticios y suplantados….

    Por cierto, algunos, hasta han desaparecido. Me refiero a Iñaki, JM Morales, Patricia y Monsieur Le Chef….. Mmmmm… altamente sospechoso ¿no crees? Espero que tú estés al tanto de su paradero.

    La verdad es que estoy, como estaba Anne, muy preocupada. Espero no terminar como ella. Espero, además, que haya caído sobre un toldo o algo así.

  4. 17/11/2009 21:14

    La hermosísima ninfa dio a luz de su vientre repleto un niño que también entonces podía ser amado y lo llamó Narciso.

    El final está cerca

    Ovidio

  5. 17/11/2009 21:05

    Eduard, alguien me esta convirtiendo en un robot. Alguien me manda teclear el ordenador cuando sé que mi vida corre peligro.
    M, tienes razón, la rubia de la foto soy yo…hace treinta años! Un retorno al pasado, un flash-back…NO! una muerta viviente, una zombie, se asoma a la pantalla con risa sardónica, me estoy volviendo loca…Eduard, tiene la cara movediza, tu cara, NO, la de M, NO, la mía, NO,no es eso, tiene la cara de…TODOS NOSOTROS…es una pesadilla…no aguanto más..la ventana es la única salida..la ventana la ventana la ven…

  6. 17/11/2009 20:07

    Creo que el asesino está al tanto de que estoy ansiososa por leer las nuevas entregas de la serie por esto apagar el ordenador no me sirve, sabe que lo abriré para leer el siguiente capítulo.
    Vaya paradoja, la tentación es más grande que el peligro y ahí estoy leyendo un blog para saber quien es el asesino de unos bloggers que blogueaban.

  7. 17/11/2009 17:10

    PS: Dile a Anne que no salga de su habitación bajo ninguna circunstancia y que por ningún motivo se acerque a la computadora… ni a las ventanas.

  8. 17/11/2009 17:07

    ¿Sinvergüenza?
    ¿Pero no eres TÚ la que está en la foto con Eduard, Anne?
    ¡Qué diablos pasa aq…?!?!

    ¡Una impostora! (Debí haberlo imaginado, por aquello de Anonimous….) Eduard, ten cuidado. Están usando máscaras de alta tecnología, como en Misión Imposible, para suplantación de identidades en los avatares…..

    Esto no pinta nada nada bien. ¡Atención! Aborten cumplimiento de la Orden del Día SDQ-N88.

    ¡Maldición!

  9. 17/11/2009 15:59

    Eduard, creetelo si quieres, pero te había escrito un mensaje de una pagina y se ha esfumado cuando te lo iba a mandar. Seré breve. Lo quieras o no, te enfrentas a una trama criminal internacional. Acaban de matar a Monzón. Y de nuevo el mismo mensaje! Eduard, ya sé que es difícil cuando uno se encuentra en el fuego de la acción, pero, por el amor de dios, o de lo que sea, intenta recapacitar. Y, por cierto, aquí, todos muertos de miedo y tú paseandote por la playa de la mano de una monada con cara de panfilo. Y que tipazo. Al tuyo, me refiero! Sinverguenza!
    Como medida preventiva apago el ordenador. Deberías de hacer lo mismo.
    Ann…onimus

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