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Adopción o Secuestro (La Buena Gente)

30/12/2009

True History

Anna ejercía la medicina en un centro privado, a diferencia de Nuria, quien lo hacía en un hospital público. Ambas hermanas se sentían parte de una generación progresista y moderna. Sin embargo, ambas sufrían de problemas a nivel  personal. La primera no podía tener hijos con su pareja, la segunda no podía tener pareja a causa de su carácter colérico y la extraordinaria facilidad para faltar a la verdad.

Anna llevaba varios años inscrita en una Fundación dedicada a la adopción de niños caribeños cuando, guiada por un impulso, decidió realizar un viaje a Haití con el firme propósito de optimizar los permisos oficiales y regresar a España con una criatura bajo el brazo. Acompañada por Nuria, las hermanas se ausentaron de sus respectivos puestos laborables durante el tiempo necesario para consumar la operación. Ninguna tuvo el mínimo problema para ello; sus despachos serían respetados y sus vacantes justificadas.

Los niños nacidos en Haití representan el 70% de una población de 8 millones de habitantes, víctimas del analfabetismo, la explotación y las más altas cifras de mortalidad. Los datos cantan por si solos: el 10% morirá antes de la adolescencia.

Los pequeños sufren a menudo abusos sexuales, emocionales, físicos y letales por parte de los adultos. Sólo un 55% de los niños en edad escolar acude a las clases.

En el 2004, acaeció una grave crisis en el gobierno de Jean-Bertrand Aristide, apoyada con episodios violentos que culminaron con la ocupación de Haití por parte de los Cascos Azules. La ONU tiene a 8.000 soldados desplazados para garantizar la estabilidad del país aunque, entre todo el elenco de delitos, se producen 250 secuestros de niños al año. Haití es uno de los cinco países más peligrosos del globo.

Las hermanas aterrizaron sin problemas en el Aeropuerto Internacional de Port-au-Prince. Anna contaba con ciertos números de teléfono facilitados por un contacto de la embajada haitiana en España.

En la Ciudad del Sol los niños juegan con osos de peluche ataviados con chalecos antibalas, con ruedas de neumáticos y con mareantes colas de impacto. Niños que se ríen del miedo que sienten los extranjeros. Agrupados en corros alrededor de hogueras a lo largo y ancho de las calles, apostados entre individuos que caminan sin rumbo, entre Soldados Azules de la ONU y la declarada prostitución infantil. Una oferta de niñas y niños a precios de saldo.

François vive con sus padres y sus seis hermanos en Martissant, un suburbio de la capital caracterizado por la violencia y la falta de instalaciones básicas. François, a sus seis primaveras, es ya un chiquillo espabilado que se siente muy querido y protegido por su familia.

Su papá es panadero, trabaja diez horas diarias a cambio de un billete de 50 gourdes al mes, los dos hijos mayores se buscan la vida lustrando zapatos en la capital. El resto de la familia, sobrevive vendiendo baratijas en las ferias, y cuando pintan bastos, limosnando la comida en los comedores públicos de una ONG.

Un taxi llevó a las hermanas a la dirección donde suponían realizaban los trámites para las adopciones legales. Una de las monitoras sociales les explicó la dificultad para cooperar con las instituciones relacionadas, puesto que el ejército había tomado las calles y las crecientes sospechas de una revuelta armada estaba más que justificada.

Un mulato que escuchó la conversación desde la sala de espera, las siguió al salir, reclamando su atención una vez fuera del edificio.

– ¿Buscan un niño? ¿Un niño sin padres? – Les preguntó sin darles tiempo a reaccionar. – ¿Han venido para una adopción? – Se expresó en francés.

En un principio Anna y Nuria mostraron sus reservas, recordando las advertencias sobre el alto índice de criminalidad del país.

– No miedo – Insistió el mulato con una amplia sonrisa, gafas de sol y una gorra con las iniciales NY. Bien vestido, aseado y educado, mostró su perfil más civilizado.

Ignorando las frágiles negativas de las europeas, Jimmy, que así dijo llamarse, las advirtió de la precaria situación del país y en consecuencia de un probable enfrentamiento con los rebeldes.

La posibilidad de perder la oportunidad después de haber hecho un viaje tan largo las descorazonó, en cambio subir al avión con el niño en unas pocas horas excitó los ánimos de las hermanas, desvinculándolas de sus principios europeos.

El atractivo mulato las persuadió para que lo siguieran. En menos de media hora se encontraron en una taberna regentada por una obesa y negra dominicana. Las invitaron a pasar a una sala de te y las invitaron a acomodarse mientras Jimmy se ocupaba de las gestiones. En derredor se urdía una trama clandestina de personas yendo y viniendo. Las hermanas españolas observaban con recelo a través del borde de las cortinas con cierto temor a la agitación exterior. De algún modo todos allí sabían quien las había traído y nadie osó ofrecerles siquiera un gesto de hospitalidad. La sala donde se encontraban era precaria, con una mesita redonda en el centro de una alfombra de preciosos matices y cojines arrumbados a las paredes adornadas con pósters de Bin Laden, Bob Marley y el Che.

François imaginaba que construía ciudades para los niños pobres sirviéndose de unas latas abolladas y algunas piedras. Jugaba junto al surco seco que bordeaba su casa de adobe, desde allí oía cantar a mamá. Era un crío bueno y educado, siempre dispuesto a obedecer a sus mayores, a quienes quería muchísimo.

Jimmy entró como un torbellino. Sentándose frente a las hermanas, alzó un brazo hacia la enorme hostelera y pidió te para tres. Ante la exaltación de las mujeres, el mulato se quitó las gafas oscuras y les aconsejó paciencia y reflexión minutos antes de pedirles los 3000 dólares.

Fue una decisión no exenta de polémica, las hermanas permanecieron en el mismo lugar durante horas, con la conciencia recomida por haber aceptado el trato, dando por perdido el dinero y sintiéndose víctimas estúpidas de la estafa.

Cuando el mulato regresó con un pequeño de la mano, guapo y bien plantado, Anna sintió el mundo a sus pies. Al fin vería su sueño cumplido, a cambio aquel niño recibiría cariño y afecto, una buena educación y oportunidades para triunfar en la vida.

Con el niño bien agarrado, Jimmy les reclamó 200 dólares aludiendo su comisión comercial, pensando probablemente cuánto les hubiera podido sacar de más. Otros 50 pavos por conseguirles el taxi que las llevara al aeropuerto.

Aquella noche, los desesperados papás de François recorrieron el vecindario en busca del pequeño. Espantados por el riesgo del secuestro, los hermanos mayores gritaron su nombre por senderos y callejas, al amanecer el padre recurrió a las autoridades mientras la madre padecía una crisis de ansiedad.

Mientras,  por encima de sus cabezas, un avión levantaba el vuelo con dirección al Aeropuerto Internacional de Miami, donde Anna Y Nuria realizarían el trasbordo que les transportaría a España con un nuevo miembro en la familia.

Este relato está basado en una historia real. Lo único ficticio son los nombres de los protagonistas que intervinieron en el secuestro.

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14 comentarios leave one →
  1. 13/01/2010 16:49

    Mi padre fue sabio desde que era joven. Supongo que igual que el tuyo. Y sí ¡ya era hora, día y semana! ♡

  2. 13/01/2010 16:38

    Un tipo sabio tu padre. El mío me decía ☛ “Mentres hagin rucs la gent muntarà a cavall” ☚: Mientras hayan burros la gente montará a caballo. Lástima que se sepa más por viejo que por Diablo.
    Ya era hora que te pronunciaras por aquí ♡♥Universo♥♡∞∃∏√∓∜⫅

    LUCKY MAN

  3. 13/01/2010 16:20

    Mi padre siempre decía “de buenas intenciones está empedrado el camino del Infierno”. Es algo parecido. De este lado de la Isla tenemos historias similares y algunas peores. Pero nada de eso hace malas o invalida las buenas acciones o intenciones. Como muchas otras cosas, la ayuda puede usarse para bien o para mal. Y es por cosas como ésta que tanta gente desconfía de los ofrecimientos de ayuda. A veces, hasta nosotros mismos nos volvemos incapaces de distinguir y separar la gimnasia de la magnesia.

  4. 11/01/2010 10:03

    “El resultado de las buenas intenciones surgidas desde la ignorancia,la irreflexión o la idiotez”
    Imposible expresarlo mejor.
    Un resultado que los medios y demás instituciones insisten en mostrarnos como obras de caridad cuando lo que realmente hacen es corromper el mundo protegidos por una falsa conciencia legal. Un parche para hacernos creer lo que no es y seguir llenando las prisiones con los más desgraciados. Mientras que los que trafican con vacunas y falsas enfermedades pandémicas, por poner un ejemplo de unos miles, no tienen ni la obligación dar explicaciones.
    No hay que olvidar que hubo una monja que nos advirtió de ello, a la cual también intentaron mostrar como una especie de freak iluminada. Que nos digan cuánto dinero se han gastado en este teatro armado de miedos en medio de la tremenda crisis económica. Que den la cara y paguen las consecuencias, ¡En la cárcel! Que devuelvan el dinero y pidan perdón como obligan a hacer al que robó un pollo congelado en la tienda de la esquina. (Por poner otro ejemplo)
    Lo triste del caso es que haya quien se crea a pies juntillas toda la mierda que nos venden por televisión, que se la crean y la defiendan.
    Sobre las adopciones podríamos hablar largo y tendido, pero creo que ya sabemos lo que hay, y para los aludidos les es más fácil girar la vista y pensar que salvaron a alguien sin “querer” calcular los efectos secundarios. Seguro que esa idiotez que nombras les hace contemplar con mucho amor al niño cuando duerme y decirse a si mismos: Que buenos somos.

    Suscribe Miego Hiyo

  5. 10/01/2010 21:59

    Es una terrible verdad que las buenas intenciones no justifican cualquier comportamiento.El mundo no está lleno de malvados con aviesas intenciones.Más bien el problema, que nos cuesta aceptar, es el resultado de las buenas intenciones surgidas desde la ignorancia,la irreflexión o la idiotez .

  6. 07/01/2010 14:48

    Ohh Dios mio. No sé que decir. Pobres padres, no quiero imaginarme lo doloroso que habrá sido para ellos perder a su hijo…

  7. Perico permalink
    02/01/2010 20:00

    El relato es excelente porque pone el dedo en la llaga sobre la doble-moral de esta puñetera sociedad. Muchos datos sutiles para la universal intervención y presencia femenina en los temas humano-sanitarios.
    Muy bien Eduardo; no hay machismo y muchos mensajes.
    Te inicias con una buena producción para el 2010.

  8. 02/01/2010 15:54

    Me resulta muy grato saber que en este tipo de relatos, aburridos, repetitivos y deprimentes, haya gente que se pronuncie con sus comentarios.
    Señal que todavía quedan personas al tema.
    Es muy fácil apartar a un lado las cosas que apestan o afean nuestro entorno, correr el riesgo de mermar nuestros momentos de felicidad e incluso puedan llegar a estropear nuestro particular decoro.
    El sólo hecho de manifestarnos en no olvidar lo mal que va el mundo para los más desfavorecidos, es un hecho loable que habla por si mismo.
    Thank you per ser solidaris .

    Captain Trencaboles

    Salut i visca la mare que ens...

  9. 02/01/2010 15:20

    las buenas intenciones no aseguran buenas acciones, sobre todo cuando media una cruda relación comercial, nuestro primer mundo esta lleno de este tipo de contradicciones y es muy valiente ponerlas en un primer plano, ya sea en estas fechas o en otras fechas, pues nos sacan los colores a todos sin excepción

    salut company

  10. 31/12/2009 18:11

    Un paso fugaz para decirte que me parece muy oportuno recordar en estas fechas, y siempre, a niños que hipócritamente llamamos niños cuando les deberíamos de llamar mártires y a nosotros verdugos por omisión.

  11. 31/12/2009 8:04

    Las mejores fechas para recordar a los niños explotados, para contrastar la diferencia de nuestros mundos y ver si todavía nos queda algo de humanidad o, por el contrario, nos hemos acostumbrado a tenerlo ahí sin inmutarnos. Como una verruga molesta que cubrimos con un parche color hipocresía para que no sea detectada por nuestras “amistades”.

    Suerte con sus nuevos quehaceres y a entrar en el 2010 con tres pares de co..j..n..s

    Feliz año Nuevo, JM

    Moi&Yo

  12. 30/12/2009 22:01

    Duro relato. Bien escrito, pero duro para fechas de sentimientos nobles. Personalmente no se me ocurre nada peor que perder a un hijo.

    Recuerdo hace dos años, que cierto francés nos acusaba a los españoles de incivilizados, argumentando que todas nuestras colonias eran tercermundistas… a lo que respondí – ¿y Haití? Os quedó bien los franceses –

    Le deseo más y mejores historias relatadas durante el 2010

  13. 30/12/2009 19:32

    Bueno, es lo que uno pretende, hacer pensar. La sugerencia como arma cómplice, la reflexión y la moraleja.
    Me siento vanidosamente satisfecho de saber de tu lectura entre líneas.
    Yo también imploro los favores de Hestia, harto de tanta comedia mundana.

    Abrazo desde el reflejo opuesto del mundo.

    Apolo

  14. chrieseli permalink
    30/12/2009 19:08

    Me dejas boquiabierta.
    El delgado hilo de los destinos se va entretejiendo de manera tal que, a veces, pareciera necesario cortarle para no ahogarse. Es tanto lo que muestras en estas líneas, hay tantas entrelecturas, tanta controversia, tanto gris en gris, tal la maquinación, tanta la desidia. Me sorprende y me golpea esta historia que no es nueva, pero tampoco es cuento viejo. Arquetipos que se multiplican hasta el infinito.
    Quedo en este lado del espejo, con la esperanza que no sea el incorrecto.
    Un abrazo
    Hestia ( o lo que queda de ella)

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