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A Dos Metros Bajo Tierra

21/01/2010

Niños

Anne jugaba con Charly, uno de los perros abandonados del barrio, en el límite de la valla que separaba su jardín con el de la Sra. Solé.

Hoy no había ido a clase porque mamá se quedó indispuesta en la cama. En otro contexto podríamos imaginar que Anne no asistió a la escuela por no disponer de quien la llevara, sin embargo no era la razón, la mamá de Anne era vih y tenía días malos que prefiriera pasar en soledad enviando a la niña a estudiar. Pero Anne contrastaba sus deseos con generosos sentimientos de amor y solidaridad, sin obviar que únicamente se tenían la una a la otra por toda familia.

Cierto es que durante aquellos días Anne se ocupaba de las tareas, ir a buscar el agua, cocinar, limpiar la vivienda, lavar los pañales, asear a mamá y convencerla para tomar aquellos medicamentos tan complicados de conseguir.

Ahora correteaba con el perrito que, tras ella, intentaba morderla en los tobillos, veloz como una gacela entró en la vivienda cerrando la puerta, impidiendo el paso al pequeño canino mientras recuperaba el aire entre risas. El portazo sacudió las febriles pesadillas que coronaban la frente perlada de mamá. A la pequeña Anne también le pareció extremado el estrépito de la puerta en proporción a la presión empleada.

En décimas de segundo experimentó un desbordamiento de sentimientos, el primero fue de culpa al cerrar de tal modo, originando el consecuente temblor de los tabiques y, en suma, la extraña vibración emergida del subsuelo.

Ven conmigoPidió la madre con los enormes ojos negros dilatados aún sin el brillo de la vida, en contraste a una fisonomía demacrada e invadida por impurezas dermatológicas. Anne corrió hacia los brazos extendidos que jamás llegaron a abrazarla, pues el mundo se deshizo alrededor, las paredes se desmoronaron a sus pies, el techo se desplomó encima de sus cabezas, burbujas de polvo floreciendo ante sus ojos. Del exterior de la casa llegaron más ruidos horribles, la tierra clamaba colérica por sus heridas abiertas, de donde emergieron más voces pidiendo ayuda, llantos y chillidos de dolor. Después llegó el silencio con la más absoluta vulnerabilidad.

Edgar llamó por quinta vez, en voz más alta.

Anne oyó las voces. Uno dijo: “Vámonos” y otro “Aquí parados no hacemos nada” “Podían estar aquí mismo” “Puede que escaparan y que estén en el campamento

Conteniendo las nauseas que le provocaba la masa viscosa resbalándole por la cara, Anne distinguió hasta cuatro voces distintas para luego advertir como se alejaban. Quería constatar que seguía con vida, quería desplazarse hasta dónde se hallara mamá. Respiró hondo sintiendo que el aire inspirado era insuficiente. Tuvo la extraña impresión de no tener piernas. Intentó levantarlas sin éxito. Pidió auxilio, pero su débil voz se perdió entre los cascotes. De nuevo probó a inclinarse pero no pudo. Sufrió una crisis de ansiedad y con un llanto desconsolado llamó a mamá afectada por un mal presentimiento. Sollozó y moqueó durante el resto del día, víctima del peso de la catástrofe natural.

Sin ser consciente de ello, fue abriendo un pequeño túnel rascando con los dedos, cuyas gemas desolladas turbaron su ánimo al rozar algo parecido a la piel humana, siguió escarbando hasta quedarse sin uñas y reconocer el tamaño de una mano familiar, fría y particular. Su aullido conectó a los miles que yacían inmovilizados bajo la broza, las vigas, los fragmentos del cemento despedazado, más cerca del infierno que del cielo. La oscuridad extendió su túnica oscura y aquella noche Anna sintió el desamparo más feroz de su corta vida.

¿Qué significa esta señal en tiza?” La niña despertó con la sensación de estar en clase, si bien apenas demoró en volver al presente. “Que ya pasaron y no queda nadie con vida”. Al intentar volverse un rayo de dolor escaló por su columna vertebral. Movió los dedos de la mano sana. Tenía seca la boca, con todo probo a pedir ayuda. Otra vez, su voz quedó en un gemido inapreciable fuera. “Let’s un stop boys” Los miembros del equipo de rescate se dispersaron buscando superficies adecuadas a sus traseros, tres de ellos se agruparon alrededor de un plano. Anne pudo oír los leves ecos sus voces. Incluso, hubo un instante que le pareció distinguir la refracción de una luz alumbrándola. “No podemos continuar this way, joder. Necesitamos heavy machine; nos estamos quedando sin tiempo.” Manifestó una de las voces. A lo que otra replicó, “Si no llegan pronto las excavadoras se perderán muchas vidas. ¿Qué pasa con la central del Airport? ¿Qué dicen?” Tras un silencio con acento a infamia intervino una tercera voz. “Se están disputando las prioridades. Los americanos parecen querer invadir la isla” “Eso a nosotros no nos importa” Interrumpió la primera de las voces. “Hemos venido a salvar vidas no ha especular sobre quién se va a quedar con lo que quieran quedarse. Dios mío. En un momento asíAnne detecto unos pasos a un par de metros aproximados sobre su cuerpo. Pero los pasos se apresuraron hasta confundirse en un escandaloso ajetreo de metales y voces. Sonaron los primeros disparos. “¿Qué ocurre?” Oyó Anne aterrorizada por la impotencia. La emisión de luz volvió a asomar. “Veo algo” El corazón de Anne dio un vuelco. Dos ráfagas de un AK-47 tocaron las ruinas. Anne ubicó de oído los impactos de los proyectiles. “Il faut partir” “He visto algo” “Ils caput s’ils ne partent pas” Más disparos y voces autoritarias. “¿Qué hacemos? Aquí nos acribillarán.” “He visto algo allí” “¡Cállate de una puta vez!” El ulterior mutis, aún sabiendo que estaban cerca, inquietó a la pequeña Anne. “Si nos quedamos corremos el riesgo de morir, si nos desplazamos podemos salvar más vidas en otra zona” “¡You are a scoundrel! Puede que haya alguien. Deberíamos… ” Alboroto de traspiés, desprendimientos de grava. Anne imaginó la disputa. Sonó otra ráfaga de Kalashnikov a más corta distancia. Más caídas y carreras. A los pocos minutos volvió el vacío encubierto en el polvo, tras el distante rotar de un helicóptero Apache cruzando el cielo, el tiempo se detuvo en un espacio condensado para la desolación. El sol calentó las ruinas de la casa y Anne tuvo que soportar fuertes calores y un intenso dolor de cabeza.

El día transcurrió sin novedades para ella, las escasas posibilidades se agotaban, para matar el hambre procuró imaginar a los amigos de la escuela y cantó con ellos una canción infantil sobre un mundo mejor. Más tarde se comió un gusano.

Al despertar pasada la media noche, sudada y dolorida, descubrió la abertura por donde había enfocado la linterna. Desde su sitio podía ver algunas estrellas del cielo y decidió que rezar le haría bien. El nuevo amanecer la cogió somnolienta, con los ojos fijos en el agujero. Entonces sucedió algo extraño, una mancha oscura cayó del cielo para cegar la entrada de luz. La oscuridad volvió a imperar.

A los veinte minutos sintió el pataleo sobre su cuerpo a dos metros bajo tierra. “Je l’ai vu avant” “Nous allons…¿eh?” “Dámelo o te rajo hijoputa” nuevamente las caídas y los golpes, el polvo y el temblor paralizando sus sentidos. A posteriori unas pocas detonaciones ahuyentaron la riña a causa del paquete caído en paracaídas, quedando el agujero abierto de nuevo a la luz natural.

Tras unas horas de bochorno, hambre y sed, algo lo tapó y lo destapó ladrando reiteradamente. Anne apenas podía vocalizar. Las lágrimas le bordearon los ojos.

Ecco il cane più brutto” “Feo pero afortunado” Oyó las risas pasar de largo. “Guarda bambino. Che. Está metiendo el hocico en una especie de agujero” “Estará buscando comida.” “Come tutti” “Voy a echar un vistazoAnne escuchó las botas acercarse a paso ligero, sintió ese paso marcial como una última oportunidad, pero no podía gritar, no podía mover más que los dedos de una mano. “Aparta amigo” Recriminó el soldado al perro que no dejaba de introducir el morro con la cola danzando con frenesí. “Vedi che hai fatto bandito” La pequeña linterna de tubo cayó dando tumbos por el orificio. “Mierda. No tengo de repuesto” Al punto de marchar, el soldado percibió de soslayo el zigzag de la luz al incorporarse. Inmediatamente se echó contra el suelo buscando captar algún síntoma de vida. El grupo de Cascos Azules italianos le observaba a la expectativa, cuando al alzar el pulgar, el griterío y las risas de pura alegría se unieron en una emoción universal.

Niños

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11 comentarios leave one →
  1. 28/01/2010 11:30

    ✾ Sin duda alguna, llevas toda la razón con respecto al ejemplo adjunto Perico, el desembarco del día D en Normandía. Con todo, como bien dices el espectáculo está servido, todos quieren hacerse la foto. Músicos, cantantes, actores, ❈John Travolta❈ (Ese fabuloso actor premiado reiteradamente por el Óscar Limón por la peor actuación) llegó pilotando su propio avión, las cámaras ya le esperaban en tierra.

    ✪ El negocio está en marcha, sólo basta con limpiar de chusma la isla. Hasta entonces, a una distancia prudencial, realizaremos documentales con escenas a cámara lenta acompañadas con música de violines, rollos para soltar la lágrima fácil.

    ✔ Gracias por esta nueva y triste óptica de la catástrofe

  2. Perico permalink
    27/01/2010 22:06

    Estimado Eduard:
    Tu historia tiene la ternura de una niña solidaria enterrada y descubierta por una linterna del primer mundo que se le vino encima.
    Entre marines, turistas cooperantes, reporteros, fotógrafos y cámaras; sólo con éstos se come mas comida y gasta mas agua embotellada de lo que consume el Haití sin terremotos durante todo un año.
    El sistema da trabajo y justifica intervenciones imbéciles mientras la gente se apila en los embarcaderos de un puerto hace tiempo arruinado, esperando que se les saque de Puerto Príncipe en “pateras” de sus iguales. Ni un puto barco, con tantos que se gastaron en Normandía para sacar a la gente o traerles comida. Un aeropuerto bloqueado por soldados norteamericanos y suma y sigue….
    El capitalismo del desastre, la “oportunidad para el negocio”, se asienta ahora sobre la miseria de centurias condenada a aún mas miseria sobre la miseria. Y aquí nos creemos todo porque como alguien opinó nos sentimos cómplices de toda esa inmundicia desde nuestros televisores, cervezas y aparatos de climatización al pedo.
    Por lo menos la madre acortó su agonía sin enterarse. Es un detalle… positivo para la Naturaleza.
    Te las has currado y la protagonista engancha; eso a pesar de tanta tierra.

  3. 25/01/2010 18:21

    ⚡⚡⚡ Es todo un gesto el dedicar a un comentario lo que podrías haber colgado como una entrada. Un gesto generoso porque sabemos lo que cuesta a veces entrelazar cuatro palabras para decir algo inteligente de forma adecuada sobre lo que hierve en nuestro interior. Compartir.
    El mundo es un lugar injusto, lo sabemos todos, sabemos que el hombre es el lobo para el lobo, sabemos que estamos a mejor con nuestros enemigos que con nuestros amigos, que llegar al poder administrativo es sinónimo de corruptela infecciosa◘
    ◈◈◈ Que nos venden la moto y todo sigue y seguirá igual.
    Si bien, está en nuestras manos denunciar esas dobles moralinas, desenmascarar la verdad de detrás de la cortina, aquí, desde nuestro teclado, en nuestra ciudad, en nuestras manos.
    ⍋ Creo que pronunciarse contra las injusticias, las estafas sociales, el trabajo mal asalariado, es suficiente para que nuestras opiniones y criterios salgan a la superficie, como mínimo con la voluntad de destapar las irregularidades, las mafias, los acosos, el desempleo obligado, el mundo de la calle, las drogas, las redes de prostitución, la chusma criminalizable (Aunque no exista la palabreja); elementos molestos en nuestras ciudades, irónicamente es preferible mandar ayuda a Haití pero que se queden allí, que aquí ya tenemos nuestros propios problemas con la integración. Encima no saben hacer nada, son descendientes de esclavos.Amigo, si estirarás de la piel de nuestros vecinos podrías comprobar la larva del racismo preparada para llegado el momento.

    ⍾ Además nos sobra el talento para hacerlo Locomer, amigo mío.

    ⍒ Un placer haber conversado aquí contigo, un placer escuchar tus ideas, un placer que asomes por aquí.

    LoCoDaTaR

  4. 25/01/2010 15:22

    el mundo ha entrado en una fase delirante en la que todo se mezcla y si algo tienen este tipo de relatos tuyos es que sacas a la luz las contradicciones que taslucen de esa mezcla. Es una luz incómoda, pero que enseña y mucho.
    Todo se juega en esto: “Anna sintió el desamparo más feroz de su corta vida”. En el primer mundo a veces parece que hemos olvidado eso, el desamparo, la reducción del mundo a pura incertidumbre física. La catastrofe nos viene mediatizada y a los nobles sentimientos de solidaridad se le une una voluntad de espectaculo que lo deriva todo a un consumo del dolor ajeno y de la esperanza, lo cual nos hace creer que estamos más allá del desamparo, que esas cosas siempre les ocurre a ellos. Haiti solo ha existido en nuestro mundo de noticias cuando ha ocurrido una catastofre. En ese intervalo que hay de catastrofe a catastrofe, Haití no existía y su tiempo pasaba por una vida precaria, sin expectativas y violada constantemente por negocios turbios (que nos enseñaste en tu anterior relato). El terremoto ha interrumpido una precariedad y a puesto en su lugar otra precariedad más urgente. Haiti es un ejemplo más de un mundo partido en dos, en el que una mitad numerosa y superpoblada pasa hambre, mientras la otra mitad minoritiria solo consume muerte televisada al tiempo que se preocupa por la obesidad. Haití desaparecerá y volverá al hambre cuando todos los muertos esten enterrados. Las mafias volverán y los niños volverán a tener un precio standart para las parejas occidentales. Todo volverá a ser lo mismo.
    ¿Que ha ocurrido con los supervivientes del tsunami? ¿Que esta ocrriendo en África o en Oriente Medio o…?
    Tu nos recuerdas que todo se juega en esto, más allá del espectaculo: “Anna sintió el desamparo más feroz de su corta vida”. Esto nos concierne a todos, nadie esta exento. Recordar el desamparo es, quizás, una bofetada que algún día nos despertará para darnos cuenta de que algo tiene que cambiar. Pero recordar el desamparo sin música de violín que lo envuelva. El desamparo crudo, feroz, sin contemplaciones. Esperemos que Anne no haya vuelto a nacer en lo mismo, ahora ya sin madre.

    Salut company y perdón por extenderme, pero esto da para mucho escribir, y espero que lo sigas haciendo, removiendo en nuestra entraña

  5. 24/01/2010 7:55

    ♡Gracias a ti Milla, por lo que estás haciendo allí. Esfuerzo loable y esperanzador.♥

  6. 24/01/2010 7:14

    Gracias querido Eduard.

  7. 22/01/2010 8:40

    Gracias por vuestros amables comentarios.

    Necesitaba decir algo al respecto y tardé en hacerlo porque en comparación a los voluntarios que se están dejando la piel allá, temí que escribir un relato fuera demasiado frío, fácil y frívolo.

    Hace muy poco escribí sobre las adopciones ilegales en Haití, hoy escucho en las noticias que los primeros días después del terremoto las mafias que se dedican a ese tráfico de niños, trabajaron a destajo. Pero como siempre las noticias hablaron de las mafias, y yo, desde mi posición de observador de la condición humana, grito: ¿Y las parejas civilizadas del primer mundo? Las que aprovechando el drama se pasaron un momento por allí, no ayudaron en nada, pero si se llevaron a un niño de souvenir con la justificación de salvar una vida.

    Si bien, en realidad les importaba un carajo que tras ellos murieran cien niños, pues la verdad suprema es su necesidad consumista de tener un niño para poder competir en su sociedad actual y dar una imagen de buena gente de la cual me estaré riendo hasta el el día del juicio final.

    Quizás si, aún de forma ilegal, algunas de esas criaturas agradezcan el cambio, pero en ese arrastre con red caerán muchos chavales que serán carne de cañón del primer mundo, serán sometidos y manipulados, prostituidos y para quien no quiera cerrar los ojos, “Víctimas del tráfico de órganos humanos”

    Mal Cuerpo

  8. 21/01/2010 22:02

    No sabes que impactante es leer un relato tan tremendo escrito por una persona conocida…en la red, pero conocida al fin y al cabo, y donde la protagonista lleva tu nombre. He sentido el corazón de una niña haitiana latir en mi pecho. El punto de vista, bajo tierra, o el sufrimiento de las victimas, es verdaderamente conmovedor…y las fotos de los niños, en la primera, con las caras resplandecientes de niñez y esperanza y en la segunda con una mirada adulta que no les corresponde, son una metáfora pictórica de tu relato.
    Un abrazo a un casco azul de la escritura.

  9. 21/01/2010 21:46

    Que profunda lástima me da. Me sigue sorprendiendo las escenas que se muestran en televisión, son tan horribles, tan dantescas… y sólo la punta del iceberg. No puedo ni imaginarme tanto horror.
    Buen relato. Profunda lástima.

  10. 21/01/2010 17:04

    Sabes, querido Eduard, creo que esas Anne que ha sido rescatadas contra todo pronóstico son una bandera de esperanza y la prueba irrefutable de la grandeza del espiritu humano. La vida es un continuo ir y venir de dulce y agraz. De horror y esperanza. Al final eso queda, eso y nada más.
    Un gran abrazo desde este lugar del mundo donde hemos sido moldeados por las catástrofes naturales, desde el inicio de los tiempos.

  11. 21/01/2010 16:55

    Como buen reportero de los que nadie se acuerda, necesitabas plasmar la desgracia que ha acontecido en Haití y lo has hecho con la maestria y mala idea para meterte con quien se lo merece que te caracteriza. Queda claro que ni en tiempos de desgracia podemos olvidar nuestras pequeñas miserias de primer mundo. Qué tendrá que pasar para que sintamos que todos somos iguales, que una vida es más importante que un pedazo de tierra.
    Salut

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