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MalaSombra in ❦ Diferencias Culturales ❦

24/01/2010

Pulp Fiction

MalaSombra entró por la parte más baja de la calle con pendiente hasta el parque del cementerio, a tres manzanas de edificios de protección oficial. Fachadas despellejadas por el transcurso del tiempo y la falta de interés por parte de la administración, exteriores decorados con manchas de humedad, mirones curiosos y colada tendida. MalaSombra se internó como los gatos callejeros, arrimado a la pared y a paso ligero. El 50 % de posibilidades de éxito de su misión radicaba en retrasar lo máximo posible su identidad.

Había caído la noche y llegado la hora del regreso al hogar, por lo cual había un considerable trajín de gentío y vehículos en busca de aparcamiento. MalaSombra, clandestino y discreto, recorrió la estrecha acera con los sentidos alerta. Ojeando de soslayo el supermercado pakistaní, la carnicería de los musulmanes, el locutorio de los latinos y la peluquería, que al igual que la tienda de todo a 100, era propiedad de los chinos. Camuflado como un vecino más, un ilegal, un ladrón, un camello o un policía, porque MalaSombra era policía, un inspector de homicidios especializado en violencia de género con cuatro años de experiencia en delitos relacionados con las redes internacionales de prostitución.

A pesar de los triunfos que coronaron su carrera sufrió el castigo más inclemente al perder a su mujer en un accidente de tráfico con él al volante. Desde entonces, en el cuerpo le apodaron MalaSombra, un alias que se dio el gusto de aseverar. El policía no soportaba que ningún hombre levantara la mano contra una mujer, era algo intestinal, el resultado de un desencadenamiento de sentimientos y experiencias personales, como le contó el psiquiatra del departamento.

Lola. ¿Dónde estás?Lola bajaba desde arriba, meneando el culo y con los auriculares puestos, gorra, y una larga melena de trenzas sucias la cual hacía de cortina a una pequeña cara adornada con aros atravesados en las cejas y las aletas de una graciosa nariz. – A la altura de la farmacia, detrás del grupo de negros. – A lo largo de la calle corrillos de hombres charlaban y trataban sus asuntos. – Prepárate para desenfundar el hierro y pegarte a mi culo, en diez segundos entramos.MalaSombra sabía que justo en el instante en que cruzaran el umbral, el sospechoso que buscaban sería alertado, sin embargo lo que le preocupaba de verás era la posibilidad de encontrar resistencia armada. La escalera era un punto caliente de pisos patera para africanos y latinos sin papeles, sicarios o mulas.

Los coches Central. Ya. – Gritó el inspector empujando la puerta del zaguán al tiempo de dos patrullas aparecieron cerrando el paso a ambos lados de la manzana, las luces y las sirenas avisando con fragor de la redada.

Las mujeres marroquíes del rellano gritaron despavoridas al ver aparecer a un tipo moreno y alto, cazadora negra de cuero, jeans y deportivas, con una drogadicta adherida a la espalda, ambos con sendas automáticas apuntando contra todo bicho susceptible de pestañear.

Tras ellos, en la vía pública, un montón de policías de paisano salidos de la nada presentaron sus credenciales en comercios y locales públicos.

Fuera. Fuera.MalaSombra y su socia subieron las escaleras a la carrera, abriéndose camino a voces y con los cañones en alza. – 2º-2ª Aquí es. – Situados a los lados opuestos de la puerta, el inspector gritó el nombre del sospechoso, Mohamed Touher. Vamos a entrar. Te lo repito por si no te has enterado. Vamos a entrar. Será mejor que nos abras. Mohamed Touher. Si entramos a la fuerza te volaré la cabeza; te lo juro por Mahoma, moro maricón.” Después de asomar ojo y cañón por el hueco de la escalera, aporreó la puerta con el puño y volvió a su posición. Mohamed Touher. Voy a contar hasta tres, perro cabrón” Lola conocía las tácticas de MalaSombra, al oír Dos se apartó un par de metros hacia atrás y esperó que el disparo destrozara la cerradura para, adelantándose, lanzar un certero puntapié que les abriera el paso. Penetraron como un solo elemento, batiendo las armas en todas direcciones, logrando un examen ocular en contados segundos. El árabe, en pie sobre una alfombra turca, embutido en el interior de una túnica blanca y acicalado con un turbante alrededor de la cabeza, disparó con una escopeta de cañones recortados.

¿Estás bien? ¿Estás bien? Lola responde. – Insistió el inspector desde el suelo, aplastado tras el quicio de la entrada al salón y con la espalda contra la pared.

Bien jefe. Este mamón me ha tocado en el muslo derecho y sangro un poco. No es grave. Te cubro a la perfección para cuando decidas freír a ese mal nacido.

Mohamed. Moro hijo de perra, ¿Me oyes? “Mandad una ambulancia: agente herido.” Mohamed. Voy a enviarte al paraíso. Me da igual lo que pienses. Te juro por Alí-Babá que voy a hacerlo. Te aviso por si quieres rezar antes, perro comemierdas. ¿Estás bien Lola? – La mujer afirmó con una sonrisa resplandeciente de seguridad y la Block cogida con las dos manos. El árabe, parapetado en la habitación de las oraciones, volvía a cargar la recortada con cartuchos del 12 mascullando en su lengua natal.

Mohamed, moro de mierda. Voy a contar hasta tres, cuando diga Tres un musulmán tonto y maricón como tú morirá antes de tocar el suelo.

Tu maricón, tu poli de mierda. Tu morir hoy aquí, tú ..

Uno. Dos.

Cuatro detonaciones seguidas elevaron a Mohamed al Limbo. La quinta fue por capricho. Tres” El inspector se aproximó al cadáver para cerciorarse de la evidencia y luego recorrió las habitaciones hasta dar con las víctimas. La esposa y la hija de objetivo abatido yacían en un cuarto en penumbras, tumbadas en el suelo, sucio y apestoso a razón de sus propias necesidades fisiológicas, atadas y con visibles síntomas de maltrato físico, los rostros llenos de hematomas y las ropas salpicadas de sangre. – Lola. ¿Sigues ahí? La ambulancia está abajo. Los sanitarios suben con el equipo. – Se explicaba mientras desataba los nudos.

En cuestión de pocos minutos el piso se llenó de policías, asistentes sociales y funcionarios judiciales. A la llegada de los enfermeros para asistir a las víctimas, la esposa primero y luego la hija, se abalanzaron como fieras salvajes sobre el inspector. Éste las apartó con un grito acompañado por un manotazo al aire, los agentes uniformados las inmovilizaron.

Tu mal hombre – Le culpó la esposa – matado a mi marido, el buena persona, trabajar y trabajar siempre. Tu venir a matar, ¿Por qué? El no hacer daño a ti. El buen hombre, el traer dinero para comida, tu matado porque nosotros musulmán. El castigar porque nosotras portar mal. Nosotras merecer; así decir Corán – Concluyó escupiendo contra el policía. La hija, sacudiéndose entre los brazos de los funcionarios, intervino de similar manera.

Tu has matado a mi padre en nuestra casa. Por Alá que pagarás por asesino. Mis primos lo vengarán. Muerto con bomba ya, cerdo. – Escupió también.

MalaSombra no quiso responder a las provocaciones y, sonriendo con una triste mueca irónica, dio media vuelta para salir del cuartucho a paso calmado y la profunda convicción de que el mundo estaba mucho peor que él con sus ácidos problemas de bilis.

LoCoDaTaR

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12 comentarios leave one →
  1. 29/01/2010 20:26

    Sigo atrás, o tu vas muy rápido adelante. Pero así es como es. Me encantan tus agentes y policías, no puedo imaginar a quién me recuerdan… son como piñas. Duros y hasta espinosos por fuera y agri-dulcísimos (cuando maduran, claro) por dentro. Gracias por la foto principal. Tal vez es casualidad, tal vez no…..

    Suscribo lo que plantean micromios y cerecita. Agrego que no puede ser de otra manera y es aún peor, ya que somos las MADRES quienes forjamos las culturas, niño a niño. Las que creamos y traspasamos los valores a la siguiente generación. Nos guste o no, es nuestra responsabilidad. La maravilla de eso es que el que tiene la responsabilidad tiene con ella el poder. En este caso, el de cambiar este estado tan indigno de cosas.

    Besos un poco cansados, pero besos al fin. Tenme paciencia. Love you plis, M8

    (I’ll be back)

  2. 28/01/2010 15:39

    El género negro aplicado a otras vertientes literarias, más progresistas si cabe, más de vanguardia. Los detectives ya no usan sombreros de fieltro ni un revólver del 38, ya no tienen atractivas secretarias y soplones en los billares, tampoco conviven con prostitutas de lujo ni fuman Camel sin filtro.
    Tendremos que reinventarnos entonces. Plasmar en Novela Negra los casos de corrupción de tu ayuntamiento, de las entidades sociales, de los secretos bancarios y hasta del club de baloncesto donde juegan nuestros niños con el riesgo de despertar los instintos de los depredadores sexuales y los miembros de la junta las ganas de meter mano a la caja . Habrá que pronunciarse con los nuevos tiempos entonces.
    Ay, con el chorro de voz que tenía de joven…Si yo pudiera. Como decía un gran amigo de la Alpujarra de Granada: No somos nada, y menos en calzoncillos.
    PD Guapo el mate eh?

  3. 28/01/2010 11:56

    cuando alguien no duda lo más mínimo de sus convicciones hace imposible el entendimiento, lo peor de todo es que hay una conciencia femenina secuestrada por autos de fe absurdos y denigrantes, sigues poniendo el dedo en la llaga, ahora con el debate entorno al respeto cultural, ¿hasta que punto hay que respetar las costumbres de los demás? esa mujer maltratada que defiende al maltratador dice mucho de una situación en la que los derechos humanos no se conocen y de la que cabe una lectura pesimista en tanto que los niños que vienen detrás van a prolongarla. Pobreza y superstición, la pescadilla que se muerde la cola.

    salut company i de veritat que domines com un mestre el negre

    PD: Impagable me parece el tablero de ajedrez final

  4. 27/01/2010 21:36

    Poniéndome al día.
    Estoy de acuerdo, que bien dominas el registro negro…

  5. Perico permalink
    27/01/2010 21:15

    Relato negro, negro que enfrenta culturas entre culturas y brutalidad a raudales en muy pocas líneas. Todo en la trepidante acción del absurdo.
    Me gustó y estoy seguro que sientes esa enorme contradicción por tu experiencia.
    Un abrazo.

  6. 27/01/2010 15:17

    Anne, gracias por el referente vinculante, pero soy de los que temen más a los ascensores que a las escaleras. Quedarse encerrado entre dos pisos, el trece y el catorce, la claustrofobia, la falta de oxígeno, el leve balanceo, la soledad absoluta en el interior de una caja metálica. Uf..

    JM Muchas gracias por su consideración, alguna vez se pronuncia alguien al respecto; pero poco y verdad es, que lleva su tiempo ilustrar la entrada, buscar, elegir, medir y subir. Y lo peor, creerse que quedó mal. Gracias.
    Lo hago por gusto al diseño digital, que como usted sabe, aún voy en pañales, y por si los textos son muy largos y puedan llegar a aburrir, siempre nos queda la imagen que vale mil palabras. Si dispongo de tiempo cuelgo mis propias ilustraciones, si no me acompaña ni el reloj ni las ganas, me las apaño con algunas fotos de prensa anónima y autor desconocido. Siempre limitado por lo que es un blog, claro.
    Si bien, lo que más aprecio en su visita, y añoro aquellos trabajos anteriores en el blog, el libro, los libros que me mandó, sus historias de Tellerda, el baloncesto, etc. De nada importante me olvido.
    Ya vi el vídeo en su blog. ✪ Es de raza pura. ✪

    Un abrazo desde el Pentágono

  7. 27/01/2010 12:58

    Quiero felicitarle y agradecerle por las ilustraciones con las que intercala su texto. Me parecen un buen trabajo de selección, fabricación y montaje salteando sus relatos. Se que conllevan una dedicación y requieren un esfuerzo. Me gustan, las aprecio y las destaco. Hacen que su “producto” sea estupendo.

    Saludos desde el Dpto de Marketing

  8. 25/01/2010 22:03

    Eduard, a parte de suscribir lo que dicen micromios y chrieseli me he fijado que parte del relato transcurre en una escalera. Casualidad?
    Herida pero convaleciente. Abrazos.

  9. 25/01/2010 14:14

    ☑ No tan sólo tenéis la capacidad de que os guste o no mi modo de escribir, sino que cogéis al vuelo las dobles lecturas, y es lo que más llena mis bolsillos de vanidad y orgullo.
    ⚡Verdad es lo que dices, cierto y triste, el machismo está larvado en infinidad de culturas que lo fomentan y viven con ello.
    Gracias a mujeres valientes e inteligentes, como las aquí presentes, que las cosas van a ir para mejor.

    ✤Merçi✤

  10. chrieseli permalink
    25/01/2010 12:08

    Un relato redondo y muy controversial. No esperaba menos de ti.
    Recojo tu frase del cometario a Micromios y puedo asegurarte, en pleno uso de mis facultades mentales, que somos, sin lugar a dudas, las mujeres y nadie más que las mujeres las que creamos, fomentamos y mantenemos el machismo, no sólo en la cultura marroquí. Ejemplos hay de sobra, pero no vienen al caso en este minuto en que la estrella es el logro total de tu historia.
    Un gran abrazo

  11. 25/01/2010 10:12

    ✔ Gracias MegaMicromios. La historia la bosquejé paseando por la calle que describo arriba, a medida que iba andando iba imaginándome como organizaría la operación si yo fuera MalaSombra, cavilando como me infiltraría en una de esas escaleras antes de ser descubierto.
    La reacción de las mujeres marroquíes, nos dan esa pena que refieres, pero es la pura realidad en ciertos casos, algunas de ellas son más machistas que sus maridos, más papistas que el papa. En la mayoría de casos de ausencia escolar infantil, es la familia quien está detrás defendiendo las clases en la Mezquita los sábados o domingos, la moraleja: en contra de la propia voluntad de los niños.

    ♡Salut ✈

  12. 25/01/2010 9:07

    Ah Eduard, como dominas los registros de la novela negra. Me ha encantado todo el texto. No tienen desperdicio, incluso el final. Todo tiene la lógica de lo bien planeado como el ataque del comisario a la guarida del moro. La respuesta de las mujeres digna de comentar, que aunque da pena, me suena muy real.
    Salut

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