Skip to content

▶ Jugand☠ a la Guerr☠

04/02/2010

Ficcion History?

De la Barcelona de aquel tiempo, me asalta el turbio recuerdo de una época, cuanto menos, vergonzosa. A pesar de la expansión del negocio inmobiliario a precio de saldo, la memoria me traslada hasta descampados, casas en ruinas y huertos baldíos. Muros y fachadas taladradas con el picotazo kamikaze de la metralla, calles empedradas transitadas, a toda prisa, por ciudadanos perseguidos por oscuros asesinos.

Recuerdo las incursiones a la magnífica mansión abandonada desde principios de la contienda. Correr y brincar entre los restos de aquella casa nutría mi fantasía, sonando las teclas desafinadas del piano de cola, pataleando sobre las lujosas alfombras, apaleando los señoriales sillones invadidos por las chinches, escudriñando en busca de resortes secretos los escritorios violados por la carcoma.

A razón del hambre, persiguiendo ratas y gatos por los coladeros más recónditos. Las formas de la guerra se dibujaron ante mí como las primeras piezas del gigantesco rompecabezas.

El camino de la escuela, corriendo delante de mamá, escalando el filo del muro que, según contaban los mayores, cayó durante el único bombardeo sufrido en el barrio del centenar que destruirían el resto de la ciudad.

Obsesionado por asomar mi pequeña cabeza por agujeros y ventanas para desvelar el significado del lienzo despedazado de los cuadros o los misteriosos agujeros de las paredes. Empeñado en reconstruir los hechos causantes de que majestuosos pórticos estuviesen mordidos por rabiosos balazos, del enorme hueco donde antes se sustentaba un tejado, dejando huérfanas y malheridas las pilastras y gárgolas de las cornisas, figuras que en su representación de criaturas míticas de aire siniestro, acabaron siendo testigos callados de la monstruosa calamidad.

Lo mejor era el contenido de cualquier cajón. A través de fotografías guardadas en bonitas cajas artesanales, cartas, cromos, estampitas religiosas, rosarios, cruces y medallas, joyas y dinero sin valor, mi imaginación especulaba junto con las almas perdidas.

Muertes atroces donde antes concurrió una existencia. Mujeres, hombres, niños, animales, todos ellos desangrándose inevitablemente bajo los escombros. El dolor de los huesos rotos, el espanto de la incertidumbre, los sueños que jamás alcanzarían a tocar en esta vida.

Empecé por oírles gritar y terminé por verles. Naturalmente, ignoraba que pudiese tratarse de fantasmas. Era un mocoso buscándose la vida en las calles. Y nadie reparó en mí.

En un principio, me negué a escucharles porque siempre andaban lamentándose; sobre todo los más viejos. Que sí búscame esto, que sí ve, corre y dile, que sí no toque esto o aquello, ¡Venga ya! El vínculo con los niños resultó ser más agradable; se adaptaron con soltura a su nueva condición, no se quejaban y apenas pedían.

Me instalé en el segundo piso del ilustre palacete, circunscrito por una fachada intacta; sin embargo, catastrófico en su interior. Análogo a una casa de muñecas arrollada bajo la furia de Bucéfalo, a rienda suelta entre las piernas de Alejandro Magno.

Construí un nido, apelotonando ropas, en la boca de la chimenea, para poder dormir cómodo y seguro. Así, de paso, logré una perspectiva total del resto de la mansión. El pedazo de piso que me rodeaba era suficiente para aislarme del mundo exterior. Entraba y salía trepando con facilidad por una balaustrada que colgaba donde hubo un balcón, para luego deslizarme a través del conducto de tiro. Un refugio de difícil acceso para el enemigo.

Los muertos putrefactos, bajo las vigas desprendidas, me observaban durante todo el tiempo. Ignoro cómo, pero sentía su agradecimiento por mi tolerancia al soportar su peste. En realidad, no era más molesta que la presencia de las moscas vulgares. Había una anciana, encorvada, arrugada, sucia y manca, que me culpaba del desorden de mi cubil, a gritos y amenazándome con la escoba. La pobre mujer se pasaba el día revolviendo entre los cascotes, buscando su brazo amputado.

En ocasiones jugaba con los otros niños al escondite, sin embargo me aburría pronto. A diferencia de ellos, quienes siempre me descubrían con escandalosas risas sin tan siquiera moverse del sitio.

Una tarde, cansado de una excursión al sótano donde recuperé un guiñapo que parecía haber sido una mugrienta muñeca de trapo, me eché un rato bajo la chimenea, apretujándome la cabeza entre las piernas hasta quedarme dormido sin darme cuenta. Al despertar, la presencia de la niña me sobresaltó.

– ¿Qué haces aquí?

Pregunté mientras me frotaba los ojos y bostezaba.

– La muñeca es mía.

Dijo acunando un manojo de trapos destripado y sucio de sangre seca.

– Pues quédatela y vete de aquí. Este sitio es mío, ¿Entiendes? No puedes estar conmigo, tú estás muerta, como tus amigos. A más, tu mamá todavía andará buscándote.

– ¿Mi mamá? Nunca volvió de la tienda. No tuvo tiempo. La gente la llamó desde la entrada del refugio, animándola a correr más aprisa. Cuando se quedó sola en medio de la calle desierta, con el cielo nublándose de feos pájaros de hierro, la sombra de un pez gigante la acorraló antes de la explosión, me quede muy quieta al ver sus brazos y piernas salir disparados hacia todas partes, su mirada fija hacia mí.

– ¿Lo ves? Seguirá preocupada por ti. Debes ir a decirle que estás bien.

La niña me miró con una graciosa mueca de perplejidad en la cara, abriendo sus precisos luceros del alba, apagados.

– Eso será un problema, ¿No? porque, no estoy aquí de verdad, porque estoy…. tu lo has dicho antes, , ¿Verdad?

– Tú eres tonta niña.

– ¿Y tú qué? ¿Por qué desapareces y apareces siempre que quieres? ¿Adónde vas cada día?

Aquella chiquilla no entendía nada. Empecé a hartarme de sus preguntas.

– Te contaré el secreto, pero sólo una vez. Voy al colegio, me lleva mi madre. Todos los días, a la misma hora. Recorremos el mismo camino y nos decimos las mismas cosas. – Dije del tirón – caminamos un rato cogidos de la mano, hasta que me suelto y trepo por el filo del muro. Cuando alcanzo la parte más alta oigo el rugir de un motor en el cielo, me cubro la frente con la mano de visera para poder ver y luego la miro a ella. Entonces nos despedimos hasta el día siguiente.

La niña me contempló boquiabierta, los ojos como estrellitas sin luz.

– Después,- Proseguí – como en las calles no quedan niños vivos, me vengo aquí a jugar con los muertos. Y cierra la boca niña, que te entrarán moscas.

Su cara de pálidas mejillas se tornó seria y pensativa.

– ¿Quieres jugar? – Le pregunté de golpe. Ella sonrió. – Vale – Dijo.

– Después, sí quieres, te acompañaré a buscar a tu madre.

– Vale, ¿A qué jugamos?

Di un brinco para gritar con todas mis fuerzas:

– ¡A la guerra!

Somorrostro Barcelona / Arriba Derecha: Carmen Amaya/ 1952

Anuncios
10 comentarios leave one →
  1. Perico permalink
    26/02/2010 20:17

    Precioso relato de soledades inocentes… muertas.
    Un abrazo.

  2. 09/02/2010 14:10

    Querido no ignores NUNCA esas cosas “raras”.
    Aveces los sueños son solo sueños, pero pocas veces. La mayoria de las veces tienen un significado que debemos descifrar y si lo pasamos por alto perdemos la posibilidad de entender lo que el subconsciente trata de decirnos.

    Hace poco leí una cosa desconcertante, fíjate que hay personas que creen que el mundo real es el onírico y que el estado de sueño es la vida que nosotros creemos que es la realidad. Una cosa asi como mátrix…

    En fin, juro que el autor de ese libro (una novela) me hizo dudar por un momento pero luego volvi a pisar la tierra…

    De nada 😉 para eso estamos

  3. 05/02/2010 15:45

    Siempre he sido muy escéptico con lo no palpable, sin embargo toda la vida he tenido sueños vividos con muertos. Pocos amigos fallecidos no han aparecido alguna vez en el plano onírico. Cuando me ocurren estas cosas “raras” suelo ignorarlas, al contrario de mi santa, muy espiritual, que siempre anda persiguiéndome para descifrar estos mensajes.
    De niño viví una Barcelona extraña, de exilio, inmigración, desplazamientos y mucho chabolismo. Aún sin poder quejarme pues dormíamos bajo techo y tuvimos casa en un barrio nuevo, aquella ciudad que fue cadáver esquelético antes de ciudad se me grabó en la mente. El anís del Mono, el come-discos, los Rollings Stones, era todo muy confuso.

    ۝ Muchas gracias por tus ánimos, bien recibidos y hallados siempre. Lo cierto es que con una lectora así, aunque sólo fuera una, escribiría cada día.

    Y las referencias que me ofreces para levantar la moral son el néctar de la vida en estos…✮♈☍ש ל א あ ゟ ゟ〲ㄪㄆ﹅﹆﹠⁂⦿ءء ض◉❖※☎كٸ ۵Ξ ξ Abraçada ם

  4. 05/02/2010 14:53

    Es exactamente lo que yo te iba a preguntar, si de niño habías tenido algún amigo “imaginario” o algún tipo de experiencia con los muertos.
    Te diré querido Eduard, que coincido con chrieseli, este cuento es muy tu.
    Tiene ese toque tuyo muy especial, no sabría explicartelo con palabras solo con sensaciones que vas creando en mi (una lectora cualquiera)y en todos los demás.

    En cuanto al sexto sentido de los niños…uff no sabes cuantisima razón tienes. De pequeña me tomaban por loca porque tenía una amiga imaginaria (de origen irlandés) con la que me escapaba siempre que me aburria de mis amigos de carne y hueso. Llevo mucho tiempo dudando de si en verdad era imaginaria…juraría que no, pero como no puedo volver a la inocencia siempre me quedaré con la duda.

    ¿Llevas algunos días tontos? Pues como todo el mundo Eduard, como todo el mundo. Para eso estamos aquí tus fans, para leerte, admirarte y luego felicitarte.

    Enhorabuena ohh gran maestro!!!

    (Ahora imáginate sentado en un trono rodeado de doncellas que te abanican con grandes hojas de nenúfar)
    Espero haberte levantado el ánimo!!!
    un abrazo 🙂

  5. 05/02/2010 13:26

    Ꭼl sexto sentido de los niños.. yo veo a los muertos, y ¿por qué no? yo de niño tuve alucinaciones con un familiar fallecido, quién puede asegurar que cuando críos experimentamos otras dimensiones paralelas que jamás recordamos pero que tal vez existieron.

    S𐐀lut i cura amb el v𐐁nt 𐌞𐌀 𐌎 𐌌𐌈 𐌔 ᚖ Ꮗ Ꮜ Ꭽ આ ઑ ਉ அ ꒺ ต ฏ あ Թצ ש ش︖︙︒︒

  6. 05/02/2010 13:02

    Me ha gustado mucho este mundo onírico que has creado ( o no tanto) donde se mezcla lo irreal con el mundo infantil. La guerra dejó muchos fantasmas metidos en cualquier parte y de cualquier condición.
    Sólo los ojos de un niño pueden verlos sin ponerles una etiqueta que los relegue a un bando, el que sea y convivir con ellos.
    Salut

  7. 05/02/2010 12:00

    A veces uno siente ganas de tirar la toalla, pero con comentarios como estos de Ricas Cerezas, vuelve uno a creerse que puede, que no es tan baldío lo que hace y que hay a quién le gusta, o al menos lo lee.
    Es grato sentirse honrado con estos comentarios y sólo me queda mi agradecimiento como respuesta.

    ♠♤♧♡Muchas gracias♩♬♪♫ ❄Chixsixishsli,❄ llevo unos días más tontos.

    Loquitoyyo

  8. 05/02/2010 11:42

    Me parece muy original, muy a lo Eduard lo de los fantasmas dialogando con un niño que cree que no lo es, en un entorno trágico, de destrucción, amargura y sinrazón. Pensaba que uds por allá han pasado siglos en luchas, desde Alejandro Magno para adelante, batallas grandes y pequeñas y en guerras cada tanto. Me atrevería a decir que cada generación tiene su propio conflicto, más allá de los del día a día.
    Me quedan frases de tu cuento grabadas y me quedan sensaciones que si no fuera por ti y algunos otros “corresponsales de guerra” no sería capaz de entender y menos de reproducir.
    Enhorabuena, por el logro, la sintaxis y la imaginación. Como siempre muy de ti, lo que me alegra, porque como Eduard no hay, all right!!!! 🙂

  9. 05/02/2010 10:41

    Celebro que te gustara. Verdad es que la intención es la de la ternura en medio del caos metafísico que llega tras la guerra.
    Lo de la vuelta de tuerca lleva dobles intenciones o es una alusión directa??

  10. 04/02/2010 22:33

    Has escrito un cuento precioso para adultos con mirada de niños. Irradia ternura en un contexto sombrío de post guerra. Un niño convive con muertos en un decorado decadente. Me recuerda la atmósfera del libro de Henry James, Otra vuelta de tuerca.
    ¿Jugamos a la guerra?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: