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▶ El Cuento de BaciloVacilón

07/02/2010

Stories PredatorsNarraciones y Cuentos

Soy unicelular, un ser unicelular, pero no uno cualquiera. Sino un chungo de cuidado, la verdad.

Es cierto, yo antes no era nada, quiero decir que todavía era menos que ahora; lo cual ya es difícil, mi función biológica era básicamente nula, me pasaba el día contemplando bacterias desnudas. En una sola hora, he llegado a contar más de siete mil millones, por matar el aburrimiento.

En realidad, soy un bacilo vacilón, un tipo de microorganismo, cariotipo de mucho peligro y poca vergüenza.

Decía que tiempo atrás ejercía de nada, sin embargo, aunque aquello fuera de lo más descansado, terminé por hartarme de tamaña vagancia. Entonces conocí a otros seres celulares, miembros secretos de un grupo microscópico de agentes especiales. En un principio, despertaron mi recelo, pero después de unas charlas sobre darvinismo, consolidamos una firme amistad.

No como cuando con los protozoos, subsistiendo a mi costa por la cara. El propósito de esos bichos apestosos me dio de pensar, fue culpa suya que acabara como un organismo descompuesto. Debía resarcirme de algún modo, sentía ansias de venganza, ¿Por qué? Porque me tomaron por un tonto durante mis primeras correrías en el ecosistema, chupando de mi energía a cambio de promesas que jamás cumplieron.

Probé de introducirme como detective privado en el mundo del crimen, invitando a rondas de insulina a los agentes microscópicos, presentándoles a cromosomas de cromatina distraída o a simpáticos espermatozoides. Ampliando mi espectro de acción, fui haciéndome sitio en la zona vírica, hasta lograr ser tan patógeno como ellos.

Juro que fue así como me convertí en un infiltrado. Dejándome arrastrar por la infección fácil, el soborno y el chantaje, luego caí en la trampa urdida por el ADN, cuyos agentes especiales en colaboración con los del ARN, orquestando pruebas falsas en mi contra, me obligaron a actuar para las cadenas del ácido nucleido.

Mi libertad como ser celular quedó limitada a las órdenes directas del Comisario Ribonucleico, de cuyo contacto dependía mi supervivencia, pues un paso en falso, implicaba mi total desintegración.

La operación se basaba fundamentalmente en escuchar las conversaciones entre los virus más resistentes. Sabía que el Comisario estaba a la espera de algo gordo, si bien, ignoraba el qué y el cuándo.

Una noche de orgasmo cósmico, los agentes vigilados me llevaron a un local de deglución nocturna, donde bailaban sugerentes cromosomas y corría tanta glucosa como testosterona.

Agudizando mis sentidos, logré captar algo sobre un plan de ataque letal, un comando de agentes microscópicos corruptos esperaba órdenes para provocar una crisis contra las neuronas del gobierno. Inmediatamente, me puse en contacto con el Comisario.

– Debes descifrar el anabolismo. Vamos por buen camino, pero es del todo indispensable averiguar la fecha del ataque.

– Si me acerco más, me expondré demasiado.

Tuvimos una pequeña charla en una estación de paso, entre anticuerpos de seguridad camuflados e ilegales glóbulos rojos y blancos.

– Eres nuestro antagonista, nunca estuvimos tan cerca del objetivo.

Observé la vanidad en el Comisario Ribonucleico, olvidándose de la relevancia del caso, anteponiendo su ciclo biológico a la seguridad del estado general.

– Cuando descubran que no soy análogo, me aplastarán como a una atrofia. Quiero garantías.

– ¿De qué hablas? La única garantía con la que cuentas será una transfusión a otro organismo, siempre que cumplas con tu cometido. De lo contrario, no te aplastaré como a una atrofia, sino que someteré tu existencia a un catabolismo vegetativo.

De esta guisa filtraba mi metabolismo, colándome por vasos capilares, deslizándome por venas y arterias, interceptando células durmientes. Mi vida se había convertido en un ir y venir sobre átomos de oxígeno lleno de riesgos y peligros. Jugando a dos bandas, la enfermedad y la salud.

– Esperaré tu señal. – Dijo el Comisario. – Será la culminación del organismo.

– ¿Se presentará a las próximas erecciones?

– No seas impertinente. Son asuntos de estado crítico.

– Disculpe, debí entender onanismo en lugar de organismo, Soy muy torpe con el vocabulario biológico.

– Desaparece de mi presencia, estúpido parásito celular.

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10 comentarios leave one →
  1. Perico permalink
    26/02/2010 20:27

    En realidad tu historia bacilar-bacilona es complicada de entender.
    Quedé confundido como Luis, pero mas en el caos que en la negrura.
    Un abrazo y sigo que voy atrasado.

  2. 11/02/2010 1:11

    Esto me hubiese ayudado mucho con algunas clases…
    Tenemos un MalaSombra de tamaño microscópico, pero muy enterado de como anda el barrio…
    Genial.

  3. 08/02/2010 18:59

    ❊¡Bichos Raros of the Power!❊ ☪¡Arriba el caos organizado!☭ ☮¡Viva la anarquía neurológica y todos los zumbados bipolares del mundo que la componen!☮
    ✮ ¡Arriba Zapata! ✪ ¡Guerra a la vulgaridad! ✮

    ✔ Agradecido por la visita Luís; me cogiste en plena revolución ✗

  4. 08/02/2010 18:17

    Te juro que no he entendido nada.
    Pero me ha parecido un relato negro de lo más original.
    Subversión y caos.
    Abrazo

  5. 08/02/2010 17:52

    Me dejaste sin palabras terrenales,
    ℑ⋒⋓⋐⋑ЮЩФДЙЖЃЂѬҊששϪϡϢϬϨʥʡЉͼϢЙБѾѰѱѲѳѴѵѶѷѸѹѺѻѼѽӜӕζΘƀƁ۞۝Ͷͷͼ
    Y no sé que más decirte por ahora. Como siempre, una hemorragia de agradecimiento el mío.
    Eres una columna de esta casa virtual.★✪★

    Proyectorespecialvacilonbacilocosmicobionicoastral

  6. 08/02/2010 17:32

    ¿De dónde sacas tanta cosa? Es realmente sorprendente como vas creando una causa y un efecto delineados bajo normas a simple vista biológicas pero con la lógica de Eduard de tapiz de fondo. Muy interesante, muy a lo Bradbury tal vez, pero innegablemente a lo soñadordespiertovacilantebacilocreadordellectoruniverasalinagotable 🙂

  7. 08/02/2010 9:25

    ⚑✎ Voy tomando nota y medidas para el soldado literario universal, trabajando con neuronas infatigables y vinculadas a la inspiración infinita. Con circuitos integrales, que como las galletas biónicas dirigibles, impidan la hipocresía y el engaño, y que a la contra tengan suficiente energía para relatar historias veraces que abran los ojos a los más incrédulos.♈

    ✮Soñador Despierto✮
    ✪ Proyector de inmejorables ideas e insuperables vibraciones ✪

  8. 08/02/2010 9:04

    Eduard, necesito, a parte del traje volador. que todavía no me has entregado, tendrás cara!, necesito con suma urgencia unas células indestructibles. Eso es lo malo de escribir relatos de ciencia ficción.
    Una lectora crédula.

  9. 07/02/2010 20:57

    Se hacen trabajos con discreción, hormonales, plásticos y diabólicos. También se tratan infecciones venéreas y se ofrecen cirugías de identidad sexual, amputaciones mutantes y retoques varios.

    Virus a precio de saldo, para amigos, para enemigos, para gozar en pareja.
    Células indestructibles a prueba de antibióticos de última generación.
    Retrovirales, quimioterapias, combinaciones tóxicas por estrenar.

    BaciloVacilónBaciloBacilón para los amig@s
    Molta Salut

  10. 07/02/2010 20:43

    Menudo bacilo. Creo que deberías vacunarte antes de escribir sobre semejantes especímenes. Lo de agente secreto intracorporal infiltrado admirador del cromosoma X me puede. Jejejje.
    Yo también soy de infección fácil, no hay catarro que me rehuya, a ver si consigo que algún infiltrado me lo quite de encima.
    Salut (nunca mejor dicho)

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