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▶ Killer Butterfly

23/02/2010

Versión Extendida de una Mala Tarde la tiene cualquiera

Imposible de contener el violento torrente. Sentía la sangre hervir y los nervios desatarse. Desde la boca del estómago el fluir de una energía extraordinaria. Respirando fuerte, deprisa y con furor. Los brazos tensos y las manos empuñadas. Un martillar colérico en las sienes. Un ángel malo en los ojos, vidriosos y húmedos, encendidos desde dentro.

El hijoputa a corta distancia. Incontenible sed de resarcir. Ansioso por darle lo merecido. Justa venganza. Él falto a la madre y la madre es sagrada, sólo hay una, no se toca, no se nombra, y tú el que menos cabrón. Te la jugaste conmigo.

El destino, ése es el más cabrón, pues el mamón que la mentó era cuchillero habitual, de ahí que tan suelta la húmeda. Repuesto hasta el culo. Borrachito y colocado de perica y hachís. Una mano sostiene el vaso medio vacío, la otra, más sudorosa, se revuelve en el bolsillo de la retaguardia mimando la Mariposa*. (*Mariposa: Navaja en la que el mango se abre en dos mitades pudiendo girar a ambos lados de la base de la hoja.)

La abrió con un movimiento circular del antebrazo, la inercia situó las hojas de doble filo al descubierto

Ya se cortó el rollo. Dando crédito al destello fugaz sin lugar a dudas. Tan efímero y vertiginoso, significativo y simbólico. Tan crudo. Demasiado tarde para retirase espetó el alcohol que transitaba en las venas, irrigando células sin miedo, partículas carentes de sentido común. Era la hora de la verdad. El honor en juego por el derramamiento del que sería, a ciencia cierta, su último trago.

El Merchero dio la cara. – Malas cartas. – Anunció con una sonrisa imposible de adivinar. La mandíbula desencajada por el efecto del corte de la coca. Las comisuras de la boca deslucidas con babas resecas. Un ojo falso, el otro inyectado de roja cólera.

Se acabó. Fino entró y salió el acero. Fulminante y eficaz. Y total, por dos palabras de más. Cuando era niño, igual. La sangre resbalando de entre los dedos, inútil compresa. El cuchillero se borró de la vista. Enemigo que huye, puente de plata. Estúpido refrán. Si hubiese podido le hubiera arrancado el corazón con las manos.

De niño siempre tuvo a gala enfrentarse a los matones del barrio. Ser héroe de los más débiles. ¡Abogado de pobres!, maldecía su padre. Ser admirado y amado. El Juan sin miedo, siempre dispuesto a partirse la jeta por los demás a la salida de clase. Con el tiempo, entre la Universidad y buscarse novia, se le pasó el coraje callejero.

El alcohol, que malo es con las riñas. Traidor, miserable, ruin. Tan alegre y de repente tan furioso. Tan pérfido en la caída a la nada. Desde el bar de copas de la calle Balmes, con la cara de la que iba a ser la esposa descompuesta por el horror, con otras caras desconocidas mirándole con expresión parecida. A media luz, con música de fondo, como en las películas, pero sin tomate. El manar de la sangre envía un mensaje nefasto, sale a borbotones, imposible de contener. Sin ella, la vida se esfuma.

El Merchero ya llegó a casa. Un taxi lo transportó. El ruido despertó a la madre, que preguntó quién iba, sabiendo que era el alcohólico de su único hijo, que ahora la mandaría callar la boca e iría a asaltar el frigorífico. Pondría la tele, se fumaría un porro y al poco se dormiría en el sofá.

A la media hora la mujer se levantó a comprobar la situación del niño. Apagó el televisor, le quitó la colilla de entre los dedos y lo arropó. Se quedó quieta un momento, contemplando el bulto. Suspiró y le dio un beso en la frente antes de desaparecer por la penumbra del pasillo. Pasó por el baño, orinó y luego lavó la Mariposa frotando con jabón y alcohol, la secó bien seca y la dejó junto con los utensilios de afeitar.

A los pocos minutos, en la casa dormían. El niño roncaba y la sirena de una ambulancia cruzó la calle, con unas prisas absurdas.

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8 comentarios leave one →
  1. Perico permalink
    15/03/2010 14:25

    Una puteada entre borrachos, uno que lleno de valores camina para su casa hacia la muerte y otro… psicópata-dependiente al que se la suda todo. Me gusta el final de la madre.

    Continúo leyendo.

  2. 05/03/2010 12:46

    Gracias Letras, el género negro es el plato principal de la casa. Mándame la camisa, conozco una lavandería donde la limpiaran sin hacer preguntas.

    Magnum38

  3. letrasdeagua permalink
    05/03/2010 10:31

    su relato ha salpicado de sangre mi camisa pero le perdono por la elegancia con la que reparte usted las malas cartas en estos bajos fondos, caballero

  4. 02/03/2010 17:43

    ✓ Jusamawi, poco a poco me vas quitando los elementos más pesados del escenario. Repasando por distracción tus comentarios de antaño. Cuyo documento no me molesta en absoluto. Al contrario en todo caso, me gusta saber las cosas conque me delata el subconsciente.
    ” No hay Dios, no hay Justicia, Impera la ley del más fuerte.” Claro, de esto modo se puede realizar un pequeño perfil y obtener algunos datos esenciales. Sin embargo te anticipó que ni la Cia ni el Mossad te darán un centavo, puesto que ya lo saben todo. ¡Incluso lo tuyo! Avisado quedas.

    Aunque lo tuyo, creo yo, es la filosofía integrada. Entre otras cosas.

    Mirrorofme

    ⚑ Desde la balconada ⚑ sostenida por columnas corinas y gárgolas que da a la cara este de mi Castillo, saludo a las damas comentaristas sacudiendo un pañuelo blanco bordado con hilo de oro que terminará siendo raptado por las corrientes aladas del norte.
    Vuestro más humilde servidor, el CataVenenos del Castillo

  5. 02/03/2010 16:13

    En muchos de tus relatos desaparece el manido concepto de justicia entendido como algo que inevitablemente acaba triunfando.El bien vencerá no es más que un consuelo,iba a decir de tontos, pero no lo digo.

  6. 25/02/2010 17:09

    Me imagino al tipo de la mariposa alto y gordo y al muerto flaco, moreno y nervudo. Hasta tal punto de sugerencia llega tu relato conmigo…

  7. 24/02/2010 17:28

    …desde luego, a mi juicio, lo tuyo es el relato negro, los bajos fondos. Los retratas de una forma muy real, muy envolvente.
    Un abrazo,

  8. 24/02/2010 13:11

    Qué duro pero a la vez qué atrayente relato de unos personajes a medio camino entre la novela negra y el costumbrismo de barrio.
    Me ha gustado por la cantidad de imagenes que se agolpan en mi mente mientras voy leyendo, no sólo el rojo de la sangre sino la música, el brillo de la navaja, el amor amarillo de la madre envuelto todo en un halo de alcohol y maria.
    Salut

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