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▶ Rosas, Sapos y Cuentos Fantásticos

14/03/2010

Flor esculpida por la perfecta arquitectura de la madre naturaleza, con una simetría radial adecuada para presumir bajo los rayos del sol, envidia de las rosas de otras rosáceas, aromática, completa y hermafrodita, el anhelo más deseado de las mariposas más bellas, elegante capricho de los enamorados.

Rosa era la rosa más hermosa jamás vista en aquel rincón de la charca, un microclima a la vera del caudal donde la vida se reflejaba en microscópicos entes alados, saltimbanquis, reptiles jurásicos y merodeadores de distintas especies.

A pesar de tener a la madre natura de su parte, Rosa era caprichosa y soberbia, una flor mal criada. Hugo lo sabía, pero callaba. Como otros, moraba alrededor del tallo de persistentes y afilados aguijones.

Cuando el escaramujo de Rosa se hallaba en su máximo resplandor, ésta recaía en la presencia de Hugo, quién al vislumbrar su mirada, emitía un sonido grotesco con aquella boca enorme y horrible. Croac. Ni decir falta que Hugo era un sapo, además de poco atractivo, verrugoso, viscoso y feo.

Rosa siempre estaba rodeada de moscones, bichos con el calentón primaveral, poetas y músicos del montón, camellos y chulos del entorno.

Usaba tanga. La cintura del ceñido tejano dejaba entrever las cintas de la minúscula prenda adherida al contorno de unas caderas maravillosamente moldeadas. Blusa de algodón y zapatos de tacón alto. Cuando asomaba sus pechos de dulce caramelo con algún pretexto calculado, los aspirantes que la cortejaban le ofrecían sustancias cósmicas, manjares de colores y pociones mágicas.

Era entonces cuando Hugo se entrometía a grandes saltos, exhortando y ahuyentando a los más repeinados. A la contra, Rosa, enfurecida, le gritaba con la rabia a rienda suelta. Es más, en su miserable existencia vacante de nobles sentimientos, la emprendía vapuleándolo a pinchazos y empujones, sin obviar los insultos de moda más indecorosos. A razón de los constantes ataques, Hugo se retiraba triste y solo, croando sus penas al vacío de la noche.

Poco tenía Hugo a perder, la vida le castigó con un aspecto repugnante. Una infancia miserable en un crudo orfanato, una fútil y estéril carrera como boxeador, una lesión incurable dentro del coco y la infinita soledad. Sin embargo, a causa de los caprichos del destino, Hugo vivía enamorado de Rosa, la cuidaba de si misma y de los elementos del medio más peligrosos.

En una ocasión se vio enzarzado en una disputa donde la sabandija más divina de la pandilla cayó derrotada por un poderoso derechazo. Rosa, montada en cólera, exilió a Hugo de su Reinado de Fantasía Moderna.

El pobre Hugo recorrió ríos, lagos y pantanos, en cuyas charcas se le aparecía la imagen de su amada reproducida cientos de veces por las ondas fluidas del agua sobre el lodo, desprotegida, acosada y explotada. Llevaba la amargura en el interior del pecho, el corazón a punto de morir por amor.

Transcurrió el tiempo, pasó la estación y Hugo regresó, más anuro y anfibio, con resignación y mucha discreción. A medida que se acercaba a la charca gruñía ante lo que veía, el viejo ecosistema abandonado, conquistado por el musgo y entretejido por las redes de araña, sin las luciérnagas de la compañía, ni abejas, mariposas ni pimpollos revoloteando, un mostrador entre penumbras con una camarera momificada apoyada a una caja registradora sin fondos. Rosa, la de los pétalos de terciopelo, mustia y apagada, casi desnuda. Deshidratada, picoteada, devorada por los gusanos.

Hola guapo. ¿Te gustaría pasar un buen rato?

Siquiera lo reconoció sino que lo llamó guapo. Lágrimas de cocodrilo bordearon los ojos del pequeño anfibio.

Hasta las flores más bellas necesitan de seres horrendos que las protejan de otros insectos, de las plagas, de las lombrices hambrientas. Quizá no tan horrendos después de todo, puesto que cumplen con su tarea con perfección y eficacia, diría que hasta con cariño y amor. El esfuerzo de Hugo era necesario para mantener firme la hermosura de Rosa, para cuidarla de explotadores y devoradores. Su sacrificio puramente simbiótico constituía una vida buena y longeva para la flr.

Si Rosa lo hubiera tratado con un poco de cariño, hubiera sido más amable, e incluso si hubiese mirado dentro de él, tal vez hubiera conocido una belleza más perfecta que la suya.

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16 comentarios leave one →
  1. 03/04/2010 20:50

    Que exageración, pareces andaluza. Otro refrán para hilar el caso:
    La suerte de la fea la guapa la desea.
    Cierto es que el ser atractivo abre demasiadas puertas, pero hoy por hoy existen más posibilidades que hace una década y el mundo (Si dura), según mi humilde opinión, acabará gobernado por las mujeres, feas y guapas.
    He conocido muchas cabras locas, pero las locuras que hacemos los varones sin sentido común son insuperables, ya de adolescentes las ansias que tenemos por rompernos la cara unos a otros denota un alto nivel intelectual, la velocidad, el peligro, los músculos (Que no el deporte)
    Ya me gustaría que las mujeres que pueblan mis pinturas o mis historias poblaran mi calle o mi ciudad, aunque no en un plano sexual. Pinto mujeres hermosas porque creo que el cuerpo femenino es un templo divino que además de poseer el don de la vida es lo más bello que existe sobre la capa de la tierra.
    De los sesos de las morenas o la carga sexual de las rubias platino hablaremos otro día.
    Escrito bajo los efectos de: Songs for Beginners / Graham Nash Aconsejo con insistencia Universal.
    Abrazo cósmico sideral biónico.

    PD Yo ya soy un BMW de carne y hueso.

  2. 03/04/2010 19:09

    PD: Tú no eres como el oso. Eres bello como un príncipe azul…. Y como si esto fuera poco, abrazas. Por lo que me imagino que no tienes ni te hace falta un BMW.

  3. 03/04/2010 19:06

    Uuuuf, pero qué susto… pensé que era yo la número 13, ahora veo que eres tú. C’est la vie, mon cheri. OK, aquí va la traducción:

    En general a las mujeres no les importa que los hombres sean feos, siempre y cuando en algunos casos abracen como los osos, en otros, tengan un BMW o cosillas como ésas… Sin embargo, como dice Mafalda, esto NO es vice versa. Ya que las mujeres no son como las osas. Si son feas…. están fritas y punto.

    Tú sales a bailar en la ecuación por tus innumerables historias y por tus pinturas y por tus ilustraciones de mujeres completamente calificables para Miss Universo las cuales, asumo, pueblan tus sueños y tus días, al igual que los de tus compañeros de género.

    No es una crítica. Apenas una expresión de mis propias y humildes dotes de observación durante más años de los que quisiera contar.

    ¿Ahora sí?

  4. 03/04/2010 9:45

    Confieso que se me escapa la dirección del comentario. Seré un ejemplo de ello, pero ¿Qué es ello? ¿el concepto OSO peludo y hermoso o el mensaje de Mafalda en contra o a favor?
    En mis historias no suelen haber prejuicios morales; los dejo para el postre. Así que, reitero, me quedé en fuera de juego al no entender la intención.

    ¿Cómo? ¿El coment Nº 13? ¿Otra vez? Encima en Viernes. Viernes 13. Jo.

  5. 03/04/2010 3:07

    Comienzo dejándote el beso solicitado, me cuentas si se produjo el milagro.

    Igor, no, “Aigor”. Inolvidable. Así que esa fue tu inspiración, maese príncipe…

    ¿Sabes? En la vida real, el hombre es como el oso, pero la mujer NO es como la Osa…. o como diría Mafalda: “La belleza interior es la que importa, el problema es que nadie se ha molestado en explicárselo a los hombres”.

    Y tú, amigo mío, por más fábulas maravillosas que escribas, eres uno de los ejemplos más perfectos que conozco de ello.

  6. letrasdeagua permalink
    20/03/2010 22:00

    En esta ocasión las ciénagas de su relato han echado a perder mis mejores zapatos al tiempo que el trágico destino Hugo-Rosa me ha roto el corazón, pero sigo perdonándole por abrir esta inusual puerta directa al mágico mundo de las hadas.

    Ya sabe que no es broma el tema rotura corazón. Esta es mi segunda lectura. En la primera regresé al dolor sentido a mis (no tan) lejanos 4 años en el cine impotente a las desgracias de Bambi.

    Excelente.

    PD. Regresando a la realidad, le recuerdo que me debe una camisa blanca Armani amén de unos Manolo’s … de momento.

  7. 19/03/2010 14:30

    historia tantas veces contada y sin embargo se lee como si fuera la primera vez

    me encanta como a pesar de escribir del amor no correspondido de una rosa y un sapo, lo pueblas todo de ese aire de barrio bajo, lumpen, en el que todos pierden pero en el que es la forma de perder lo que hace dignos a unos y a otros no tanto.

    chapeau company

    PD: Agafe el guant de la pelicula i algo podríem intentar

  8. 16/03/2010 17:55

    ✴Relato cuyo texto turba y da de pensar. Creo que mi objetivo ha conseguido su propósito.
    ✾ Muchas mujeres no necesitáis escudero, pero; y digo esto con profunda tristeza, hay muchas que prefieren el velo, ser el objeto sexual, tener un machismo aún más acentuado que el de los mismos hombres. Es una lucha cuesta arriba, los medios no os ayudan con esos concursos estúpidos de belleza, contactos y parejas. Todo reducido al mero hecho de la unión carnal, miss esto, azafatas guapas para recoger pelotas, sobres o besos a los ciclistas que ganen la etapa. Por esta razón estoy tan contento con mi Blog, porque aquí no entran bonitas de cara a por pociones secretas para el enamoramiento.
    Y al respecto de Hugo, pobre, además de feo, sin novia y descompuesto, ahora lo tachan de inútil. Hugo se inventó un motivo para vivir, no será moral ni ético, aunque quizás sea más humano que lo que creemos. Todos necesitamos compañía, no venimos al mundo para estar solos, sin embargo los hay poco afortunados en imagen e intelectualidad que tampoco tirarán la toalla a causa de dicha razón, lucharán aunque tengan que dilatar Nunca Jamás hasta los 40, creer en hadas, Peter Pan y piratas, creer en ser felices o fingir serlo para parecerlo.
    ✿ Seguro que la misión de Hugo estaba condenada al fracaso, pero duró lo que duró, y mientras duró, se la creyó. Si con ello logró un trozo de pastel hurra por él.

    ❂ Bravo por tu comentario Fanou, adecuado a todas luces.

    ✺ Alabama Blues ✺

  9. 16/03/2010 17:26

    Cuando lo leí pensé una cosa. No la puse porque no me pareció adecuada.
    Que conste primero que el texto me gusta, porque logra incomodarme, por eso considero que tiene éxito en su propósito.
    Dicho esto, a la porra con lo adecuado!
    Las mujeres no necesitamos escudero. Si rosa lo necesita, estaba destinada a fracasar de todas formas.
    Para Hugo también tengo: hay que vivir una vida propia, no una vida en función a otro como centro de tu vida. Ser feo no es óbice ni cortapisa. Lo de tener una vida dura me valdría, pero no debería valerle a él. Estaba destinado a su propio fracaso de todas formas.

    Saludos de la rebelde sin causa que no alza la voz.

  10. Concha Huerta permalink
    15/03/2010 18:52

    Pero de donde sacas esas fotografías tan increibles?. Y estas fábulas? Que derroche de originalidad. Decirte que Martin Feldman en ese personaje antologico de Igor es y sera siempre para mí el cenit de la comedia. Un saludo

  11. 15/03/2010 15:22

    Crónica anunciada. Me encanta que uses palabras de Gabriel para comentarme. Más que nada porque te considero de la misma onda literaria, muy influenciada por tus formas y maneras de decir. Siempre te digo lo mismo, ya lo sabes.

    A mi también me dio pena Hugo, porque siempre hay uno, siempre hay una cara bonita malcriada con un Hugo enamorado fingiendo ser feliz. Pero ya sabemos cuantísima razón tenía tu abuela.

    Abrazo recibido cálido y acogedor.

  12. 15/03/2010 14:59

    Existe un tipo de hombre que tiene complejo de sapo. Y existe un tipo de mujer que se personifica mucho en esta Rosa. Ambos son tan simbióticos como el ambiente de la charca que tan bien describes. Me ha dado pena el sapo. Una crónica de un corazón roto, más que anunciada. Pero para la porfía no hay remedio, decía mi abuela.
    Un abrazo Príncipe.

  13. 15/03/2010 12:30

    No es muy original, pero está bien contado.

    “Las rosas más bonitas son las que primero arrancan”

  14. 15/03/2010 8:36

    ❂ Polifacético aprendiz de mucho, maestro de poco, pintor de letras, escritor de cuadros. Ahora comentario con patas.
    Esclavitudes modernas, la imagen, la belleza. Sometidos a los anuncios de maquillaje, a las dietas extremas, al deporte, a ser guapos.
    Un buen bronceado, un corte de pelo moderno y una buena vestimenta dice más que una oratoria inteligente. La imagen habla por nosotros.
    Tiempos de fabula…………………………………………………………………… ✒ ✑ ✒

    ♡ Quiero los besos de mis Bellas♥a ver si me convierto de Sapo a Príncipe con principado y ejército privado.

    Princesses of the kiss, free me please ♦♦

  15. 14/03/2010 20:52

    La Bella y la bestia del microcosmos. Hermosa fábula con reflexión sobre la tirania de la belleza y la permanencia del amor.
    A mi me gustan los rosas amarillas, es la única vez que soporto el color. Sin embargo no me dicen nada las rosas rosa.
    Salut

  16. 14/03/2010 20:50

    No conocía tu faceta de contador de fábulas y la verdad es que esta te ha salido muy bonita. Me recuerda un poco al cuento de La Bella y la Bestia, versión contemporánea, la única diferencia es que la Bella fue más sensible que la Rosa y supo amar a la Bestia sacando la belleza donde todo el mundo veía fealdad.
    Decididamente, nunca hay que fiarse de las apariencias.
    Te mando un abrazo…Príncipe.

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