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▶ La Cordura de los Idiotas (Reedición)

30/03/2010

Fumadores de Opio Tiempos de la Esclavitud Asiática

Tuve conciencia de donde me encontraba ya tarde para excusas. Tal vez fue mi idiosincrasia orgánica la que alertara mis sentidos reparando en la necesidad de sustancias estimulantes para superar las horas venideras.

En torno a mí, constituidos en grupos reducidos, individuos concentrados en fastidiosas labores gustaban de extrañas conversaciones mientras trabajaban en un entorno con esencia con olor a carne quemada.

Caminé por una precaria senda de gravilla, la cual giraba cada cuatro o cinco metros como una herradura, ascendiendo hacia una cumbre difícil de distinguir entre brumas, convergiendo con filas de hombres y mujeres entregados a sus tareas como si la vida les fuera en ello. Alguno, supongo que advertido por la expresión de mi cara, me animó a continuar. Mirase hacia donde mirase, veía gente en idéntica actitud. Incluso, lo más turbador quizás, fuera la sensación de que todos sabían de mi presencia y, por razones desconocidas, también de mis debilidades, pues hubo quien probó de sosegar mi desconcierto.

Agotado, me senté en un lateral del sendero, apoyando la espalda en un pequeño muro frío como el agua de manantial. Tal y como estaba de acalorado agradecí el contacto, advirtiendo por las prendas de abrigo que los hechos correspondían a una estación invernal.

Al alzar la vista hacia el grupo que trabajaba con el trasero reposado sobre un mismo muro, me saludaron y se interesaron por mi salud, les devolví el saludo con la misma confianza, cual conocidos de toda la vida. Entonces pregunté por las respuestas que ya conocía.

¿Lleváis mucho tiempo aquí?

Un tipo de bigote frondoso, flaco y jorobado, hinchadas bolsas de ojos y pronunciados pómulos adheridos a la piel, se dio por aludido sin más.

Unos cuantos meses.

Y tú.Me dirigí al de su lado.

Igual. Unos meses. Puede que un año.

Yo llevo aquí más de año y medio.

Yo, unos meses, también.

Llega un instante que puede durar un día, una semana, un mes o un año. El tiempo aquí es más relativo que fuera.

Aprovechando la vicisitud que motivaron las consabidas respuestas, otros intentaron hacerse partícipes en la conversación. Ojeé en derredor para advertir los grupos más cercanos atentos a la plática.

¿Cuánta gente hay aquí?Dije temeroso de oír cualquier cifra.

No sé, somos bastantes. Muchos. ¿Tú lo sabes?

Preguntó uno a otro.

No. Ni puta idea, pero somos muchos.

Nunca se me había pasado por la cabeza.Dijo una mujer rubia, todavía atractiva, pero con una profunda tristeza tatuada en el rostro, como si sintiera culpa y vergüenza a causa de su belleza ultrajada.

¿El qué?Exclamé¿Averiguar cuantas personas habitan este lugar? ¿Eso es lo que nunca te pasó por la cabeza?

La mujer enmudeció y a sus ojos abordaron lágrimas brillantes, un compañero posó el brazo sobre sus hombros observándome con transparente recelo.

Lo siento.Intenté disculparme con vanas explicaciones.Pero me pareció increíble que ella no supiera, que ella.. – Sentí los ojos conjurados en mi contra. Por lo visto, ofendí.. ¿Su orgullo colectivo?

Sólo estás un poco nervioso.Me advirtieron en un tono irónico, girando la sartén con hábil ironía.Aquí estarás bien. Harás amigos.

Volví a mirar alrededor, como matojos sacudidos por el viento seco del páramo, así entendí aquellos grupos apilados de individuos, tipos sin determinar, de cuidadores enfermos y de enfermos que cuidaban a sus sanadores, de locos cuerdos y médicos locos.

Caí junto con la noche, rendido, con el dolor mordisqueando las llagas de los pies, los calambres de las entrañas, los temblores de las coyunturas, la cólera en el corazón. Echado de costado, a la vera de la senda, protegido por un retazo amurallado, sentí que alguien me cubría con una manta sucia y maloliente, cuyo contacto me provocó más convulsiones, escalofríos y vómitos.

No había sanitario alguno, ni sobrio ni desquiciado, hacía ya tiempo que la cola del dragón había perdido su sentido jerárquico, reconvirtiendo la sociedad en un ovillo sin principio ni fin. No existían vigilantes ni vigilados, todo giraba en torno a un ciclo estúpido y absurdo; si bien, milagrosamente abastecido.

Una cima inasequible originaba la imparable inercia. Una porción de población deficiente cumplía a la perfección con su objetivo, una rehabilitación, genética y social perfectamente organizada, fruto del trabajo de la comunidad científica, quien, en su empeño por alcanzar una sociedad mejor, invirtió todos los medios hasta conseguir este logro excepcional para la humanidad.

Criminales, drogadictos, homosexuales, extranjeros indeseables e ilegales, anormales, enfermos en suma. Recluidos por voluntad propia, asumiendo el error de su existencia, identificados bajo el yugo de la culpabilidad y condenados a errar por una sinuosa senda sin fin.

Esta importante virtualidad de un mundo feliz, ha representado el mayor progreso en el estudio de la reeducación social. En la actualidad, la Comunidad Científica Internacional, sigue investigando en la misma dirección, anteponiendo como objetivo prioritario, la atracción por el alegre suicidio colectivo.

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14 comentarios leave one →
  1. 14/04/2010 11:52

    Excelente conclusión que me devuelve la esperanza del pensamiento libre. El ver más allá, sin atravesar dimensiones, con los pies en nuestro planeta azul sucio. El mensaje del escritor no escrito, el mensaje dedicado al lector, para que sea él, y no otro, quien saque las conclusiones a modo personal. Quien comprenda el sufrimiento y los sentimientos que otros quisieron enterrar entre el olvido y el pasado.
    Primo Levi se quitó la vida no por lo que sufrió bajo las torturas más inmisericordes, sino porque perdió la esperanza en la sensibilidad humana; después de contar, explicar, historiar los hechos más indignos que marcaron un siglo, percibió que no sirvió de nada, que los éxodos se repitieron y volverían a repetirse ante la pasividad del poder, que el olvido es la más terrible de las armas. El escritor documentado en los campos de la muerte no se suicidó por aquello que allí vio, se suicidó años más tarde por nosotros, por frustración, a causa de nuestra respuesta ante la calamidad, por nuestro egoísmo, por nuestra estúpida y absurda indiferencia.
    Somos lobos, de ello no hay duda, y hoy por hoy somos lobos con prótesis dentales, con colmillos de acero, fuertes y afilados para desgarrar los remordimientos más resistentes.
    Jusamawi, Gracias por recordarnos el dato.
    PD Leo a Levi en italiano, como un día leí a Saramago en portugués, el Principito en francés o la prensa en catalán, que también me cuesta lo mío. Pero es un ejercicio no intelectual y si preventivo, pues de últimas la memoria me ha hecho pasar algún mal rato y es un modo, tan válido como otro, de ejercitar la mente y refrescar las lenguas que un día chapurreé mientras recorría Europa ataviado de hippie melenudo con pantalones de campana.

    Abrazo de autor

  2. 13/04/2010 16:49

    En Israel quedan unos 250.000 supervivientes de los campos de exterminio nazi.Todos ellos son obviamente viejos.Pues bien, la mayoría de ellos viven en situación de necesidad,cercana a la miseria.Ellos, que después de la terrible experiencia de los campos, lucharon por fundar su nuevo país son ahora olvidados y abandonados por sus propios compatriotas. Ayer se conmemoraba en Israel la eliminación de 6.000.000 de correligionarios durante la segunda guerra mundial. Sonaron sirenas, todo fue quietud.No soplaba ni el aire. Los 250.000 supervivientes siguen siendo presos,ahora del sielncio y del ovido.

    El máximo temor de Primo Levi se ha cumplido.Todo el mundo mira hacia otra parte, nadie escucha de verdad lo que el hombre le hace al hombre. Saber la verdad incomoda y el que la cuenta merece no ser escuchado.Es condenado al olvido.

    Yo no he leído a Primo levi en Italiano.Lo he leído en castellano y todavía enmudezco al recordar como sabe expresar la barbarie, como describe la inhumanidad y la miseria.Como el lobo se come a los demás lobos pues, trágicamente,al final, todos somos lobos.

  3. 03/04/2010 11:24

    Gracias por tu visita Concha, y por ende, de tu comentario, tan inquietante como el mismo relato al pensar que no es una fantasía con crudo acierto.
    Mis preferencias literarias se inclinan hacia los autores que me producen turbación; cuando entiendo esto como el resultado de alguno de mis textos me siento muy halagado.
    Si mis letras motivaron inquietud no puedo pedir más; pues entiendo que el mensaje caló.

    Saludo

  4. Concha Huerta permalink
    02/04/2010 20:57

    Que relato mas inquietante, tanto más si se piensa que no es producto de la ficción. me recuerda una espiral de destrucción, abandono y muerte algo a lo que la Humanidad se ha aficionado desde tiempos remotos. Muy inquietante.
    Un saludo

  5. letrasdeagua permalink
    02/04/2010 14:10

    E R E S A L U C I N A N T E. Tú y tu aclaración. Concluyo, en un nuevo alarde de originalidad, que “sólo se que no sé nada”. Tengo un librito de Judith Herman, “Trauma y Recuperación” (Espasa Hoy), al que acudo en ocasiones, con algunas páginas marcadas. No pareces necesitarlo pero si sirve para tu trabajo:

    @El prisionero político Timerman expresa la misma amargura y sensación de abandono (*): “El holocausto no será recordado tanto por el número de víctimas sino por la magnitud del silencio. Y lo que más me obsesiona es la repetición del silencio”@

    (*) En cada encuentro se cuestiona la confianza básica. Para el prisionero liberado solo hay una historia: la de la atrocidad. Y tan solo hay un número limitado de roles: uno puede ser un secuestrador, un testigo pasivo, un aliado o un rescatador. Cada relación nueva o vieja lleva implícita la pregunta ¿De qué lado estás?. La víctima reserva su mayor desprecio no para el perpretador, sino para el testigo pasivo.

    @La cautividad prolongada altera todas las relaciones humanas y multiplica la dialéctica del trauma. El superviviente fluctúa entre el vínculo intenso y el alejamiento aterrorizado. Se plantea cualquier relación como si estuvieran en juego temas a vida o muerte@

    @En palabras del superviviente del holocausto Levi: “Hemos aprendido que nuestra personalidad es frágil, que corre mucho más peligro que nuestra vida; y hubiera sido mucho mejor que los ancianos sabios, en lugar de recordarnos “recuerda que debes morir”, nos hubieran recordado este peligro todavía mayor que nos amenaza. Si desde dentro del Lager hubiéramos podido enviar un mensaje a los hombres libres, hubiera sido el siguiente: “Cuidaros mucho de no sufrir en vuestros propios hogares el sufrimiento que nos han impuesto aquí”.@

    Hay cienmil como estas Edu. No creo que te aporten algo pero no puedo evitar dejar estas pocas aquí. Me sobrecoje que alguien que sufrió tanto (no sabía que se había suicidado a pesar de ser uno de los nombres repetidos en este libro) si “hubiese” podido transmitir “algo” en aquel momento hubiese sido “no paséis por esto” … para pensar.

    Gracias de nuevo. Abraçada contenida.

  6. 01/04/2010 12:31

    Primo Levi también acabo con su vida a través del suicidio.
    Al margen del dato, cuanto menos simbólico y en absoluto casual, creo que lo peor que “sobrevivieron” los presos de los nazis fue la incomprensión postrera de quienes pusieron en duda lo que superaron, o no, los supervivientes. El olvido conque trató la sociedad el asunto en primera instancia, dejando a los presos liberados en manos de sus destinos, individuos con una carga emocional monstruosa, con unos recuerdos indignos para un ser humano, castigados, humillados, torturados, reducidos a convertirse en sacos de pellejo tachonados de parches que, milagrosamente, sostenían un esqueleto en su interior.

    El preso de confianza, más lobo que los propios animales, asumió el papel que creyó oportuno, seguiría ayudando servilmente a la sociedad. En un plano complejo del pensamiento, pasó de servir a los ganadores de cada época sin plantearse moralidades ni éticas. Al representar el papel de víctima para los nazis, al unísono hizo de verdugo para los prisioneros de los campos de concentración, un actor con dos papeles a protagonizar, con el poder del índice acusador y de ofrecer un perdón, por encima del resto de los reos.
    Con los años y la llegada de la paz, hizo exactamente lo mismo, en la cima de su miseria, acogió a marginados franceses que no eran más que otro producto de la postguerra y las injusticias, y los quitó del medio, agrupándolos en otro tipo de campos con similares métodos adecuados a los nuevos tiempos.
    La administración y gobierno galo se mostraron contentos con el lobo, pues les hacía el trabajo de esconder la mierda bajo la alfombra, ahorrando francos franceses y sin tener que invertir en recursos para la reinserción social, lo cual dio plena libertad al hermano lobo para montarse un negocio de lo más lucrativo cuando comenzó a cobrar por sus servicios. Lo más grave fuera quizás que, al ofrecer dichos servicios, nadie investigara su pasado.
    El tema es más extenso y tengo un trabajo sobre el mismo de varios años, razón por la cual me reservo nombres y fechas con la esperanza de publicarlo llegado el momento y la oportunidad. Hasta entonces sé que ha cambiado de nombre y nacionalidad un par de veces, pero continúa en activo con empresas diseminadas en varios países de Europa y Sudamérica.

    Gracias por tu consecuente comentario, interesante y expuesto con el mismo interés que una entrada. Cuando te he leído: estoy otra vez en el Lager y nada de lo que había fuera del Lager era verdad, he recordado que lo leí ayer en italiano sobre el Lager, pues estoy intentando leer la trilogía de Auschwitz en la lengua natural del autor, se me puso la piel de gallina.
    Primo Levi te encantará y te llevara a una corriente de escritores tan o más sugerentes que el mismo Levi, desde Saul Bellow a Philip Roth, intelectuales judíos de fina pluma y profunda reflexión.

    Abraçada depredadora para la excelente GotaOceánica

  7. letrasdeagua permalink
    01/04/2010 11:20

    Sirvan las voces de algunos de ellos:

    Jean Améry, el autor del impresionante libro Más allá del crimen y el castigo (Pre-Textos), que acabaría más tarde suicidándose como otros famosos sobrevivientes de la fábrica de la muerte que fue Auschwitz diría: “Todas las mañanas, al levantarme, puedo leer el número de Auschwitz grabado en mi antebrazo, lo cual toca a las raíces mismas de mi existencia. Aún más: no estoy seguro de que eso no sea mi existencia entera”.

    Primo Levi experimentaría esa invasión absoluta del infierno no cancelado, del infierno como vida única y posible en lo que le quedara de existencia posterior, incluso en las horas de sueño y de abandono de la conciencia : “Al ir avanzando el sueño, poco a poco, todo cae y se deshace a mi alrededor. Todo se ha vuelto un caos: estoy solo en el centro de una nada gris y sé que lo he sabido siempre: estoy otra vez en el Lager y nada de lo que había fuera del Lager era verdad” (La Tregua, El Aleph).

    No puede haber nada más espantoso que ese “infierno no cancelado” ese “infierno como vida única posible”.

    Espectacular Eduard. He tenido que leerlo muchas veces. Da para mucha reflexión. Habéis nombrado libros. El que acudió a mi mente antes de llegar a tu “mundo feliz” del final del relato fue 1984.

    Dejo un enlace de un sencillo artículo que pone en cuestión algunas conmemoraciones, por si quereis leerlo:

    http://historia.libertaddigital.com/la-escenificacion-del-dolor-1276237411.html

    Lo leí el 28 de enero. Creo que no hay nada tan cierto como aludir a los “supervivientes” como que los que quedaron con “funciones vitales” al final de la guerra no eran más que muertos en vida, “muertos en prórroga”, “espectros” que recorrieron Europa en busca de un hogar
    en una marcha “mortal e inercial”.

    He sentido en tu relato esa marcha mortal e incercial.

    Respecto al preso de confianza de la SS del que hablas creo, desde la ignorancia (si me equivoco me dices), que repite lo aprendido porque era precisamente de confianza, porque le imagino como en tierra de nadie. Me es muy difícil baremarlo. Quedó “perforado”, condicionado de por vida por la tragedia, pero en posición más “funcional” que la de los supervivientes reconvertidos en “espectros” aunque reevocando tal vez inconscientemente su propio infierno.

    Gracias por este regalo amado Depredador.

    Abraçada.

    PD Leeré a Primo Levi.

  8. 31/03/2010 20:23

    Más que reeditado está descolgado del departamento (Páginas) de Relatos más o menos largos. Supongo que también lo colgaría cuando lo escribí. Lo que es seguro es que es el mismo, no obstante tiene bastantes cambios, como todo lo que releo. Siempre creo que puede ser mejor, más largo, más corto, más adjetivos, menos. aunque a veces me equivoque. No puedo evitarlo.

    Gracias por tu visita Fanou

  9. 31/03/2010 17:14

    Hace tiempo leí un libro en el que se describía el infierno, o algo así, para los chinos. El infierno era un camino que toda alma tenía que recorrer tras la muerte hasta llegar al “paraíso”. Según los actos de la vida, ese camino era más duro o menos. Según los “sacrificios”, las oraciones y la ayuda de los que quedaban vivos ese camino era más liviano o menos. Pero sobre todo, según la fuerza de voluntad del alma, esa seguía caminando hacia adelante o se quedaba en algún punto del camino, por siempre perdida en el infierno. Una vez que perdía el camino difícilmente volvería a encontrarlo.
    Tu texto me lo ha recordado tan vívidamente que ha traído muchas otras cosas al recuerdo.
    Magnifico texto (si es reeditado, no había leído el original).

  10. 31/03/2010 11:15

    Chrieseli: Brutal Señor de las Moscas, hace poco la vimos en DVD con el niño, no sé si hice bien o mal, la cuestión es que la película no le dejo indiferente, así que alguna conclusión sacaría. Le pese a quien le pese, así somos los humanos, fuimos y seremos. Podemos hacer como si no existiera el lado oscuro para vivir a tope y en positivo, mientras que los que sufren esas tiranías sobrevivan principalmente nutridos por nuestra indiferencia.

    Micromios: Envidio tu viaje a los campos de concentración, siempre lo pospuse hasta que se caducaron las posibilidades. Me atrae de sobremanera conocer cómo se organizaban los presos para sobrevivir en tan extremas condiciones, como algunos se agarraron al intelecto, otros al trabajo, otros al sentirse útiles, otros al extraperlo, otros al negocio del truque proveniente del robo misero de un mendrugo de pan o un clavo, ayudándose, traicionándose.
    De hecho, años ha, conocí lo que se denominaba un preso de confianza para los SS, un tipo que, transcurridos los años, montó un negocio en Francia empleando personas marginadas por el sistema y usando las mismas directrices y normas sectarias que aprendió en los campos. ¿Cómo? Robando la identidad del individuo. Despojándolo de su status social, ¿Qué queda? Su esencia como ser humano, la hora del juicio más allá del bien o del mal. ¿Cómo reacciona? Unos se hacen más humanos, otros se hacen más lobos. Los lobos tienes más posibilidades de supervivencia, usan el miedo como garras y colmillos y el miedo doblega las voluntades más fanfarronas.
    Salut i força

  11. 30/03/2010 23:10

    Lo peor es que no es una pesadilla, sino que alguien pensó que no estaría mal ver como sería llevado a la realidad.
    Recuerdo cuando estudiaba que tenía una profesora que nos decía que a todos aquellos melenudos, protestones y que no hacían nada más que oponerse a la autoridad habría que fusilarles, ahí sentados como estaban ocupando las escaleras. Yo estudiaba en un colegio de monjas.
    Salut

  12. 30/03/2010 16:29

    “Llega un instante que puede durar un día, una semana, un mes o un año. El tiempo aquí es más relativo que fuera” Parece un sueño, parece una pesadilla recurrente y molestosa, parece que el tiempo se congelara con ferocidad en los sufrimientos y los sinsabores, o tal vez nos parece a nosotros.
    Las indignidades causadas. Es esquizofrénico e inexplicable. de “cuidadores enfermos y de enfermos que cuidaban a sus sanadores, de locos cuerdos y médicos locos” Eso somos y no escapamos al estigma. Un señor de las moscas de tomo y lomo.
    un abrazo

  13. 30/03/2010 15:50

    Eres muy receptiva Anne, estoy leyendo la trilogía de Primo Levi en Auschwitz, y aunque el texto es el mismo, influenciado creo, he añadido, cambiado y quitado algunas cosas, pero dejando igual el corazón del asunto.

    Abrazo recogido y apresado

  14. 30/03/2010 15:08

    He leido tu texto dos veces, para comprobar si me daba la misma sensación en la segunda lectura, separada de la primera por un lapso de tiempo. La respuesta es afirmativa. El ambiente de tu relato me recuerda al de un campo de concentración, muy peculiar, pero el ambiente, allí esta. Da escalofríos. Que no se cumpla por favor, aunque me temo que ya se cumple en muchos sitios del globo.
    Una presa retenida por cadenas invisibles te manda un abrazo

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