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▶ Lady Sings The Blues

23/05/2010

(El día que conocí a Lady Day) SERIE ETIQUETA NEGRA

➤ El recibidor de la mansión de Tim Walker, las paredes de madera y el suelo enmoquetado, cuadros renacentistas y jarrones chinos, hacía que uno se sintiera el más pobre de los hombres. Estaba allí de parte de mi tío Louis, el dueño del UptownJazz, en Brooklyn.

Tenía la misión de lograr una firma para el nuevo local que mi tío quería abrir en el Bronx. Para ello necesitaba el permiso de Tim Walker. El UptownJazz hacía aguas, los fines de semana se llenaba de italianos e irlandeses, los cuales además de armar bronca impedían tocar a los músicos si éstos eran negros.

Walker no quería una guerra bajo ningún concepto, aunque supiera que con el transcurso del tiempo uno de esos chicos estúpidos dispararía un arma y la ciudad prendería como si hubiera llovido gasolina. Mi tío me confió que Tim Walker era la solución a nuestros problemas, que le mostrara nuestros respetos con el 20% del negocio por escrito, él nos protegería.

La silla donde esperé resultó tan confortable que casi pierdo la compostura echando una cabezada. Por fortuna llamaron a la puerta y el criado, bajo la rauda supervisión del gorila, abrió. Una mujer negra entregó de la mano a una niña de igual color sin cruzar una palabra. Tampoco habló nadie cuando cerró la puerta, la mujer desapareció como vino, el gorila regresó a su rincón, y el criado, con la niña de la mano, entró, después de llamar con los nudillos, a través de lo que sería examinado ojo avizor, un gran despacho. A los pocos minutos el criado salió con la esquelética figura que personificaba, un maniquí lavado en seco.

La espera, junto con la entrada de la niña, comenzó a ponerme tenso, sin quererlo yo, mi imaginación bosquejó su aspecto, una joven negra como tantas, con los pechos florecientes abultando bajo el vestido viejo, guapa, de ojos pardos y piel brillante; cuando al fin resolví, no sin pocas contradicciones, que habrían traído a la pequeña para limpiar, oí los gritos. Me despejé al instante, por el resquicio de un espejo vi al gorila reflejado a mis espaldas. Los gritos se repitieron. La sombra del mastodonte seguía esperando mi reacción.

Me crié en las calles de Brooklyn, crecí entre mi casa y el local del tío Louis. A falta de una madre tuve el cariño de las chicas y aprendí algo que ellas nunca se cansaban de repetir: Aunque fueras una prostituta, no te gustaría que te violaran. Es lo peor que puede ocurrirle a una mujer. Y ahora le estaba ocurriendo a una cría menor de trece años.

“Esta relación nos conviene mucho. He estado esperando durante más de veinte años, ahorrando dólar tras dólar, soportando las cabronadas del hijoputa de Walker, su arrogancia y sus amenazas.”

No te preocupes tío, iré yo a que firme los permisos. Tengo el coche abajo. No tardaré más de dos horas. Volveré con la firma y lo celebraremos como en los viejos tiempos. – Pobre tío Louis.

Mi tío se ocupó de mí manteniéndome lejos de esta mierda. Enviándome a la universidad de Búfalo. Me licencié en Medicina gracias a él.

Sabía que en cuanto levantará el trasero asomaría el gorila, seguro que armado. Escogí el jarrón que me pareció más milenario y me incorporé para decir que no podía esperar más y me marchaba. Mis palabras confundieron sus órdenes, entonces aproveché la ocasión. El jarrón se hizo añicos contra su cabeza; mientras se tambaleaba intentando comprender lo ocurrido, empuñé el 44 de su sobaquera y rematé la faena de un culatazo.

Nunca había matado a nadie, siquiera disparado un arma. Quería ser médico y la sangre (Guárdenme ustedes el secreto) me mareaba. Me aproximé a la puerta, al punto de girar el pomo con la mano izquierda, el instinto me abordó y alcé el brazo armado contra el pasillo por donde corría el criado con cara de cera con una escopeta del doce. Le metí tres balazos y ofreció un par de volteretas antes de quedarse sentado en el suelo completamente inmóvil. Lo que alcancé a ver al abrir la puerta, me avergonzó de ser humano. Arranqué a la niña de entre las zarpas de Walker, quien no tuvo más oportunidad que la de cegarse con el fogonazo del 44 delante de los ojos.

La mansión ardió por los cuatro costados. En las calles se declaró una guerra entre mafias que motivó la caída de políticos y policías corruptos, en consecuencia la inauguración del local en el Bronx fue un hecho.

¿Quién eres? – Le pregunté. – Me llamo Eleonora y soy de Baltimore.

En ocasiones, cuando la escucho por sorpresa, cuando recuerdo aquel día, recuerdo como sonaba la voz de Billie Holiday de niña.

12 comentarios leave one →
  1. Perico permalink
    25/07/2010 12:36

    Resultado: Un local sin cargos; una niña rescatada y a estudiar medicina.
    Me gusta la secuencia como el recuerdo final de la voz.

  2. 25/05/2010 21:49

    Buen intento de hacer justicia, lástima que luego la vida se encargó, en formas varias, de estropear su preciosa voz.
    Me ha gustado el texto, no es especialemente “negro”, más bien rojo pero con un cierto resgusto a blanco.
    Tenemos serie jazz?
    Salut

  3. 25/05/2010 17:22

    Aaaah, aquí está. Se ve muy bien, creo que mejor. Ha pasado tanto, pero tanto tiempo que ni yo misma me lo creo. Qué bueno que la has traido de regreso.

    Contradeciré a Anne esta vez. Creo ser la única persona del planeta a quien no le gusta Lady.

    Y mira que lo he intentado, una y otra vez. En parte por tu primera edición, allá por los años 40, creo, ¿te acuerdas? y en parte por otra, contemporánea, de Jusamawi, conocí su historia y la admiré como artista y como ser humano. Aprendí a apreciarla, respetarla y quererla. Todavía lo hago. Y la defendería igual que tú, ante cualquiera, en cualquier terreno. Pero no me gusta oírla cantar. Traté y traté muchas veces, me lo impuse como deber incluso, pero fue en vano, no pude, no puedo. Es superior a mis fuerzas.

    No puedo determinar qué le hiciste a la historia, pero está excelente. Provoca el placer inevitable de [lo que debería ser] la justicia divina en nuestras manos.

    Love and more.

  4. Letras permalink
    25/05/2010 13:22

    Encuentro con Billie OK de verdad. Mi amiga P que adora a Nina Simone seguro tiene algo bueno para grabarme o recomendar. He localizado a Borges. Se lee rápido. Efectivamente basado como Gangs en Herbert Asbury. Las esquinas de Baxter Street huelen a relato …

  5. 25/05/2010 12:05

    Letras, Negra por el género, para nada por el color de la piel. Espero disfrutaras con el encuentro con Billie.

    Anne, sé del buen gusto que posees para la música y el resto de las artes. Hacer justicia desde la ficción es una licencia que los cuentistas podemos permitirnos, más nosotros que no estamos ligados a ninguna corriente patente y volamos como escribimos, con la libertad de los pájaros.
    Abrazo recibido.

    Blopas, El 44 es un calibre mata elefantes y rompeoídos, cuando lo utilizo pienso que lo hago para ambientarme en la escena con estridentes balazos y desgarradoras heridas. Es un arma adecuada a unos tiempos duros sin perdones ni piedades. Encantado de recibir you coment. La puerta de mi blog abierta, tienes.

  6. 25/05/2010 4:05

    Un calibre 44 no puede haber dejado menos que una carnicería. Sangre y restos humanos por doquier; vaya shock, una sorprendente cura para el mareo. Apuesto mi colección de latas vacías de cerveza a que él terminó siendo médico cirujano. Añoranza de la sangre, seguramente, de ‘aquella’ sangre. Y además, un toque maestro entre héroe y justiciero: la niña negra y los pacientes. Mis felicitaciones, Eduard.

  7. 24/05/2010 23:05

    Por lo que veo Billie Holiday nos gusta a tod@s, un buen punto de unión. La descriptiva del relato es tan buena que se ve más que se lee. Un relato negro lleno de melancolía y fuerza como la voz de Billie. Al igual que piper me alegro que hayas tomado la decisión de hacer justicia.
    Un abrazo al justiciero de las causas perdidas.

  8. letrasdeagua permalink
    24/05/2010 17:15

    Pregunto ¿Serie Etiqueta Negra? ¿Cuestión Color? Punto tierno que me ha gustado. Guardaremos el secreto del mareo. Billie Holiday me espera en Google. No son ninguno Lady pero sonaban ayer cuando llegó tu entrada: http://www.youtube.com/watch?v=ZJ1tJpBl1XE

  9. pipermenta permalink
    24/05/2010 14:17

    Me considero una enamorada de Billie, de su voz, de su desgarradora voz, en la que uno puede seguir las pistas del dolor y el desamparo más humillante. La descubrí hace muchísimos años, tal fue el impacto que me causó que me inicié a la búsqueda de su biografía. Tremenda historia la de esta mujer, perdida en si misma y sus miserias.
    Una de las grandes (para mi la más grande) en toda la extensión de la palabra.
    Me alegra que te hayas tomado la venganza por tu mano y la rescataras de manera magistral.
    Un abrazo

  10. 24/05/2010 12:13

    Cuando leí este relato por primera vez investigué un poco en la vida de Billie Holiday.
    Sigue teniendo la chispa y lo he vuelto a leer entero.

  11. 24/05/2010 10:49

    Sólo por estos tres bravos Bravos ha valido la pena. Gracias por comparar mis intentos cuentistas con la literatura. Son palabras mayores.

    Un abrazo de ida y vuelta, vuelta e ida.

    LoCoDaTaR&S.Ilimitada&Minoría Absoluta

  12. Claudia Ibañez permalink
    23/05/2010 21:44

    Bravo! Bravo! Bravo!…Al menos a mí, me deja de buen ánimo, cuando reciben su merecido…La literatura nos ayuda a consolarnos de la lenta barbarie trasvestida de justicia, por jugosas comisiones. Un abrazo!

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