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▶ Golfo de Méjico/El Futuro ya está aquí

07/06/2010

A tenor de los desastrosos avatares ocurridos del Golfo de Méjico me he visto obligado moralmente a un realizar un manifiesto a favor de la  indefensa fauna marina.

Con dicha justificación y en solidaridad con los mares del planeta que el ser humano está contaminando sin cuartel, con un hocico que me llega a los pies, cuelgo la Reedición de un Cuento inspirado en la vulnerabilidad medioambiental.

◍◍◍◍◍◍◍◍◍◍◍◍◍◍◍

Amanece y contemplo asomar el sol desde la línea que corta el horizonte, en pocos minutos el resplandor deslumbrante delineará su reflejo sobre la superficie marina. Contemplo el evento natural cuando todavía es posible encararse al astro rey y escrutarlo de tú a tú, la mirada al centro de la bola incandescente que la nutre de llamaradas, manteniendo la distancia por complacer  el deseo de los seres agradecidos que lo saludan por cada nuevo día, retoñando a cada aurora y resucitando a cada crepúsculo.

Sentado frente al segundo café combinado con fármacos para paliar el dolor, enciendo el quinto cigarrillo, mostrando mis vicios miserables como si fuera a confesarlos a la más alta autoridad.

Siguiendo el trayecto perfecto del ascenso, concluyo con el poso de café cuando ya es imposible mirar a la Señora del universo sin ulcerarse las retinas. Estoy en el piso número 19 del Florida Palace, atrincherado en el ángulo sombreado de la pared encalada de una terraza de unos treinta metros cuadrados, ocupada por mesas tapizadas con mantas, sillas y hamacas de plástico fundido revestidas con toallas tachonadas a presión, dispuestas bajo la penumbra de un toldo chamuscado.

Después de una somnolienta irrealidad motivada por la guardia de la noche, siento el calor entrar en la piel, es hora de funcionar. Aún no son las 8:30 hs.AM. y el mercurio ya alcanza los 39º.

Con un acto involuntario, me acerco a la barandilla tostada para apoyarme a observar la playa que se expande desde la base del edificio. Niños compartiendo juegos con las olas, mujeres buscando el tono adecuado de bronceado, jubilados refrescándose los pies, familias enteras en remojo y un amplio surtido de sombrillas de colores. En un alterado abrir y cerrar de ojos, despierto a la realidad (Demasiadas horas sin dormir). El Palace, rodeado de agua rebosante de basura acumulada. En la pesada marea, cadáveres en proceso de descomposición.

He soñado con el pasado y despertado con la frente perlada de sudor, el sol se perfila como una titánica masa de fuego, el mar ha aumentado su nivel medio metro más, inundando los primeros pisos, devastando con su elemento líquido la estructura de cemento y metal. Un petrolero atravesado actúa de rompeolas frente al Palace, como una nave siniestra, varada frente a un rumbo desconocido.

El Mediterráneo transformado en una mancha de aceite espeso con peces y aves adheridas a la superficie viscosa, entre restos de otros naufragios, olas interrumpidas en el aire contaminado, gritos de auxilio suspendidos en la nada salada. En el cielo, una escuadra de nubarrones compone una batalla de elementos tóxicos, gamas anaranjadas y hostiles.

¿Cuánto va a durar esto? ¿Qué hemos de hacer? ¿Esperar? ¿Esperar el qué?

Oigo pronunciar mi nombre en el interior del habitáculo, enseguida escucho el llanto hambriento del bebé, Penélope, nuestra hijita de once meses. Me froto los párpados para regresar al presente, confiado en que el próximo amanecer arribe con el milagro, con la civilización que la comunidad científica destruyó. Dejo los prismáticos y recojo el fusil de asalto; golpeo accidentalmente la taza con la culata, sin tiempo para impedir su caída al vacío. Maldigo en voz baja antes de entrar en la habitación para fundirnos en un abrazo iluminado de esperanza.Penélope tiene hambre. – Dice Anna.

Hace tres meses que no tenemos contacto con el exterior. Sólo disparos y gritos aislados. Mi mujer es profesora de piano y yo monitor de baloncesto infantil. Si Dios existe, que nos asista.

Cinco minutos y tras la puerta un ruido sospechoso, nos preparamos para lo inevitable. Valoro la situación: Saqueadores; la jodida taza.

Con ellas escondidas en el armario empotrado, regreso como un soldado robotizado a por el fusil y los cargadores. Compruebo la recámara de la Block y el machete de combate, ambos cruzados y fajados contra la espalda empapada de sudor. 40º a las 9:10hs.AM.

Pego el oído a la pared que nos separa del rellano exterior, a dos metros de la puerta. Son tres, el que va por delante da las órdenes, presupongo que gesticulando. Los otros dos posicionados a ambos lados de la entrada.

Al observar el zarandeo vibrante de la cerradura, presumo al hijoputa intentando abrir. No es momento para dudas. Alzo el fusil y, espantando el silencio, descerrajo medio cargador desde el punto de mira hacia la cerradura, sin detenerme un segundo lanzo el fusil a un lado y me pego al suelo en busca de un hueco en la puerta. Incrusto la Block a través de un listón astillado y disparo contra unas rodillas, las cuales al doblarse, dejan asomar unos ojos sorprendidos entreviendo el cañón que les robará la vida. No puedo perdonar al tercero, regresaría con refuerzos.

Al atravesar la puerta como un oso enloquecido, no advierto los arañazos en la piel ni la consecuente fractura de una costilla. Tropiezo con los cuerpos yertos del piso y, en un estúpido desequilibro, la automática escapa de mi mano sudada. El saqueador se percata en el último segundo y su sonrisa me hiela las venas al tiempo que el llanto de Penélope le distrae justo lo suficiente. Caemos abrazados por las escaleras, su pistola no cesa de escupir fuego, distingo los balazos estallando contra las paredes y el techo.

Me arden los pulmones, siento el corazón a punto de estallar. No puedo permitirme buscar aliento, perdería el sentido.

Le quito el arma caliente y humeante de la mano contraída para seguidamente recobrar mi machete hundido en la garganta degollada. Su cabeza se sacude como un muñeco roto.

Antes de mi regreso, doy una ojeada a través del hueco de la escalera. Utilizo la ventana rota del ascensor y un brazo escondido debajo del cadáver del saqueador para enredar el hilo de pesca al percutor de una granada de mano.

Recojo las armas, vuelvo a la carrera hacia el armario y me desmayo después comprobar la integridad de las mujeres. Siguen vivas, Señor. Antes de perder el mundo de vista informo a Anna que no se acerque a la masacre que empieza a aunar moscas, puesto que dispuse una bomba trampa. Con todo, ella nos protegerá hasta que yo sane y salga a por alimento, después de limpiar la carnicería del sobreático y bajar la basura.

09:35hs AM, 40:30º.

La Tierra que tenemos

no la heredamos de nuestros padres,

la tomamos prestada de nuestros hijos.

19 comentarios leave one →
  1. Perico permalink
    25/07/2010 13:03

    Pese a todo, la historia es optimista y si no, que se lo pregunten a los turistas que vivieron el terror por la costa oriental mediterránea de Líbano.
    La bestialidad no tiene porqué ser militar. Eduardo la suele ornamentar con aparatos de defensa y con finales abiertos hacia la vida; pero por desgracia los resultados en la cruda realidad son otros.

  2. 14/06/2010 0:28

    Pregunta: si al final “baja la basura” ¿dónde la tira? ¿al mar? Saludos.

  3. 14/06/2010 0:26

    Entre el comment que dejé y éste, seguí regresando mentalmente a tu cuento. Ya no me importaba tanto el mensaje como esa “Etiqueta Negra” subyacente. Así que más o menos coincido con M, tu estilo negro es excelente. Veo pasar los cuadros del comic por mi cabeza. Espero el próximo!!

  4. 12/06/2010 15:24

    No he leído los comments. Eres una bestia del teclado, Eduard. No tienes límites ni vergüenza.

    La historia es impresionante y el mensaje, bueno, el mensaje es el mensaje… pero es la escritura lo que me ha dejado, no sé ni como me ha dejado, es como que la historia me hubiera agarrado por el cuello, me hubiera engullido ruidosamente y luego hubiera escupido mis despojos como al descuido… algo así.

    Well done, sweerheart. Estás en tu mejor forma, créeme.

  5. 10/06/2010 18:12

    Iba recordando el relato durante la lectura. Que quieres que te diga Edu si sabes de sobra cuando amo el mar y a todos los bichos que lo habitan.
    Sufro cuando veo a mis hermanos envueltos en petróleo. Parece mentira que no aprendamos ya la maldita lección…

  6. 10/06/2010 15:54

    Cuanta reivindicación Chrl. Que ataque a la pasividad, que bueno, no defiendo en absoluto, pero interpreto como una gran impotencia por parte de los ciudadanos del mundo entero.
    Cuando la información nos iba a hacer mejores, vamos y nos enteramos que en todos lados cuecen habas, que siempre pierden los pobres y ganan los ricos. Creo que la humanidad de a pie estamos entrando en un fenómeno social de maldecir, patalear, denunciar pero no actuar.
    La baza es de la juventud y la juventud detecta el poder del poder, la frustración en los tutores, la resignación en los hogares, los sobresueldos millonarios de los banqueros, los corruptos que no pagan cárcel, etc.

    PD Que sepas que mi comentario es más de relleno que de fundamento, y que lo hice para sacarte del temible piso Número 13

  7. 10/06/2010 15:10

    Suena como un relato futurista, una cruza entre Mad Max y Terminator I. Donde estamos como raza? no muy lejos de ahi, presumo. Con la porfía y la vanidad como armas cruzadas en bandolera, tal como tu protagonista con el machete y la Block, nos importa un soberano perno lo que sucede más allá de nuestras propias narices, ya que siempre nos salva la premisa: “es asunto de los gobiernos” o la clásica y más aún sobreutilizada “alguien tiene que hacer algo”, mientras “alguien yo” dejo los grifos corriendo, no camino una cuadra sin tomar un taxi y sobreabuso de las luces, porque total, que me cobren el consumo.
    “Alguien tiene que hacer algo”. Lástima que con tantos intentos “alguien” nace y no es para nada ese “alguien” que esperamos que haga algo.
    Un abrazote

  8. 09/06/2010 9:35

    Bienvenido Jordim, irónica respuesta que refleja una cruda realidad.
    Gracias por pasarte.

    Blopas, El calor que vendrá, la contaminación irreversible, la situación irremediable. ¿El fin de una era? ¿Por qué no?
    De momento nos hemos de ir haciendo a la idea, barajando posibilidades y preparando a nuestros hijos para un mundo imperfecto y podrido. Al tiempo que, en medida de lo evitable, podamos ofrecerles una bonita infancia, feliz y libre, antes de que se den de cara con la cruda realidad.

    Mientras, ¿Quién aboga por la fauna marina? Sólo las empresas que son denunciadas. ¿Qué ocurre con el resto? NADA.

    Un abrazo y gracias por la visita.

  9. 09/06/2010 5:52

    ¡Qué tensión tiene este relato! El calor es inaudito, ¿cuándo aflojará? Pero mientras nos preocupamos por la temperatura, la soga del mar agonizante ya ha completado la vuelta a nuestro cuello. Es cuestión de tiempo: pronto todos estaremos fríos. Muy bueno, eduard.

  10. 08/06/2010 23:34

    No nos importa lo que pase al otro lado del charco, y nos va a importar lo que pase en el charco..

  11. 08/06/2010 21:52

    Bienvenido a tu casa Ernesto.

    Yo también siento la situación medioambiental cual peligro inminente y un drama para mucha población y fauna, el orden de los productos si altera el resultado.

    Celebro te haya gustado el relato.

    Un abrazo

  12. 08/06/2010 21:38

    He llegado a tu espacio al ir leyendo tus comentarios en diferentes casas amigas de este barrio bloguero, Pìper, Anne, Claudia y algún otro. Ya me había hecho una idea previa de que encontraría un sitio interesante, pero debo reconocer que mis expectativas se han visto superadas gratamente.

    Este relato es muy bueno, aparte de reflejar una realidad dramática qué, a pesar de que muchos ven como algo lejano, creo que es más inminente de lo que pensamos como no se haga algo de verdad.

    Tendré que volver a pasar más despacio, y en más ocasiones, para ir recorriendo todo lo que contienes en este lugar.

    Un saludo.

  13. 08/06/2010 16:19

    Gracias por tus deseos Anne, se hará lo que se pueda. De momento hay 80 páginas estructurando una historia, cuando llegué a las 100 más o menos vendrá el trabajo duro, la sintaxis, el ritmo, la gramática, la prosa. Normalmente es una preselección basada en la eliminación de adjetivos, artículos, verbos, etc, quedará de vuelta en 80 o 70, entonces ésto y ésto otro, todo un proceso más técnico que artístico. Y cuando la haya repasado y reescrito cientos de veces entonces, quizás la pase a limpio. Creo de un par de años serán suficientes para hacer algo decente.
    De momento ahí está, mientras me queden energías lo tiraré adelante. Una vez escrito, otro gallo será el que cante.
    Celebro que te gustará el relato Claudia. Si, el mundo está lleno de rincones donde la realidad más cruenta supera con creces la ficción. Contra más ignorante es el pueblo más incursión del mundo civilizado padece. Llegados aquí cabría preguntarse qué significado tienen la civilización, pero el significado auténtico, simbólico y consecuente.

    Gracias por partida doble y a seguir escribiendo, aunque sean denuncias a la telefónica.

  14. Claudia Ibañez permalink
    08/06/2010 16:03

    Muy bueno el relato Eduad…me puse tensa al leerlo. Solo que no lo veo como algo futurista, hay quienes ya viven así a causa de la contaminación y del petroleo.
    En Kenia, la Shell hace más de 10 años quema el gas de los pozos a metros de las poblaciones porque le sale más barato que transportarlo, la tierra no sirve para ser cultivada, la gente muere de cancer, las mujeres abortan…pero no nos enteramos nunca. Hay un documental dando vuelta, se llama “fuego venenoso” muy ilustrativo…lo bueno es que se empiece a saber y que en la medida que podamos hagamos lo que nos toque.
    Éxitos y me sumo al apoyo virtual de Anne en tu proyecto!. Un abrazo!

  15. 08/06/2010 14:27

    Oye eduard, paseandome por los blogs me he enterado que estás escribiendo un libro. No sabes como me alegro! Cuenta con mi apoyo aunque sea virtual.
    Un abrazo,

  16. 08/06/2010 10:30

    Piper: Futuro o no futuro. Lo más triste no es que sigamos sin comprender, sino que la impotencia espose las muñecas de los que ya entendimos, o incluso, más entristecen los pasivos, quienes cuando arde el bosque miran la mar y si la mar agoniza miran hacia el bosque quemado, recalificado y en vías de convertirse en un enorme complejo comercial. Por dramáticas circunstancias, los que más.
    Micro. Menos mal que nos queda un reducto, el universo de micros, donde todos terminaremos yendo a parar, de un modo u otro.
    Anne: Loable y señorial detalle el tuyo. Que habiendo leído y comentado el mismo relato antaño, no se te rompen las uñas al volver a dedicar unas letras a éste ganso que yo soy.
    No sé si seré un buen profe, y también ignoro si debes ser muy cabezota, aunque ahora que lo dices, perfil de testaruda si que tienes,..jajaja, ¿Quién no?

    Gracias a las tres por vuestro tiempo. Seréis recompensadas por vuestra benevolencia.

  17. 07/06/2010 23:29

    Me acuerdo de este relato, me gustó leerlo y ahora lo vuelvo a leer con más gusto. Parece apocalíptico pero no lo es tanto. Menos unos pequeños detalles, es de plena actualidad. Aunque haga mucho calor en tu relato tengo escalofríos.
    Un abrazo profe. Eres un buen profe y yo una cabezota!

  18. 07/06/2010 21:09

    Estupendo Eduard, no por sobrecogedor deja de ser un muy buen relato. A veces me gustaría vivir en otra época pero allí la humanidad se habrá encargado de hacer del mundo un lugar imposible para vivir en forma de guerras y abusos.
    Salut

  19. pipermenta permalink
    07/06/2010 19:20

    Coincidencias Eduard, sangre y muerte en ese mar al que parece, tenemos olvidado. Uno no recuerda cuando lo vio limpio y sano ni en qué momento dejó de ser aquel sueño azul con el que los poetas desbordaban piropos y alabanzas. Que triste Eduar, que sigamos sin comprender, que si perdemos el mar, perdemos la vida.
    Buen relato. Y que bien que conseguiste salvarlas. Yo no pude. La realidad los sorprendió en busca de la huida.
    Es lo que merecemos por irresponsables.
    Un abrazote

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