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▶ Amores Milagros

02/08/2010

La Negra.DigitalArt. EduardBlanco

Amores Milagros Supongo PreEdición aunque no hallé el texto en el Blog, ello y que cada día estoy peor de la pelota me quita toda responsabilidad sobre causas y efectos.

✔ El viejo Tomás salió, como cada tarde, de consumar su visita con Lupita.

Era hombre de resabidas costumbres, dormía hasta el mediodía, al despegar la oreja del catre se arreglaba como un galán de cine para acercarse a tomar el aperitivo a Casa de Toni. En el interior del estrecho local partido por un mostrador, servía el mismo Antonio, un expolicía nacional casado con una rumana y patriarca de una prole de quince hijos, siete nietos y otros tres de camino.

Tocadas las tres de la tarde, con tres vinos y tres tristes aceitunas partidas hormigueando en el estómago, se dirigió a la Pensión Herminia con el santo propósito de colmar la panza con la pitanza del día, pues a la dueña del negocio, notable viuda todavía de buen ver, la cortejaba con galantes piropos cargados de ingenio y agasajo. Referidas galanterías costeaban un entrante, dos platos calientes, postre, pan y vino. Servido y complacido, se deshacía en halagos sobre la belleza de las distinguidas para quienes, como Doña Herminia, no pasaban los veranos.

Vendiéndose de modo harto políticamente correcto, Don Tomás se disculpaba alegando el deber de cumplir con la sagrada siesta, recetada a vida o muerte por el médico de cabecera, pues sin ella el corazón podría jugarle a traición.

Así que, contento como unas castañuelas, partía calle abajo con el objetivo de homenajearse con una de café y copa en el Bar América, donde los estudiantes de Bellas Artes, la academia de enfrente al local, escuchaban embelesados sus historias sobre las condecoraciones ganadas con la Legión Francesa, cuyo valor se le presuponía pues por válido no valió para ninguna guerra que terciara a su paso, por tullido, embustero y chaquetero. Sin embargo, ello no restaba inventiva cuando la somnolencia de la digestión lo liaba entre la Revolución Cubana y el vuelo de una mosca en la Batalla del Ebro.

Nada que no pudiera remediarse con la copita de anís para tonificar la mente y espabilar los sentidos. Don Tomás se mostraba versado en el arte de la conversación, cuya intención, junto con una cordial picaresca, le servía para sufragar la consumición de sobremesa poniéndola a cargo de su joven audiencia. Cuando los alumnos eran llamados a clase, Don Tomás pillaba las de Villadiego para no llegar tarde a su cita con Lupita. Cierto era que a las cinco menos cinco cruzaba la avenida con una prisa elegante, si quieren desvergonzada o burlona, con un estilo un tanto peculiar.

La mulata lo recibía con cariño y de piernas abiertas. Relaciones de esas a cierta edad no se pueden rechazar, es más, deben cuidarse aún a riesgo de dar la patética imagen de viejo enchochado. Era un precio ridículo por las alegrías que el cuerpo recibiría a cambio.

Lupita era pobre y feliz. Se sabía todas las letras de los boleros que sonaban en la radio. Le gustaba bailar y Don Tomás le daba el gusto. Bailaban agarrados a la vida la una del otro, buscando recuperar las sensaciones que apostaron y perdieron por sus malas cabezas. Lupita siempre se ponía melancólica y, entre mocos y lágrimas, contaba historias de su pasado, de cuando un torero español con aspavientos de comerse el mundo la besó en el Malecón, de cómo la trajo escondida en un baúl desde La Habana a Sevilla. De cómo la abandonó en la puta calle.

Lupita, usted ya perdió la cuenta de sus cuentos – Le decía con cierto sofocón Don Tomás mientras le sobaba el trasero. De tal guisa, entre sollozos y torpes ternuras, tomaban la cama, enredados el uno en el otro como adolescentes inexpertos, con las ropas a medio desabrochar y pasión para dar y recibir. Si bien, ambos sabían por amplia y dilatada experiencia, que el poder sexual del anciano estaba limitado por su cronómetro biológico.

Desnúdate papito mío; te llegó la hora de morir.

El orgasmo dejaba a Don Tomás fuera de combate durante unos veinte minutos, lo sentía como un aviso de la Dama de la Guadaña, otorgándole una tregua al surcado cuerpo sembrado por los males de la vejez a cambio de un flotante estado de gracia, concebido en un instante efímero, indoloro y sereno, colmado de paz y amor.

Vístete. Tengo que ir a trabajar. – Musitó ella en un suspiro, exhalando el humo del rubio sin filtro.

A su despertar, al filo del atardecer, con Lupita, arreglada para agradar asomando el ojo avizor desde la persiana del pequeño balcón, su caballero le dedicó sus piropos más románticos.

Dejad caminad a la hermosa Lupita, satisfecha y dolorida, por las calles de su Reinado. Haceros a un lado para que los aspirantes a su amor puedan verla brillar sobre el asfalto. Un pasodoble, maestro, por favor.

Se miraron en el reflejo del espejo donde él se acicalaba mientras ella lo escuchaba discernir. Él se siente solo y ella, pese a las compañías del oficio, también.

De noche todos los gatos son pardos, dice el dicho; para Don Tomás, todas las mujeres son hermosas. Lupita la Mulata no elige, se deja elegir. Pero a Don Tomás lo eligió por amor o para amar o para ser amada, fingiendo vivir algo parecido a la felicidad. ◽

15 comentarios leave one →
  1. 23/08/2010 18:47

    No me suena, es completamente hermosa en su forma y verdadera en su interior.
    Me gusta esa forma de escribir.

    Suscribo la opinión de Don Camilo…. más sabe el diablo por viejo que por diablo. Ya tienes material para la segunda, ¿ves? Además, el 90% de las películas no cubanas, sino sobre Cuba se filmaban en Santo Domingo, no sé últimamente, así que puedo conseguirte imágenes de nuestro Malecón, de los Cabarets, de las “casas de citas” (de la cual la más famosa se llamaba “Donde Herminia”), en fin, lo que necesites.

  2. Letras permalink
    13/08/2010 23:07

    El autor queda liberado del encierro en la regadera pues las que aquí moramos nos las hemos pedido todas para nos. Lindo relato. Abraçada.

  3. 13/08/2010 20:38

    Estimadas Letras, sois vosotras quienes me representáis al convertir los sonidos mediante vocales y consonantes. Ésta mezcolanza origina las sílabas, muchas y distintas, se ponen en la olla que hay entre los hombros y al primer hervor surgen las palabras, de éstas aún hay más.

    Entonces se adoba con adjetivos, adverbios, artículos, etc, si bien lo más importante y esencial es el verbo sin él no seríamos nada ni nadie. Luego se componen frases con sujetos y predicados, predicadores dando oraciones.

    Lo dicho queda dicho entre paréntesis o comillas (Más modernas pues las usan los toreros al entrar a matar y los presentadores de TV, como matar vende…¿? )

    Creo que me perdí especulando con espectaculares variedades sin más sentido que el de daros las gracias por armarme con vuestras grafías cuando me ataca la inspiración.

    Así que todos los que de algún modo entran en el presente espacio virtual es cómplice de lo que aquí se crea, a través de la fantasía, la imaginación y la relación.

    En suma, agradecido quedo con vuestra visita y comentarios a favor del autor, el cual está para que lo encierren en el interior de una regadera.

    Abraçada y Guerra a la Vulgaridad

  4. Letras permalink
    13/08/2010 18:55

    Es un relato precioso, Eduard. Te digo lo mismo que a Chries ayer. Regresaré para leerlo con sosiego aunque no comente pues o una servidora está distinta o éste es algo diferente. ¿Sabes? Sé que me lo tomo 1 mucho más en serio de lo que toca pero cuánto me gustaria leer al Eduard que no nos enseñas aquí. Y, aunque las he echado de menos ¡qué bueno que no hubo armas! Otro abrazo.

  5. 09/08/2010 1:43

    Me uno al coro de alabanzas. Este, a diferencia de otros de tus cuentos en los que la longitud del relato es la exacta,se me hace corto. Creo que en Don Tomás hay una novela. En unas pocas líneas nos dejas con las ganas de conocer su vida y milagros y la de todos los personajes que asoman la cabeza.

    Don Tomás se merece más. Déjale que nos cuente.

    Don Camilo

  6. 09/08/2010 1:02

    El mundo es bello al menos a ratos. Esta noche lo es.

    un abrazo

    me gustó si y mucho, tanto que se me quedó grabado en las retinas…

  7. 08/08/2010 23:27

    Concha, Eres un sol, con lo bien que vives y te acuerdas de los pobres. Te mereces un cielo.
    Mi lobita, las cadenas que se precian de depredadoras reponen sus éxitos en verano. Yo hago parecido, aunque la verdad es que no sé si los colgué en invierno o no.

    – fingiendo vivir algo parecido a la felicidad – Esto te gustó eh??. Sólo por ello, esta noche soñaré que el mundo es bello.

    Hocico caliente, belfos lujuriosos, deseos dorados, exprimir y beber de un trago.
    please, se feliz

  8. 08/08/2010 22:32

    Aquí estoy. Cierto es a mi también me suena mucho el relato y los ojos de la morena aún más.
    El amor surje en cualquier lugar siempre que halla dos almas dispuestas a ello. Da igual el dolor, la pobreza o la soledad.
    Menudo relato…recordaba partes. Es tan real que bien podrías estar describiendo a un señor de mi barrio y a una señorita a la que lleva de la mano.

    [fingiendo vivir algo parecido a la felicidad]

  9. Concha Huerta permalink
    06/08/2010 13:32

    Me alegra reencontrarme con tus relatos palpitantes de vida. Que bien dibujas tus historias con palabras. Un saludo

  10. 05/08/2010 9:54

    Micros: Es posible que te suene. Lo cierto es que soy tan desordenado que me encuentro cuentos por todos los lados y algunos no recuerdo si los colgué o no.

    Piper, pues no sé. Tengo la chifladura de querer ir de autor, pero el calor me deprime y ya no lo veo tan claro. Leo más, me comparo y me pierdo en un mar de dudas. No obstante, que me lleguen estos comentarios hace que recupere algo de confianza.

    Anne: Que bien dices. Esculpidos y cincelados por los colmillos de la vida.

    Nunca tendré las gracias necesarias para repartir como merecéis. Si bien, millones de gracias por todo.

    Extremendo Puro

  11. 04/08/2010 14:46

    Salgo un ratito de mi sopor veraniego para leer y alabar tu prosa cada día más sosegada y precisa, habitada por personajes entrañables esculpidos por la vida.
    Enhorabuena y un abrazo,

  12. pipermenta permalink
    04/08/2010 14:21

    Resulta tan fácil de leer, tan cotidiana y cautivadora, que me encanta. Me encuentro en el lado de nuestra amiga chrieselli. Tu agilidad a la hora de retratar estos personajes, moldeándolos a tu antojo, sin dejar de ser tú, les confiere una ternura especial.
    Me gustaría encontrar más textos tuyos de este tipo. Contiene poesía de asfalto, esa que me vuelve loca. La verdad, se te da de lujo, lujazo.
    Un refrescante abrazo, es decir, desde la distancia.

  13. 03/08/2010 22:18

    Me alegro del regreso Eduard. Esta historia tiene un regusto a gentes de otros tiempos con sentimientos universales.
    Salut
    PD: ¿es posible que me suene de algo?

  14. 03/08/2010 16:15

    Que duda cabe que debo de abandonar de inmediato mis labores para mostrarte mis respetos a resultas del comentario que me dedicas.

    Creo que el cuento se inspira un poco a una mezcolanza de estilos americanos, de estos que tu tan bien dominas, de aquí que te haya sorprendido quizás más que gustado. Ambas emociones las agradezco de todo corazón.

    Más aún cuando desaparezco sin despedirme y aparezco de igual modo, con todo tu sigues ahí para lanzarme unas palabras alentadoras.

    Respecto al meollo de la cuestión, si es cierto que cuando elevas la edad de los personajes y logras hacerlos creíbles, las historias adquieren un tono más maduro e inteligente.

    Me encantan Lupita y Don Tomas, aferrados a sus recuerdos, sin renunciar a los adornos de sus sueños, retomando las ilusiones del pasado aunque sean para un ratito al día.
    Yo ya me veo más cerca que lejos de estas lindes.

    ¿Cómo te va con el Taller? ¿Le sacaste provecho? Seguro que si.
    Eres un Sol con Tendido a la Sombra

    Kiss and molta sort + un abrazo cálido y caluroso.

  15. 03/08/2010 15:59

    He leído muchas historias en tu blog. Muchas de ellas me han dejado pensando largamente si tenemos esperanza como seres humanos, muchas de ellas me han encantado en su composición, pero esta mi querido Eduard es de las mejores que he visto por aquí.
    Como vas hilvanando el día de don Tomás, como dibujas los personajes que le hacen compañía, como pincelas la relación con Lupita y finalmente y sin juzgar, dejas un hilo de esperanza colgando de la relación “especial” de estos dos entrañables caracteres.
    Me pongo de pié para aplaudirte. Ni yo lo hubiera mejor😉
    Un abrazote y bienvenido de vuelta

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