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► Principio o Fin

26/08/2010

La Protección de la Especie

Los analistas mediáticos coincidieron en la raíz del problema. La culpa era de los bancos. Los banqueros se sirvieron de las posiciones favorecidas por los políticos, cuando no al revés.

Pero, maestro, si se demostró que el sistema capitalista les arrastró a la situación límite, ¿Por qué ese empeño en refundar el mismo mal?

Porque la codicia no conoce límites, los que tenían dinero en los paraísos fiscales no quisieron devolverlo, los que antes ostentaron un pedazo de poder despreciaron las ideas y las necesidades del pueblo. Porque los humanos somos olvidadizos por conveniencia, y unos verdaderos desastres a la hora de prevenir los riesgos.

Pero las antiguas civilizaciones, ¿No sirvieron de ejemplo?

Puedes jurarlo amiguito. – Aseveró el maestro después de escupir sangre contra el fuego – Los fuertes acabaron con los débiles. Un nuevo orden entró en escena, motivando fenómenos sociales tales como la expansión de la pobreza en los países ricos. Los gobiernos establecieron duras leyes en contra de la inmigración ilegal, la más grave quizá fuera introducir vigilancia policial en los hospitales, en los comedores gratuitos y en las organizaciones no gubernamentales.

Los inmigrantes dejaron de acudir y enfermaron – Asoció con acierto el muchacho inglés de rostro pecoso y el pelo rojo erizado.

Muy bien Marc, y ¿qué ocurrió entonces?

Los contagios.

Adivinó Joseph, el menor de los cinco, quienes escuchaban atentamente en derredor al calor chispeante de la hoguera, entre las paredes de las oficinas de lo que en su día fuera una gran empresa textil.

Pandemias, pestes, la humanidad conoció los tiempos más crueles a resultas de la peor depresión económica de su historia. Guetos, barrios, poblaciones, ciudades, exterminios provocados por las acciones del terrorismo, vandalismo armado de violencia gratuita y asesinos que quedarían impunes por los crímenes cometidos.

El maestro, un tipo de unos cincuenta años, flaco y demacrado, instruía a los chicos durante las anochecidas. Era un elocuente orador con antecedentes en historia del arte. Una metástasis en los pulmones le atormentaba los sentidos al respirar. Intuía su muerte a corto plazo y la cuestión le perturbaba, aquel hatajo de muchachos debía resistir a toda costa, pues de ellos dependía el nuevo mundo, el mensaje que escondía la información con la cual les nutría las mentes cada noche. El salvoconducto para las generaciones del porvenir.

Yuleydi tenía trece años y estaba embarazada de Walid. El profesor Person les guardaba un particular afecto. No simbolizaban solamente la esperanza del milagro celular, sino que también eran portadores del amor más puro.

Maestro.

Reclamó Oliver, de unos nueve o diez años y afectado por una anemia que le marcaba el cuerpo entero con decenas de moratones violetas.

Dime pequeño héroe del futuro. ¿Cuál es tu pregunta?

Tú nos dijiste que las distintas religiones separaron las culturas. Entonces ¿Se pusieron de acuerdo para destruir el mundo?

Después de la risa, el profesor rompió a toser, contrayendo los labios como un pez fuera del elemento líquido. Los chicos le observaron en considerado silencio y disimulada preocupación. Yuleydi se incorporó para ponerle la manta sobre los esqueléticos hombros al viejo catedrático. – ¿Estás bien maestro? – Quiso saber mirándole con ternura. Cargando con el peso de los seis meses de gestación en su interior. Walid enseguida fue junto a ella, reproduciendo sus movimientos como si fuera su sombra. Yuleydi era finlandesa y blanca como la nieve, Walid era somalí y más negro que la noche.

Una semana más tarde, buscando la biblioteca de la ciudad en ruinas, el maestro les abandonó, obligándolos a continuar sin él. Inspirado en los instintos animales, buscó un lugar apartado donde poder agonizar en soledad y expirar sin provocar desánimos. Días después Oliver se marchó de la misma forma.

A los dos meses y medio, Yuleydi dejó la vida a cambio de un bebé sano con unos hermosos ojos celestes. La llamaron Esperanza, una niña preciosa. Walid invirtió su tiempo en educarla, Marc y su hermano Richard murieron, uno tras otro, por falta de medicamentos. Al fallecer Walid, Esperanza se quedó literalmente sola en el mundo.

¿Llegará Esperanza a perpetuar la especie?

¿Será el final de la civilización presente?

¿El principio de una nueva era?

17 comentarios leave one →
  1. 14/09/2010 19:16

    El destino pasa mientras uno reflexiona sobre si coexiste o no. El cúmulo de hechos y acciones que intervienen en nuestro entorno inmediato, evidentemente vinculado a nuestra misión. Eso me ha parecido entender en tus palabras universales.

    Sin embargo, pensando así, dónde debería ir la existencia, cual sería su grado, qué sentido tendría. pues yo, en particular, entiendo tus palabras como la descripción de la existencia.

    El destino, según mi humilde parecer, podría ser la convergencia, el instante en que el azar aparece, cuando en la novela leemos el reencuentro de los amantes, cuando ya no importa el cómo ni el porqué, sino el quien. Cuando la fortuna te sonríe sin llamarla, cuando la adversidad te ataca a traición, mis reacciones, nuestras reacciones, el producto de nuestras decisiones en esos justos instantes de pensamientos instintivos e irracionables, la respuesta de nuestra capacidad ante la situación más extrema.

    Eso escribe el destino, el resultado de dicha respuesta, la consecuencia, lo irremediable. La huella que deja nuestro paso en el cemento fresco.

    Si es difícil e imposible, es increíble pero cierto.

    LoCoDaTaR

  2. 14/09/2010 18:11

    🙂

  3. 14/09/2010 18:10

    PS: Para no ponértelo TAN difícil, querido Edu, digamos que pienso que el destino es algo que forjamos nosotros mismos con cada una de las decisiones que tomamos, con cada uno de nuestros aciertos y cada uno de nuestros fracasos, siempre en relación a lo que es nuestro propósito básico en la vida. ¿Mejor?

  4. 14/09/2010 18:07

    Lo que nunca he podido resistir es el llamado del Maestro Sócrates. Me declaro vencida. El destino es el lugar donde vas a parar INEXORABLEMENTE. Desde luego que existe, no hay duda de ello: siempre vas a parar a algún sitio. Lo que es deliciosamente discutible es quién lo dicta o quién lo forja o quién lo decide.

    Los griegos pensaban que eran las Moiras, (o las Parcas que Joan Manuel espera que lo vayan a buscar un día, y que entonces empujemos al mar su barca, con un levante otoñal…) y otras culturas le han dado mil nombres. Son dioses o diosas o semidioses o semidiosas con poderes de suprahumanos.

    Yo pienso que sí, que es así. Hay dioses que dictan y escriben nuestro destino y desde luego que como dioses al fin, tienen el poder para dictarlo. Somos nosotros mismo: dioses en estado patético, amnésicos de nuestra verdadera esencia. Inutilizados a fuerza de equivocarnos por eones.

    Ya. Ese es mi concepto. Jejeje.

  5. 14/09/2010 16:12

    El destino existe, no existe, un debate eterno que no es más que una percepción de unos y otros.
    Para poder opinar sobre el tema debería conocer el concepto que tiene cada cual del destino, a partir de ésto podría ofrecer un argumento adecuado.
    Esperar es similar. El que espera desespera, pero más desespera el que no sabe lo que le espera.

  6. 13/09/2010 22:58

    Estoy TAN de acuerdo con lo que ha escrito el Sr. J, que me muero de ganas de comenzar una interminable polémica al respecto… pero no lo haré. ¡Resistiré!

  7. 12/09/2010 23:31

    El destino no existe. Enfrentarse al destino es enfrentarnos a nosotros mismos. La última superviviente no se puede llamar esperanza, no tiene por qué esperar. Su único nombre posible es Decisión. Ella la tiene en sus manos.

  8. 07/09/2010 15:38

    Cuando entras en esta puerta, donde están guardadas estas historias, me queda, además de leerte con atención, mandarte un abrazo gigante.
    En este lado del planeta, la señorita Esperanza nos golpea de tanto en tanto, liberándonos de nuestra modorra. Si no me crees, pregúntale a 33 fulanos que están tomando desayuno a esta hora, a 700 mts de profundidad, seguros de ser rescatados.
    Saludos😉

  9. 03/09/2010 0:00

    Edu, ¡eres un optimista desinformado! Hemos pasado por esto muchas veces, como civilizaciones y como especies…. que tengamos amnesia congénita ya es harina de otro costal.

    No te voy a aburrir a muerte con la cantaleta de que a lo que realmente somos los llamados seres humanos es imposible matarlo, ni con viruses, ni con deficiencias mineralógicas, ni con metástasis, ni con hambrunas, ni con pestes, ni con bombas H, ni con democaciacristianas, ni con inquisiciones, ni con guerras, ni con iglesias…. ni siquiera con siquiatras en pleno ejercicio de sus discapacidades. Volvemos, volvemos y volvemos a volver. Regresamos, pues. Retornamos. Reaparecemos.

    Claro, como te decía, no voy a aburrirte con nada de eso, así que sólo te diré que aparte del contenido “realistamente” negro; del punto de vista de atrapados-sin-salida, es una entrada muy bien escrita. Mi estética personal no llega a tales profundidades, por lo que no puedo decirte que la encuentro hermosa, como otras decenas de cosas que has escrito. Pero la habilidad, el talento y el genio igual están ahí, a la vista de todo el que quiera ver.

    I miz U 2. Love and abrazos varios, deeply purple.

    M forever.

  10. 01/09/2010 22:24

    Un relato como de fábula. Tal vez esta esperanza salve la especie y tenga una hija a la que llame Milagro…y esta logre que por fin, la historia no se repita. Un gran abrazo Eduard!

  11. 01/09/2010 21:02

    PiPeR Preguntas, cuestiones, respuestas, consecuencias, veras, caminos, sendas, destinos colaterales todos.
    PD Vente conmigo, con el romero en flor, los cañaverales y el arroyo cantor.

    Letras, me niego a creerlo. Tus inquietudes te devolverán inevitablemente a la necesidad de la comunicación. así que no te diré adiós.
    Hasta luego.

    Ernesto, la especie perecerá, una nueva llegará y nos estudiará. El planeta, con sus parches y sus heridas, seguirá en la galaxia. Creo yo, vamos.

    Anne, Ni principio ni fin, yo no lo hubiera dicho mejor.
    BichejoChungo

  12. 01/09/2010 20:26

    Esperanza es un buen nombre para un comienzo y también lo es para enfrentarse con la codicia humana que no tiene ni principio ni fin.
    Un abrazo, bicharraco

  13. 31/08/2010 18:04

    Desgraciadamente, la nueva era será como todas las anteriores y las que siempre resurjan, con los mismos errores y con idénticos males, salvo que se produzca un cambio de especie.

    De todas formas, siempre quedará una Esperanza.

    Relato para la reflexión. Un abrazo.

  14. Letras permalink
    30/08/2010 19:04

    Todas Letras pasamos a despedirnos. Interesante interrogante. Me recordó al Mecanoscrit de Pedrolo por la soledad en el mundo. Jamás escribiré tres palabras seguidas bien pero mereció la pena intentarlo. Muchas Gracias por todo Eduard. Abraçada i molta molta sort.

  15. pipermenta permalink
    29/08/2010 23:36

    Buenas preguntas y mejores respuestas.
    P.D. Yo, a tu vera, siempre a la verita tuya…

  16. 27/08/2010 22:10

    Gran Novela que nunca pasará de moda.
    Una abraçada

  17. 27/08/2010 16:37

    Triste destino, no sabemos si la Esperanza alcanzará para salvarle.
    Salut

    PD Tu texto me ha hecho pensar en “El señor de las moscas ” (y no lo digo por la foto).

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