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► Prejuicio (Extracto)

12/09/2010
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◤◢LOST in INTERNET

El viejo halcón al acecho de la joven liebre. Mis paseos se convirtieron en pesquisas para descubrir en cuál de las salas estaría, para ello tal vez necesitara saber qué le ocurría. Tema harto peliagudo si llegara a averiguarlo, pensé cargado de dudas fluctuantes. Ante el estéril titubeo, me decidí por una búsqueda intuitiva, perseverante y paciente. Ya habría tiempo para preguntas, pensé sometido a mi ignorancia, pues desconocía lo que el destino me deparaba en breve, cuyo objetivo no era más que una labor burocrática y cíclica.

Pensar como una muchacha de veinte y pocos años, flaca, solitaria, tímida.

Síntomas visibles, diagnóstico posible, posición social, bulimia, anorexia, drogas, trastornos mentales, digestivos, respiratorios.

Desde un ámbito rigurosamente detectivesco, podría alegar que en estas lides poseía más capacidad intuitiva que intelectual. Con descritas reflexiones fui aproximándome hasta el vestíbulo del hospital, donde confluía el grueso del público a tenor de las oficinas y la zona de urgencias bajo la sala de espera del mismo. Cruzado el pabellón principal, dominado por una estructura de arcos y columnas, diseminadas en las escalinatas de acceso, decenas de personas tomaban el sol de finales de Abril o esperaban para  encontrase con alguien.

De imprevisto, un tipo camuflado en el interior de un pijama de la sanidad pública me pidió un cigarrillo entre expectoraciones y carrasperas.

No gracias – Respondí agradecido por la pista y satisfecho por no haberle dado ni los buenos días, pues entregado como iba, guiado por una intuición armada de refranes propicios para cada situación: Saber más por viejo que por diablo; oler a aquel ser infame como el eventual listillo de profesión, sin errar dejo dicho, porque siguiendo su rastro comprobé su campo de acción calculando los beneficios en pitillos, monedas y bocadillos. Con el resultado multiplicado por horas y días obtuve una cifra más alta que la del salario mínimo interprofesional.

Así invertimos el tiempo los viejos, en causas absurdas a simple vista, pero de vital importancia en el reino de la senectud.

Prejuicio creo que se llama.

8 comentarios leave one →
  1. 15/09/2010 13:03

    El hospital, mundo especial, diferente, en el que todo se trastoca. Y no me refiero alos cuerpos dolientes, heridos, mutilados, sino a la percepción de un ambiente en el que cualquier cosa es posible.

    No vale mirarlo desde el pasillo, hay que sumergirse en él, en los pasillos, las UCIS, quirófanos, salas de urgencia… Eso si, con cuidado de que no se nos note la locura y terminemos atados.

    Abrazo.

  2. 15/09/2010 12:50

    Capitulos totalmente opuestos a lo imaginable dios que bien suena, con tiros y amores furtivos ai ai ai me estoy frotando las manos como una mosca que esta a punto de atacar.

  3. 14/09/2010 23:16

    Enriquecido de historias parecidas pero nunca iguales son los hospitales…gracias por salir del escondite y regalarnos el placer de leerte una vez más Eduard y cada vez más en el extremo inalcanzable de la perfección! Un fuerte abrazo lleno de alegría de volver a leerte!

  4. 14/09/2010 16:04

    En aquellos tiempos los barbados se comían a los pajaros de los arboles (Sin acento, evidentemente)
    Pues ya ves en lo que estoy. De pulidor, enfermero y de últimas; por si me faltaban tonterías de que preocuparme, el universo Symbian, la conectividad del último móvil, si hace café solo o si lleva ducha de emergencia.
    Pero si, puliendo. Y es un gozo oír comentarios como el tuyo, pues es una labor ingrata que con nadie comparto.

    Y pulir por pulir hay capítulos totalmente opuestos a lo imaginable, con tiros y amores furtivos, lejos del mundo y de mis raíces, y…ya está, cualquier día meto un tiroteo en Bruselas con la hija del cónsul de….

    Gracias Reina

  5. 13/09/2010 23:05

    Pero mira que eres bárbaro y canalla, Eduard, haciendo sufrir a una de tus más fieles amigas. Buscando consuelo de madre, hasta ha decidido ir a llorar sus penas a orillas del Sena, en la tierra que la vio nacer….. A pesar de eso y de ser tan desobediente, no me queda otro remedio que felicitarte por este otro pedacito de la historia, a tu estilo LocoDatar pero pulido hasta que brilla.

    Guerra avisada no mata soldado (otro refrán para tu colección).

  6. 13/09/2010 9:44

    Ooooohhh, ¿Por qué me dices estas cosas Anne? De todos modos no me ido, sólo estoy escondido.

    Micro, sempre amunt. Nunca se olvida. Aunque ande por los laberintos y los pasillos.

    Saludables abrazos, sentidos a distancia corta.

  7. 13/09/2010 7:40

    Un gusto encontrar tu extracto, aunque me perdí por algún pasillo y me reencontré con un estraperlista de poca monta.
    Salut

  8. 12/09/2010 23:50

    Los hospitales están poblados por una fauna digna de mirar bajo lupa, siempre me siento perdida en sus pasillos, absolutamente lost, como lost me encuentro en wordpress desde que te has ido.
    Un abrazo,

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