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▶ Extracto al Azar (Amores Secretos)

21/09/2010

◧ Secuencias Sueltas

Andrea, nerviosa, extendió los brazos, como para digerir las palabras, abriendo los dedos de las manos, afilándolos con impotencia, conmovida por lo oído hasta el momento.

– Antes que escuchar sus benditos reproches. – Respondí elevando la voz, dejando caer la cabeza contra el pecho en un gesto de íntima vergüenza – Hay que vivir eso a diario para saber lo que duele. Que te estén recordando cada minuto lo que hacen por ti, olvidando quien fuiste. Cuando lo diste todo y después,… Bueno. Supongo que es de ley entre tarados. Tampoco me quedaban más opciones.

Nadie quiere saber nada de los enfermos; es un hecho. Ella se materializó en el enemigo más destructivo. ¿Cómo era aquello que decía?.. – ¿Qué culpa tengo yo? Cómo si hubiera sido yo quien te enfermara, – o algo parecido. Llegó a culparme de todo cuanto no pudo hacer realidad en la vida, viajar, conocer gente, estudiar una carrera, ser feliz. Sin duda, exactamente lo mismo que tampoco hubiera hecho sin mi.

Después del almuerzo la morriña se coló para adormilar a los cuerpos presentes. Con las directrices horarias distorsionadas, dejamos que nuestras mentes vagaran libres por el laberíntico universo de los sueños.

Si hay algo realmente cierto sobre el factor tiempo en los hospitales, es que uno sabe cuando entra, pero jamás cuando sale.

Al acostumbrarse a dicha pauta no escrita, dormir o descansar se convierte en un estadio relativo.

El brazo de Andrea se abrazaba a lo largo y ancho de mi cintura, sentada en el sillón del acompañante e inclinando su cuerpo hacia mi, la cabeza acomodada en el hueco de mi cuello. Dormida de una manera etérea, una muñeca de carne y huesos con alma y corazón.

Haciendo acopio de mi escaso arrojo, llevé mi mano hasta su cabeza y acaricié su pelo carmesí. Sentí el hervor en la sangre, la energía metafísica desplegando una alegría pura. Ella suspiró y mis brazos le ofrecieron la seguridad precisa para seguir navegando en el sueño.

Cuanto más la miraba más me cercioraba de la veracidad de mis sentimientos. Sin embargo algo me preocupaba de sobremanera, tal vez a tenor de mi dilatada vanidad en los campos del amor, aunque ésta explicación de poco me servía para hallar una solución. Me había parecido percibir un sentir recíproco, entrever en sus vidriosas retinas un brillo más allá de la ternura, ligeros estremecimientos de su piel entre mis viejas manos.

No podía dejar que ocurriera, no podía destrozarle el corazón, sin embargo por otro lado, lo más probable es que fueran las impresiones confusas de un condenado vejestorio.

– Eh. Me he quedado dormida. Joder. ¿Qué hora es abuelo?

Despertó con los ojos hinchados como pelotas de ping-pong.

– No lo sé Andrea. Yo también me he dormido – Mentí.

– Vaya. Joder. Deben de estar buscándome. Rápido Max, un cuento para esta noche.

– Un cuento para esta noche. – Repetí como el eco – Escogiendo uno al azar.

Antes de partir, me besó en la boca. Un beso inocente, dulce y enigmático. Con todo, era la primera vez que lo hacía. Sentí un exaltado cambio de ánimo, el espíritu en la cima más alta.

En el camino de regreso hacia su pabellón, Andrea se cruzó con un gato pardo que brincó desde los setos. El animal, caminando a paso sosegado, se asentó un instante sobre sus posaderas, de frente a la llegada de Andrea. Ella pudo apreciar que le faltaba un ojo y que su pelaje en realidad era de un blanco lácteo, como en el relato del viejo. Entonces, cuando apenas les distanciaban un par de metros, el pequeño felino dio un giro y desapareció por debajo de los matorrales.

– De noche, no siempre todos los gatos son pardos.

Dijo Andrea, apresurando el paso.

24 comentarios leave one →
  1. 03/10/2010 17:04

    Me encantó que te encantara la ilustración, se titula Solana, es de cosecha propia y la favorita entre los bien entendidos amantes del arte.
    Siempre he probado darles voz a quienes no pueden expresarse por éste medio que es la red. Creo que entre todos hemos de valorar la situación de los enfermos, los cuales ni fuerzas tienen para contar sus desventuras. Que al fin y al cabo son la historia de una vida tan valiosa como la que más.

    Gracias múltiples por tu comentario y por el cumplido artístico.

  2. 03/10/2010 7:50

    Me encantó la úlitma ilustración. Llegaron además algunas palabras como la de los enfermos, es tan desagradable y tedioso ese peso, tanto hasta que ofende ver a una persona bien, o sino se ofende quien está enfermo le hacen sentir lástima de sí mismo con las miradas reprimidas.

  3. 01/10/2010 23:12

    Visto así, parece que tienes razón. Pero he visto que hay miles de cosas que podemos predecir, Edu. Que no queramos hacerlo, porque pensamos que no nos conviene es otra cosa. La predicción es simplemente mirar el futuro. Nada del otro mundo, como comprenderás.

    Lo difícil para nuestra especie no parece ser predecir, sino mirar. Tanto que la mayoría de la gente ha sustituido el mirar por el pensar.

    Los errores de los que hablas no son de predicción. Se deben a dos cosas solamente. La primera es una necedad genética de tener-que-estar-en-lo-correcto. Estar equivocados es equivalente a morir para demasiadas personas. La segunda es la incapacidad para mirar. Se “escucha” y se “piensa” en lugar de pura y simplemente observar. Con los ojos cerrados, y los oídos abiertos a cuanto disparate, discurso incendiario u opinión descabellada se propaga, es IMPOSIBLE determinar quiénes son realmente los enemigos o los malos de la película. Y sucede Bosnia y todo lo demás.

  4. 30/09/2010 23:08

    Tan impredecible como inevitable, o acaso no es cierto que somos unos ineptos a la hora de prevenir, que sólo pensamos en el futuro, eufóricos por nuestras posibilidades y cayendo una y otra vez en los mismos errores.

    Acaso después de los campos de exterminio en la II Guerra Mundial evitaron que se volvieran a producir calamidades semejantes, Sudáfrica, Serbia, Bosnia. Significó el muro de Berlín el fin de las fronteras, Israel, Palestina, etc.

    Tan inevitable como impredecible, como cuando nos traicionan nuestras propias palabras, esclavizándonos y quitándonos el poder que otorga el silencio, del cual éramos dueños.

    En resumen, somos inevitables.

    Supongo creer.

  5. 30/09/2010 21:52

    ¿E impredecible, por tanto?

    No lo creo. Pienso que es más simple que eso. Se trata sencillamente de buena comunicación: envías algo, alguien lo recibe y ese alguien a su vez envía algo…. alcanzar y retirarse, como el mar, como casi todo.

    Beach girl

  6. 30/09/2010 16:17

    Creo en esa complicidad porque creo que hay gente de todos los colores y clases, entre ellos los que bien puedan sentirse más cerca de lo que yo escribo, cómo, o el por qué. Los pequeños detalles a veces hacen grandes los gestos por su convergencia o relación casual con nuestros pensamientos o ideas. Creo.

    Supongo que podríamos denominar este entorno delictivo como de crimen desorganizado, a resultas quizás más peligroso por más caótico e incoherente.

    Going to California

  7. 30/09/2010 7:15

    Lo que dices de la complicidad dellincuencuial es más cietto de lo que parece. Es el tipo de cosas que siempre se dicen, pero no siempre se saben desde las entrañas, que es como debe ser. Insisto en tu maestía, entonces, en esta rara especie de crimen organizado.

    Whole lotta love, my idem!

  8. 28/09/2010 10:27

    Un loro??? yo quiero un loro😀
    (ya ha salido mi lado infantil) eso es lo que querias verdad!!

    Sublime es el adjetivo que más he utilizado en este rincón de internet y no me cansaré de hacerlo.

    abrazos, mordiscos y choque de patas hipotéticas por ese gran texto

    miau miau miau

  9. 26/09/2010 11:57

    Estimada y añeja Añea,
    tus palabras siempre son pocas para mi alma de octogenario perturbado. Gracias por tus mordisquitos, pues con dilatados aullidos al gajo de luna que asoma esta noche de cazadores y cazados, celebro que te gusten los monólogos de mis personajes.

    My Milla, voy y vengo, por el camino yo me entretengo. Sublime es una palabra importante, que la uséis para conmigo es un honor total.
    La intención que persigo al escribir es sugerir la situación, el personaje y sus emociones. Procuro ser neutral como creador y que los sentimientos que afloran vayan en complicidad con la opinión del lector. Cómplices, lectores y autores, sin alguna de las dos partes la fábula dejaría de serlo.
    De verdad de la buena que tu crítica me ha sentado como un Martini en la hamaca, junto a la piscina donde se nadan y se broncean mis ninfas en top Lesd Zeppelin.

    De corazón, que os adoro y os compraría, si pudiera, un loro
    .

  10. 25/09/2010 23:10

    My darling Edu, voy y vengo y regreso y aparezco y desaparezco y me pierdo, pero no dejo de estar más cerca de lo que parece. No conocía este pedazo o huyó de mi memoria, sin permiso. (Obvio, nunca se ha visto una huida “permitida”). La desventaja de llegar tarde es que ya se usaron todas las palabras. Era sublime la que iba. Me encanta la forma tan especial que tienes de decir tantas cosas sin decirlas. De hacer que sea el lector quien se las figure en el aire…. supongo que esa es la escencia de lo sublime… al menos de la sublimación…. al menos en su acepción de las ciencias físicas. No sé si esto se aprende o es un estilo o qué cosa es. Pero sea lo que sea, está muy muy MUY bien hecho!

    Besos y abrazos de todas clases, colores y sabores para ti.

  11. 25/09/2010 18:50

    Deberías ver esto: http://klimtbalan.wordpress.com/2010/09/12/mario-ambrosius-ma-poupee-japonaise/ hablando de muñecas🙂

  12. 25/09/2010 18:49

    Siento que no he comentado lo suficiente, que se me queda algo en el tintero pero no sé que es…
    Te señalo lo que más me ha gustado del texto en lugar de aplausos generalizados ok.

    [Dormida de una manera etérea, una muñeca de carne y huesos con alma y corazón.]

    [Cuanto más la miraba más me cercioraba de la veracidad de mis sentimientos. Sin embargo algo me preocupaba de sobremanera, tal vez a tenor de mi dilatada vanidad en los campos del amor, aunque ésta explicación de poco me servía para hallar una solución. Me había parecido percibir un sentir recíproco, entrever en sus vidriosas retinas un brillo más allá de la ternura, ligeros estremecimientos de su piel entre mis viejas manos.] Joder abuelo esta parte es sublime!!!

  13. 23/09/2010 21:09

    Por aquí decimos que ves la paja en el ojo ajeno pero no la viga en el tuyo. Sin embargo, ninguno de los casos es el tuyo. Tu, no es que sepas despedirte, es que además, sabes estar.

    Interiorista interiorizado, a tu servicio.

  14. 23/09/2010 19:53

    Vale por la despedida a la francesa! Siempre se ve el defecto en el ojo del vecino!

  15. 23/09/2010 18:23

    Ernesto, los vínculos sobre la vida, el bien y el mal, lo bueno y lo malo, que se respira en los hospitales es resultado de los sentimientos a flor de piel, en extremas situaciones, aveces críticas, tanto propias como de de terceros. Es, también, donde la conducta de la naturaleza humana se comporta ¿Como si le fuera la vida? Adaptándose a su nuevo habitad más cercano a lo inmaterial.
    Gracias por la visita

    Micros, Santa Tecla, y a disfrutar. cambiar una siesta por uno de mis textos es un lujo que me deja sin palabras.

    Anne, ¿También tu buscas el fármaco precioso? ¿Ese que devuelve la cordura y el sentido común? ¿El que enseña a amar y deja que te enseñen? Si lo encuentras avisa, que por aquí vamos necesitados.
    No sé si despedirme a la inglesa o a la francesa o a la catalana. Bueno, en lugar de una despedida lo dejaremos en un hasta luego.

  16. 23/09/2010 17:01

    Allí está en tu texto, ocupando un lugar de honor: el cariño, el fármaco que falta en muchos hospitales, fármaco necesario para paliar el dolor, la soledad, el tiempo que se estira como un chicle. Me ha gustado mucho el estilo depurado pero suelto.
    Un abrazo,

  17. 23/09/2010 15:45

    Hola Eduard, a esta hora de la tarde, de un dia de fiesta mayor no me apetece nada más que leer tu relato y regodearme en lugar de ir a dormir una necesaria siesta para que se acabe de evaporar la resaca que Mishima y cinco copas sin ánimo de molestar me han dejado
    “Con las directrices horarias distorsionadas, dejamos que nuestras mentes vagaran libres por el laberíntico universo de los sueños”
    Salut
    Cada dia millor, i sense Messi.

  18. 23/09/2010 9:39

    Xmna, estás en tu casa.
    PD Celebro tu buen gusto.

  19. 23/09/2010 6:15

    Me ha gustado.

  20. 22/09/2010 23:24

    Insisto en los comentarios anteriores. Como buen conocedor en carne propia de largas estancias, has conseguido recrear las mil sensaciones que recorren los hospitales y los que por allí desfilan; el miedo, la inseguridad, la necesidad de cariño, de amor, el contacto físico con la gente, la angustia, y también por el contrario, la aceptación, la sensación de seguridad, de estar protegido, de sobrevivir a todo, la adaptación a lo peor… y una lista casi infinita.

    Todo eso, con un gran manejo de las palabras, y hasta con su pizca de ironía fina, de crític, has conseguido plasmar.

    Gracias por regalarnos tu texto. Un abrazo.

  21. 22/09/2010 9:54

    Hija del Cariño Sincero. De todo hay en la Villa del Señor, ternuras y tristezas experimentando juntas, luchando y resistiendo. Es una realidad, cruda y genuina.
    Gracias por tus magníficos aullidos nocturnos.

    En las situaciones extremas es cuando nos desnudamos ante el espejo de la verdad, cuando reaccionamos según nuestros instintos, cuando de nada nos vale la retórica. Los estados que vacilan bajo los umbrales de la muerte marcan la diferencia entre unos y otros.
    Gracias por tus palabras Claudia, siempre clavas los comentarios.

    Piper, hay comentarios que deberían ir en lugar de las entradas. Como éste tuyo que merece un marco, del que podíamos haber aprovechado tus palabras tan llenas de sentido.
    pulcros guantes desinfectados – Siquiera es así, por desgracia he sido testigo en más de una ocasión de como las enfermeras usan los mismos guantes para varias habitaciones, sólo por la vagancia de cambiárselos, a conciencia, justificando con su estatus laboral sus actos maliciosos.
    Gracias por tu complicidad.

    Sois el Tesoro de la Corona

  22. pipermenta permalink
    21/09/2010 22:59

    El mundo de las camas blancas, los dolores enumerados, los ancianos, los jóvenes, los menos favorecidos por la diosa Salud. Aquí, en ese fragmento de tu “Extracto” te encuentro más tú. Descubres y describes estados de ánimo inanimados. Seres desprotegidos en manos de quienes poseen la vida y la dignidad entre sus pulcros guantes desinfectados.
    Encantada de encontrarte por este lago pasillo.

  23. 21/09/2010 21:32

    Para mí los hospitales son uno de los ambientes donde la humanidad se extrema y se desnuda con crudez: se hacen notar las mejores cualidades del alma…y las peores para espanto de los testigos.
    Genial tu relato, como siempre, querido Eduard.

  24. yop permalink
    21/09/2010 17:42

    Madre del amor hermoso!!! Ojos como platos se me han quedado y la boca seca de palabras.

    [Nadie quiere saber nada de los enfermos; es un hecho. ] Esto por desgracia es tan cierto como que el cielo es azul. Triste el mundo en el que vivimos…pero asi es la cruel realidad.
    Aiii no quiero entrar alli, sigamos con la ternura mejor🙂 que bonito y que tieeeeeeeeerno!!!!!

    Un extracto magnífique señor lobo!!!

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