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► A Principios del Blog

25/10/2010

El primer cuento que Eduard Blanco escribió para el Blog

Me levante poco antes de las ocho. Al salir del baño, ojeé entre las rendijas de la persiana, un sol apagado proyectaba un blanco lechoso. Tomé mis píldoras con un poco café frío y encendí un cigarrillo que apagué de inmediato, estrujándolo con rabia contra el cenicero.

Regresé a la cama, acurrucado en forma fetal, a la espera de que los fármacos liberarán la sustancia. Al lado opuesto yacía ella fingiendo dormir. Fingía dormir como lo fingía todo, llorar, reír, ser, estar, escuchar, pensar; ignorante de su propia ineptitud, componía su propia existencia con los jirones existenciales de otros, interpretando poéticos papeles de personajes de culto, haciendo suyas frases recónditas de interminables obras rusas, respaldando su verborrea en milenarias filosofías orientales. De todo sacaba lo más frívolo, pues jamás profundizaba en lo esencial.

Transcurridos unos minutos, sentí el contrapeso en la cama y escuché el roce de las sábanas. Sabía que saldría de mi vida aquella misma mañana, razón por la cual, permanecí quieto, hecho un ovillo, con los ojos fijos en la penumbra de la pared y las tripas protestando a traición. Me adormilé escuchando la ducha salpicando contra su piel suave y tersa.

Cuando desperté estaba solo, eterna y condenadamente solo, solo y enfermo. La lucidez de mi mente encarnaba el peor de mis males, un castigo inclemente antepuesto al del dolor. No es lo mismo sobrevivir que vivir, esto lo ignora mucha gente. Se cree, erróneamente, que cuando uno supera una intervención quirúrgica y salva la vida, los médicos le hicieron un favor; el suicida que perdió la dignidad, que no halló en sus semejantes el mínimo cariño, que nunca fue nadie y ahora es pasto para especialistas veinte años más joven que él. ¿Qué sabrán ellos de la vida en la jungla donde se crió? ¿La Facultad de Medicina habrá conseguido un fármaco precioso y secreto para deleite de los laboratorios farmacéuticos? ¿Existe una conspiración de la Comunidad Científica en contra de la humanidad? Los suicidas son como son.

La soberbia hizo de mí un ser único, como todos los seres del universo, pero arrogante y despectivo. A mi edad todavía iba engañando a señoritas con falsas promesas de trabajo y representación. Es mi realidad como escritor, la profesión me convirtió en un vendedor de mentiras. No obstante, por muy inmoral que me pareciera, no me importaba en absoluto los sentimientos de las muchachas, capaces de tirarse a un viejo si con ello conseguían su propósito; lo que significaba alcanzar sus sueños por el camino más corto. Pequeñas zorras ambiciosas, que al cabo, también querían algo más de mí. ¡Su primera lección: Desconfía de los ancianos halagadores!

No di importancia al ruido de la puerta, nunca pedí que me devolvieran las copias de las llaves. Aquí tenían a su hombre, protector, amante, consolador. Embaucador, entre ustedes y yo.

Enseguida que la vi, las vi a todas, con esa melena ondulando hasta los hombros, esa cara de ángel, ese cuerpo de piel suave y formas perfectas, esa aura de inocencia perdida, de fiereza asumida, ese talento para aprovechar.

En su mano delicada, el negro revolver era un adjunto fuera de lugar, ilusorio y fantástico. Aunque ocurrió que antes de contemplar la llamarada, un rayo me atravesó el hombro, entonces experimente unos raros mareos acompañados de grandes preguntas.

– ¡Estoy embarazada hijo de puta!

Esa sería la única respuesta que me importaba una mierda. Las rodillas de mis dos piernas perdían funcionalidad de un modo estúpido, mofándose de mis órdenes cerebrales. En los ojos destellantes de ella vi su intención inmediata. Incluso, por intuición, grite: NO

El segundo rayo me traspasó el pecho, acabó con mi ejercicio respiratorio inundando los pulmones de sangre mientras la imaginé desnuda; muy sexy, con un seductor liguero de alta costura, disparándome a muerte.

Arrodillado ante ella, con un esfuerzo sobrehumano e inexplicable, dado mi estado clínico, ose delirar con torpeza, – Ponle mi nombre.

✔ La oscuridad la puso un tercer disparo. Una guarrada, por cierto, nadie, y aún menos yo, va a reprocharle a la chica su falta de conocimiento sobre las armas de fuego. Un 38 corto, una bala explosiva, disparando casi a quemarropa. ¿Y su ropa? Yo ya no puedo opinar, me faltó tiempo para contemplar cómo me reventaba los sesos. Como antes, siquiera escuché la detonación, solo miré el ánima del cañón, negra y redonda, dejando escapar finos y retorcidos hilos de humo. El resto lo supuse en décimas de segundo, durante el tránsito hacia la eternidad.

FIN

14 comentarios leave one →
  1. 30/10/2010 3:24

    ¿Quién puede juzgarlo al tipo ese? ¿Una trola ambiciosa que necesita 3 tiros para matar a alguien que está a 1,5 m y que, seguramente, ni siquiera sabe si ese embarazo es de él? ¿Nosotros? Después de todo, el tipo no hizo más que jugar un poco con los demás, algo en extremo parecido a lo que hacen los escritores. Me alegro de que existan personajes que puedan sacarle el jugo al mundo aun hasta momentos antes de la muerte.
    Muy bueno!

  2. 28/10/2010 17:42

    Eduard, darling, no sabes cómo me alegro que no te haya gustado mi comentario. es un alivio y un descanso en cierta manera. Creo que estoy tomando demasiado café. Tendré que espaciar las tazas. Un beso Giga-ntesco.

  3. 28/10/2010 17:34

    Concha:
    ¿Debo entender con segundas lo del 38 corto? Ay, esos puntos suspensivos….
    Un abrazo.

  4. Concha Huerta permalink
    28/10/2010 15:35

    UN hombre de esos que prefieres nunca encontrarte que utiliza sus armas y el sexo para descargar un alma vacía. Un 38 corto… Pocas lágrimas en el entierro, supongo. Saludos.

  5. 27/10/2010 14:55

    M. Me alegra que des tu parecer. Aunque no me guste.

    Ernesto, el lujo es ser leído por vosotros, por ti en este caso, y que saques conclusiones tan sinceras e inteligentes. Confesar la verruga que tenemos bajo el sobaco o el primo travestí, o el hermano jonqui, incluso nuestro alcoholismo si cabe, es un ejercicio de honestidad y sentido común.

    Gracias por asomar

  6. 26/10/2010 21:44

    Un lujo poder haber leído este primer relato. Tipo cínico, sinduda, pero tan igual a casi todos nosotros, si no en toda su vida si en algunos rasgos que compartimos pero que no queremos que se conozcan.
    Me ha impresionado (gratamente) y ha sido todo un placer descubrirlo, antes de tu fallecimiento, por supuesto.

    Un abrazo complice.

  7. 26/10/2010 21:44

    No me gusta para nada, dijo, con la discordancia que era ya su nota característica.

    Me gustaba donde iba, donde tenía que haberse quedado, al principio. Le agregaste un párrafo final y la estúpida palabra FIN que nada significa, si mal no recuerdo. Viajé dos años hacia el pasado en su búsqueda, para nada. No estaba. No me gusta, Eduard. No me gusta aquí.

  8. 26/10/2010 15:39

    Se supone que debía esperar a mi fallecimiento, para que después editores y familiares se enzarzaran en una cruenta batalla legal por los primeros cuentos, valorados en millones de $$$$$. No obstante, he preferido colgarlo para mis compañer@s bloger@s.

    Un abrazo de afilador

  9. 26/10/2010 15:22

    Me alegro haber leido tu primer relato. He leido muchos pero no había leido el primero! El protagonista es cínico, tan cínico como sus amantes. Me caía bien.
    Un relato muy bien afilado.
    un abrazo,

  10. 26/10/2010 12:46

    No hombre no. Mira ves ahora después dle café ya no lo veo todo tan negro jejeje. También hay zorros ambiciosos no solo zorras. Ale ya le he dado un toque más optimista🙂

    Ahora en serio, mierdas del mundo a parte, tu texto me produce escalofríos agradables. El cuarto párrafo es un poco fuerte y duro, pero para nada fuera de lugar, encaja a la perfección entre el tercero y el quinto. Saber hacer que lo llaman.

    Disfruta de tu carajillo y recoge mis aplausos!!

  11. 26/10/2010 12:28

    El mundo esta lleno de zorras ambiciosas; Joder, cómo vamos antes del café. Si ya rondaba la idea de apartarme de la humanidad con este comentario me lo dejas más claro.
    Talento Murakámico. Eso son palabras mayores.
    Voy a por el carajillo del mediodía.

  12. 26/10/2010 11:32

    No me acuerdo que te comenté la primera vez o sin tuve el valor de comentarte algo porque me fui tan impresionada que no sé si deje rastro.

    Es demasiado bueno el texto. Crea las imágenes en la cabeza del lector al instante. El mundo esta lleno de zorras ambiciosas que quieren conseguir sus sueños por el camino más corto y tu lo relatas con un talento casi casi Murakamico me atrevo ahora a decir.

    Sentí un escalofrío en la nuca al imaginar al prota acurrucado en la cama en posición fetal, no me preguntes por qué.

    Voy a tomar café que aun no soy persona.

  13. 26/10/2010 10:44

    Vendedor de Mentiras, tan acertado como adecuado.
    Tu crítica siempre amable y puntual.
    Veurem que fem a Ceuta
    Salut i força

  14. 26/10/2010 7:32

    Me parecido la crónica de una muerte anunciada con tránsito visto en primera persona.
    Muy buen retrato de un tipo sin escrúpulos, un vendedor de mentiras que acaba víctima voluntaria de su propia soberbia.
    Salut

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