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► Hermana Caridad

16/11/2010

SECCIÓN ULTRA Internet

►La columna, escoltada con los helicópteros pajareando los flancos entre las sombras de los cerros, avanza a considerable velocidad, dejando una estela de polvo blanco que posiblemente delatará su posición en cuestión de segundos, en inferioridad si el enemigo les descubre demasiado pronto. En unos instantes podrían ser barridos con los morteros de corto alcance. Incluso por las minas si perdieran el rumbo.

El Teniente, acoplado a la intemperie junto al copiloto en el exterior de la puerta de uno de los blindados, se comunica por radio con sus hombres “Lobo Tuerto a Halcón Loco. Cambio. ¿Qué panorama tenemos en las alturas? Cambio. Tras unos carraspeos e interferencias llega la respuesta. “Halcón Loco a Lobo Tuerto. Las coordenadas señalan una zona protegida por la ONU.” La operación no empieza bien, intuyó el Teniente. “Aquí Lobo. Cambio. ¿De qué se trata? Cambio. Ckrggg. Aquí Halcón, hemos comprobado la zona. Es el hospital de una orden religiosa. Cambio. Lobo a Halcón. ¿Dónde esxkkkr… Cascos Azules? Más interferencias, ghsggshg…ón a Lo-bo, Cam..ioshfhrjjjj. No tienen jhgjghjgjh efectiv…cgos en un perímetrho chksggh 200kms.

A su mente acuden, como un bumerang al rojo vivo, fotogramas a cámara lenta, rostros iraquís, bosnios, somalís, latinos, israelís, el desamparo de los niños mutilados, la histeria de las madres medio desnudas, las atroces violaciones en grupo, las ejecuciones a sangre fría. El recuerdo le trae una estudiada reflexión; él no es un intelectual, no obstante ha aprendido que, a pesar de las diferencias culturales, sociales o religiosas, la humanidad asesina por mísera vileza, encubriendo sus actos a favor de los gobiernos más codiciosos. Ahora iba a enfrentarse de nuevo a sus fantasmas. No es un pacifista. ¿Es ello suficiente para justificar sus honorarios? Sincero con uno mismo, se reconoce como perro de la guerra, no encubre sus actuaciones tras falsas revoluciones, no miente a los habitantes de un país ni cayendo preso. Y además, tiene un plus importante a pagar: la imposibilidad de vivir entre civiles, de aspirar a formar una familia normal. Lo hace por dinero. Igual que los soldados que los países más espléndidos mandan a combatir por un salario de mierda, a chavales sin experiencia que mueren antes de los cuarenta días dejando un drama tras de si.

Rayos y truenos tras el humo Teniente. – Desde la posición del helicóptero el radar detecta una fuente fuerte de calor explosión y disparos.

Vamos allá chicos. – Los pájaros de hierro toman tierra, como libélulas homicidas, arrasando los costados a golpe de ametralladora, cubriendo a los blindados que penetran a 10 metros del edificio, al derrapar el camión de detrás, se arrojan la docena de combatientes parapetándose tras el mínimo terraplén de la superficie congelada, cubriendo con fuego a discreción a los compañeros que corren a tumba abierta hacia ellos.

La visión no deja a nadie inmune, a través de las ventanas y las puertas rotas pueden verse las camas ardiendo, enfermos y sanitarios mutilados y repartidos por el piso mojado con su propia sangre. El hedor a carne quemada. Aunque lo peor tal vez sea el degüelle de los niños, o las monjas con los hábitos desgarrados, con señales de haber sido violadas y torturadas. Colgados boca abajo, de las tuberías del techo de los sótanos, los cooperantes de la ONG y puede que hasta algún enfermo.

4- Charly Donald con LA” – Ordenó contundente el Teniente, doblando un brazo con el puño cerrado, un cuarto de su compañía se desplegó como un abanico tras los rebeldes, puesto que para la caza del enemigo su método era famoso en el mundo de los soldados de fortuna. En veinte minutos cronometrados el comando regresa con media docena de prisioneros, niños armados como auténticos rebeldes, que torturan y violan como auténticos ejecutores, que llevan collares adornados con las orejas de sus víctimas. En un tiempo record la tropa compone una especie de tribunal militar ante la montaña, rociando con gasolina los cadáveres violados con los cañones calientes de los fusiles y otros objetos litúrgicos, hasta morir de un modo atroz.

El Teniente se dirige a la única monja viva, una joven de color de 17 años llamada Caridad, la cara desfigurada por los golpes y el único ojo por el cual podía ver un poco, duro, plano y perdido.

La cubre con una manta sobre los hombros encogidos, ella, con los brazos entrelazados intenta cubrir sus partes más íntimas, unos pechos enrojecidos colmados de mordiscos y moratones, la sangre resbalando por la parte interior de los muslos. La incita a identificar a los autores entre los apresados.

Al cruzar las miradas dos guerrilleros se delatan espantados por el pavor, pretendiendo acusar a los muertos de sus pecados. El Sargento los aparta de la fila a patadas y culatazos, mientras el Teniente, encarado a la monja, espera más de ella. Espera verla pedir un rayo de venganza.

De pronto, a sus espaldas suenan dos detonaciones.

La Religiosa cierra los ojos, tiembla y llora sin control, sollozando y moqueando, juntando las manos y ahuecándolas para esconder el rostro, como el hábito del avestruz, tensando y destensando los cartílagos de un cuello pálido y delgado. Balbucea algo que impresiona de verás al oficial.

Tienen mi perdón. Vinieron a mí como necesitados y no supe cómo amarlos. – Expresa en francés.

Hermana, no sabe lo que dice. La acaban de forzar, han asesinado a sus compañeras, a los niños, a los enfermos; ¿Y usted les perdona?”

Solo Dios tiene el poder para juzgar. Mi deber en estas tierras, donde Jesucristo ya no es un desconocido, es amar al prójimo.

No Hermana, usted no perdona nada, no tiene ese poder. Está turbada por lo ocurrido y no sabe lo dice. ¿No quiere que sus torturadores sean castigados? ¿Con qué derecho? Si quedaran libres y volvieran a mutilar, a matar  y a violar, el perdón en nombre de su Señor sería una patraña. Su otra mejilla sería la mejilla de otra víctima. No tiene ningún derecho a perdonarlos. Al menos no aquí, Hermana.

Yo les perdono en el nombre de Dios. Son niños. – Dice santiguándose.

Que Dios me perdone a mi por lo que voy a hacer” Maldice el Teniente al montar la bala en la cámara de su automática. “Usted me obliga. Nos hemos jugado la piel por ustedes. Ahora ellos son prisioneros de guerra, y, ¿Sabe Hermana? Nosotros nunca hacemos prisioneros.” Dice batiendo el dedo a lo alto, ordenando alzar el vuelo a los helicópteros. Después de una inconsistente pausa, la rotación de los motores despide la nieve que empezaba a cubrir la masacre, el Teniente capitula la historia con una confesión que la novicia comprende segundos antes de su viaje, al  descubrir su propia muerte en el vórtice redondo y negro del ánima del arma. Al escuchar las últimas palabras del Teniente.“Tampoco dejamos testigos

18 comentarios leave one →
  1. Perico permalink
    29/11/2010 20:25

    Ni periodistas.

  2. 27/11/2010 17:53

    Ahí reside uno de los secretos del arte en toda su extensión, querido. Para que sea arte, tiene que poder establecer una comunicación de doble vía. De otro modo, es otra cosa.

    Roberta

  3. 25/11/2010 18:53

    Te doy toda la razón, es mejor sugerir que decir; ahí reside uno de los secretos a voces de la buena literatura, dejar que la imaginación del lector termine el pasaje (Fragmento de un discurso o una obra literaria o musical que tiene cierta independencia temática).

    Es un halago en MAYÚSCULAS que a uno le llamen adictivo. Con lectores así sé que juego con ventaja. La atracción por la violencia, la violencia como arte, ahí están los resultados por mucho que nos duela, la ética violenta no sólo vende sino que admira a un número importante de público y el público siempre se antepone a la moda.

    Suave me mata tu canción.

  4. 24/11/2010 23:08

    Literatura, Historia, Filosofía-Ética-Religión, Política bélica… casi nada, como ves. Yo tampoco “era muy dada” (y sigo no-siéndolo) a los temas negros, bélicos menos, ni siquiera de Oliver Stone… pero tú te las arreglas, no sé bien cómo (bueno, sí sé, pero no tengo ganas de explicarlo, además si lo dejo así, suena misterioso e interesante, ya sabes…) para pervertir los usos y costumbres literarios de tus lectores, amigos, fans y algún que otro transeunte despistado que por casualidad cae en las redes de tus cuentos depredadores.

    Eres altamente adictivo, además.

    Deliciosamente.

  5. 20/11/2010 18:22

    Gracias Concha por tus letras. De hecho la guerra es un monstruo que no empieza ni acaba, sólo cambia de lugar.

    Letras, como siempre tus comentarios me halagan de sobremanera, me suben la moral y me recuerdan que todavía quedan esperanzas de publicar algo.
    Yo también aprendo de ti, de los lectores, de los comentarios, de mis propios errores, ahí donde más.

    La literatura es el camino pasajero que he elegido para expresar mis inquietudes como años atrás lo hice con la pintura y la música.

    Carezco de la técnica de los maestros, ignoro muchas de las normas literarias, jamás he sido un intelectual, sin embargo, tal vez a causa de la cantidad de autores leídos, he descubierto que el éxito está en abrir nuevas vertientes, en ser valiente y tener algo nuevo que contar. En contar historias de hoy y mañana.

    Me rodean miles de jóvenes que me superan en cuanto a los métodos y conocimientos, miles de viejos pellejos con letras en la academia e infinidad de libros publicados, no obstante el tiempo no transcurre en vano, las cosas cambian y nosotros con ellas, la forma de vivir, la forma de percibir, de sentir, de consumir, de hablar, de contar historias o de ser testigo presencial de lo que nuestra época nos deja, yo elegí escribir la voz de los que caminan sin rumbo, sin portátil, sin noción de futuro, sin opción a protesta.

    Creo que en la literatura hay sitio para todos los géneros. Podemos quedarnos repitiendo la narrativa que más nos impactó o intentar encontrar nuevas fórmulas de comunicación, modos y estilos diferentes. Renovar o morir que dicen los que saben.

    Tenemos talento, sólo hace falta saber sacarlo de dentro.

    Una abraçada.

  6. Letras permalink
    20/11/2010 12:27

    Edu ¿me dejas? Resultado de la reflexión. Reconvierto tu relato apelando a “la mano de cada lector” de Martín Garzo. Las penas atragantadas o no digeridas (algo propio de los niños) son tal vez ese “testigo” al que tenemos que lograr “matar” a través de las palabras con el poder de la literatura, con esa “segunda línea” que tienen los buenos relatos. Sigo aprendiendo. Abraçada.

  7. Letras permalink
    20/11/2010 10:53

    Es fabuloso. No sólo literariamente. He estado un rato largo reflexionando ante la pantalla. He borrado el comentario tres o cuatro veces porque en realidad no sé bien qué aportar. Me ha gustado mucho a pesar de que me parece tan terrible como cualquier guerra. Sigo aprendiendo. Abraçada.

  8. Concha Huerta permalink
    18/11/2010 17:35

    La guerra explotando en su versión más cruda. Que texto tan inquietante, cuanta violencia. Si lo que querías es encogernos el alma. Enhorabuena. Un saludo

  9. 18/11/2010 10:43

    Esperé un poco a ver si llegaba el segundo comentario y justo cuando estaba en la respuesta del primero creyendo que no habría el segundo, llegó. Tu me entiendes.

    Agradezco tus palabras Ernesto, y comparto mi respuesta a Blopas.
    La naturaleza humana es de lobo, de alfa de manada, de violencia e injusticia, el contexto es indiferente. Para mi el blog, además de ser una publicación es un laboratorio de literatura, donde pruebo la química bélica, la histórica, la serie negra, la protesta social, etc.
    Pero todas están cosidas por un mismo patrón, la conducta en las situaciones límite, la reacción ante la adversidad y la maldad que nos acompaña desde tiempos inmemoriales.

    Un abrazo

    PD Te sigo visitando pero ya debes suponer el por qué de mi silencio.

  10. 18/11/2010 10:25

    Perdón, aún no había ni comenzado apenas, así que sigo en segunda parte:

    …no dudes de haberlo conseguido, el texto es tremendamente perturbador. E igualmente, como le ocurre a micromios, no soy mmuy dado a os relatos bélicos, pero ciertamente desde el punto de vista literario es impecable. En el fondo creo que lo que significa no es sino el retrato veraz de una realidad qué, por mucho que nos disguste y pueda parecernos cruel y molesta, es la propia de todo conflicto armado, donde el ser humano se deja llevar por la violencia animal que todos tenemos.

    Enhorabuena por esl relato. Un abrazo.

  11. 18/11/2010 10:21

    Viendo tu última respuesta no dudes de

  12. 17/11/2010 16:41

    Mi misión, como la del Teniente, es cumplir con mi deber. Y mi deber, en cualquier caso, es el de escribir y mi objetivo final el de perturbar.
    Este hilo no tendría sentido si en el otro cabo no estuviera el receptor de la idea materializada con imaginación, trasmutada en imagen y mensaje.
    La victoria es de ambos, del emisor que se rompió los cuernos para transmitir las sensaciones y del receptor, por su santa paciencia y la constancia de regresar a mi celda, compartir con sus palabras la narración y hacerla suya.

    Millones de gracias por tu visita y no dudes que el próximo whisky lo tomaré a tu salud.

    Un abrazo.

  13. 17/11/2010 16:18

    Tu blog es un búmerang al rojo vivo, jejeje… Ya sea literatura o contenido (límite un tanto vago), lo verdaderamente importante está en movilizarnos a nosotros, los lectores. Y vaya que lo logras. El Teniente aplica una lógica a prueba de balas, demoledora e implacable. Al fin y al cabo, y aunque pocos ciudadanos sean conscientes de que pagan por ello, él no hace más que devolver en hechos los honorarios que recibe. No es un pacifista y ha justificado bien su paga. La nieve, blanca como una bandera de tregua, cubrirá todo. A medida que iba leyendo me imaginaba (“veía”) el script de un comic bélico. Lástima que no sé dibujar.Excelente, como un whisky bien añejado. Saludos!!

  14. 16/11/2010 21:55

    Encantado por tu visita Claudia. Espero que hayas pasado un rato literalmente distraído. Gracias por tu amable comentario, y cuidado con las digestiones que los atracones son muy traicioneros.

    Un abrazo

  15. 16/11/2010 21:14

    Explotando en realidad sin eufemismos, el relato se me aparece como toda una explosión de imágenes que me ssalpican de sangre. Lo que más me gustó es el final, dnde el que toma las decisiones no es héroe prtector ni justiciero de nada ni de nadie, simplemente un cegado de poder sobre las vidas y las muertes de los demás, despojado de toda noción de humanidad. Un abrazo Eduard, por fin encontré el momento para ponerme al día con tu blog y hoy me he dado un atracón de tus relatos.

  16. 16/11/2010 20:08

    En forma y y dando guerra Fire.

    Micros; son tus palabras en justa medida un halago más que interesante, pues entre contenido y literatura, lo segundo me es más complejo y difícil, y cuando las piezas encajan en su justa medida, forma y ritmo, es un gol del nostres. Punto y Redondo.

    Castells fins amunt del tot.http://lawebdelscastellers.com/2008/
    Aunque por la cuenta que me trae, flamenco amunt.

  17. 16/11/2010 19:54

    No soy muy dada a leer relatos bélicos pero he llegado hasta el final. Cuando digo que me gusta el desenlace (no por sabido menos impactante), tiene que ver con la literatura y no con el contenido. Creo que el final da la medida justa del personaje y esto, aunque desgarrador, es lo que ha hecho que el relato me resulte redondo.
    Salut i amunt els castells

  18. 16/11/2010 11:53

    Veo que mi viejo favorito sigue en forma. =)

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