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Mascaras MasCarillas

17/04/2012

Ilustración de la Casa-LOCODATAR. SL Minoría Absoluta

Harry Murray, médico reconvertido en agente comercial, tenía a su cargo el departamento de publicidad en una revista médica del grupo Deprisa. Con lo cual, todo el material relacionado con la divulgación de nuevas marcas de fármacos formaba parte de su principal labor mediática.

 Como todo hijo de vecino, Harry tenía problemas de dinero.

 Durante las pasadas Navidades, en un viaje de trabajo a Valencia, de resultas de un tonto capricho del azar, Harry trabó amistad con una técnico auxiliar de laboratorio.

 Lucia Merkel trabajaba para un laboratorio del Hospital de la ciudad. También ella atravesaba una mala racha. Estaba a punto de divorciarse de su pareja, un joven abogado vago, de codo empinado, buena cuna y apellido distinguido.

 Tras una cena cortejada con un par de botellas de vino de aguja, la reacción causante de su efecto los arrastró hasta un hotel mundano a desfogar tensiones. Ninguno de los dos planteó dilemas morales. A resultas de ello la empatía brotó mutua y de forma natural. Después de consumar el amor como salvajes, entrados en ondas sensoriales de placentera paz, los cuerpos relajados y el sistema nervioso satisfecho, se adentraron en el laberíntico juego de los secretos de alcoba, confesiones e intimidades. Acontece cuando dos desconocidos se entienden sin la necesidad de conocerse el uno al otro, confiados en un tácito trato sexual, supeditado éste a los frutos de la relación.

 En los laboratorios donde estaba empleada Lucia, se investigaba el nuevo virus de la gripe H2 z. Hablando por hablar, fantasearon con las posibilidades de contagio, las consecuencias, las acciones inmediatas de Sanidad.

 En referido contexto se fraguó el plan. Especulando sobre las repercusiones naturales de los consumidores, predispuestos a tragarse cualquier cuento de miedo. Lucia tenía acceso a documentación reservada y Harry el medio para hacerla pública.

 Ella robó la información clínica con la que luego falsearían las cifras. Harían correr circulares por los centros ambulatorios, donde nadie se cuestionaría quién las enviaba, avisando sobre la obligación del uso de la mascarilla. Desde las mismas también se exhortaría a los sanitarios a transmitir el mensaje a la población.

 Mientras Harry contactaba con las empresas textiles del país para fabricar grandes cantidades de mascarillas, tenía en mente patentar una marca con su nombre.

 – ¡¡Eso es exagerado!! – Rió Lucía, retozando desnuda sobre las sábanas de refulgente satén, separada de Harry por una bandeja con champagne, copas y bombones de licor – Pero si tú crees que puede salir bien. ¡Hagámoslo! – Capituló componiendo una perversa mirada junto a una malévola sonrisa.

 Durante aquellos días navideños colmados de frenesí, saborearon lo que creyeron iba a cambiar sus vidas. Desviando el dinero destinado para la revista en múltiples lujos y variadas comodidades. Haciendo el amor como adolescentes desatados, lejos de sus atmósferas sociales. Asumiendo la situación como una segunda oportunidad brindada por el Señor Destino, quien conmovido por sus pasados les recompensaría con unos inmejorables futuros.

 En un mes, Harry tenía alquilada una gigantesca nave industrial atestada de contenedores con mascarillas y una flota de transportistas a la espera.

 Entretanto Lucía se encargaba de poner en circulación los panfletos, Harry lanzaría los titulares del contagio masivo. Amparado en la reputación de la publicación (En papel y formato digital), divulgaría cifras y datos avalados  por el Colegio de Médicos y la propia OMS. Lo que durara la confusión durante las primeras ediciones sería suficiente para consumar el negocio. El público tendría las mascarillas a su alcance, en supermercados, farmacias, por teléfono, correo o Internet.

 Cegado por su propio entusiasmo Harry le pidió a Lucía la prueba definitiva. Un cultivo celular del bacilo para llevarlo a un laboratorio privado para escanearlo y fotografiarlo, y posteriormente difundirlo. No le costó mucho a ella hacerse con una muestra.

 Celebraron la Noche de Navidad en un romántico restaurante griego. De regreso a la suite del hotel, compartieron y ensalivaron sus pijamas. Pidieron el champagne más caro y caviar ruso, bebieron, comieron, rieron e intercambiaron fluidos corporales. Hechizados por la codicia y la pasión, se acosaron devorándose por todos los rincones y de todas maneras posibles. En un momento dado, frenados para coger aire y reponer energías, Harry aprovechó para interesarse por el cultivo.

 – Lo tengo aquí.

 Lucía estiró el brazo hasta el bolso para sacar el tubito y exhibirlo a contraluz como una piedra filosofal. Ambos sintieron la sangre hervir a pocos días de hacerse ricos. Sus cuerpos volvieron a entregarse anudando huesos y atando piel con piel, revolcándose por la moqueta del suelo, por encima de los sofás de cuero blanco, fornicando con  desvergonzado descaro ante los mudos espejos de la habitación.

 Al amanecer dormían profundamente, con sus cuerpos fatigados, enredados entre sábanas, piernas y brazos. Ajenos al caótico desorden de la suite, tras el ardoroso clímax de horas antes, cuando en plena embestida brutal olvidaron la existencia del cilíndrico recipiente furtivo entre los pliegues destellantes de las sábanas, el cual se rompió liberando una sustanciosa proporción de virulenta actividad.

 A las siete de la mañana los párpados inflamados de Lucía se intentaron abrir cuando oyó el servicio despertador por teléfono. Sintió la cabeza a punto de estallar y entrevió a Harry de espaldas sentado en el borde de la cama, echado hacia delante y con el rostro entre las manos ahuecadas.

 – No me encuentro bien. Creo que tengo fiebre. – Dijo él con una hosca afonía.

 – Es la resaca cariño. – Respondió ella con desdichada intención por animarle, pues de pronto salió a la carrera hacia el baño.

 Harry intentó incorporarse para ir a darse una ducha cuando sintió nauseas y un vertiginoso mareo. Pensó que dormir media hora más no le vendría mal.

 Acostado de medio lado, babeando y febril, escuchó un golpe seco en el baño.

 – Lucia – Llamó – ¡¿Estás bien?! – Sin lograr respuesta.

 Lucia y Harry fueron ingresados de urgencias cuatro horas y media más tarde. Harry falleció de una severa insuficiencia respiratoria durante la Noche Vieja. La primera semana del año siguiente, justo en la medianoche de Reyes Magos, Lucia siguió el mismo destino, con síntomas análogos y sin saber lo qué (Por qué) había ocurrido.

P.D. Los Reyes Magos de Oriente regalan carbón a los niños que se portaron mal durante el año anterior.Extracto del informe de los Servicios Forenses del CESID.-

Para Adriana, escritora de profesión estudiante, ganadora de varios concursos literarios y futura Premio Pulitzer. Un talento en desarrollo.

Con todo mi cariño por su tesón.

8 comentarios leave one →
  1. 16/05/2012 18:42

    Como sea, es escalofriante…. Yo estoy bien, a 4 días de elecciones presidenciales, mucha efervescencia y burbujeo (redundancia) por todas partes. También, estoy por emprender un nuevo proyecto secreto de carrera, del que te contaré cuando haya sido un éxito rotundo. 🙂 Aunque no me lo creas, la gente que queremos existe para nosotros desde siempre y para siempre. Eso de que el tiempo no existe, o sea que no hay nada más que el ahora es mucho más que una frase bonita o una postura filosófica o una teoría cuántica…. es la pura verdad. Sigo profundizando en mis estudios y cada vez es más claro para mí: somos infinitas partículas de eternidad con la facultad de ser y de crear. Y prácticamente eso es todo lo que hay. Te escribiré tan pronto pase la locura de estos días. Besos y abrazos en abundancia y gran variedad.

  2. 12/05/2012 17:56

    Es el ojo universal que todo lo ve. Mi gran Hermano. Así, aún sin comentarios, registra la gente que pasa de puntillas por el blog.
    ¿Qué tal está mi hermana? La hermana que no se olvida de los hermanos. La Hermana Universo, siempre allí, aquí. Al pie del cosmos.

    De nuevo aciertas, son relatos corregidos que componen mi Quijote. Partes del Universo, éste mío, indignado, europeo, jodido, paciente, inquieto.
    Que bueno recibir noticias tuyas, saber que existes y que existo para ti.

    De últimas leo mucho, demasiado. Y bueno, me exigo cada día más. Contra viento y marea, contra el tiempo, contra matasanos de medio pelo y para qué más.

    Me gustaría darme un paseo por tu jardín, pero me coge algo alejado. De todas, todas, te llevo conmigo. De tot cor. Nunca olvido los favores.

    Besos y buenos deseos para tu prole.
    Yo&Moi

  3. 12/05/2012 16:16

    Toc-toc. ¿Hay alguien aquí? La verdad me siento un poco incómoda con esa cámara registrando lo que escribo y lo que pienso. Traté de ignorarla, pero como se mueve, es imposible, ya sabes, tenemos un sensor especial para el movimiento en nuestras inmediaciones. En fin. Eduard, no sé si estoy loca, pero me da la sensación de que ya leí este cuento. ¿Forma parte de la obra magna? ¿Es una reedición? Si la respuesta es no y no, sólo me queda concluir con resignación que vine hace un mes atrás, medio borracha por la falta de sueño y las entregas urgentes, lo leí y no dije nada y luego lo olvidé. Improbable, pero no imposible. Sea como sea, es, como dice Moisés, un buen material para una novela, una película o episodio de una serie televisiva. Mi correo universal languidece de nostalgia y soledad. Me pidió que te mandara saludos y te dijera que tus mensajes le hacen falta. Espero que estés bien y que estemos cerca ya de la publicación aquella tan esperada. Besos y abrazos múltiples y variados para ti, querido Eduard.

  4. 19/04/2012 8:37

    Valores a la baja que siempre hay alguien que le recuerdan a uno lo que vale la fidelidad, la solidaridad y por añadidura, la amistad.

    Ets un solete Micromi del dimoni. Siempre al pie de la palestra, siempre allí aquí, recordando el valor de las palabras, del intercambio cultural, de la perseverancia.

    Como bien dices los grandes timos no están al alcance de aficionados, pero hay tanto aprendiz de brujo con ganas de joder, que…

    Un detallazo de tu parte el acordarte de los pobres. Tu casa es esta, ya lo sabes.

    Fins al final, força Barça, manque pierda.

    LoquitoDatar

  5. 19/04/2012 7:44

    Aunque no llegaron los reyes lo parece por un regalo inesperado en forma de cuento con posibilidades.
    Muy buen relato, con moraleja: los grandes timos sanitarios no están al alcance de aficionados, son de más altos vuelos.
    Salut força Barça

  6. 18/04/2012 10:23

    Bienvenido amigo Moises, me es grato recibir tu opinión o comentario. Evidentemente lo que más me place es que haya sido de su gusto. Como has deducido acertadamente es un cuento, un esbozo de lo que podría convertirse en trama novelelesca.
    Si bien, mi blog no es sino un laboratorio literario donde cuelgo ideas de imprevisto resultado, partículas sueltas de lo que más adelante podría ser una célula manuscrita.

    Agradezco tu intervención y aquí tienes mi ventana abierta, para que puedas colarte por ella las veces que te apetezca.

    A tu servicio y el de los buenos lectores.

    LocoDatar SL

  7. Moises Muñiz permalink
    18/04/2012 4:53

    Buen ritmo, me gusta la forma en que has narrado una historia que bien podría ser mucho más extensa, eso es precisamente un cuento, una flecha disparada hacia un blanco.

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